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El gobierno de Luis Arce perdió el control de la economía

Willy Marcos Chipana Mamani

Ayer hice compras en el mercado de Villa Dolores de El Alto, pero tuve que hacer fila para comprar aceite, pan de batalla, arroz y me recordó a los años del gobierno de la Unidad Democrática y Popular (UDP). El momento en el que sentí que el mundo se caía sobre mí fue cuando la caserita me ofreció el kilo de carne de res a Bs 70 y pollo a 30, pero me advirtió que cada día está “subiendo todo casero, el fideo la libra está a Bs 5 y el arroz de segunda a Bs 6”.

Esta situación se refleja en el índice de inflación que se registró en los primeros cinco meses del año, que alcanzó el 9,8%, lo cual superó la proyección que realizó el gobierno que fue del 7,5%. Empero la inflación entre mayo de 2024 y mayo de 2025 fue del 18,4%, lo cual expresa que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se proyecta a llegar hasta diciembre entre el 18 y el 20%.

Las medidas o anuncios que realizó hasta el momento la gestión de Luis Arce Catacora, con el objetivo de estabilizar los precios, la escasez y la especulación de los productos de la canasta familiar no dieron resultados, porque lo que se requiere son medidas estructurales. A la par, las calificadoras internacionales de riesgo y los organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtieron que el Estado boliviano registra cifras rojas, serios problemas financieros y proyectan un crecimiento que no pasa del 1,5% para esta gestión, lo cual es rechazado por el gobierno del presidente Arce.

La subida de los precios de bienes y servicios continuará mientras persista la escasez de dólares en la economía y en el mercado negro se comercialice la divisa estadounidense entre Bs 15 y Bs 20 por unidad. Esta situación es el reflejo del elevado déficit fiscal que en 2023 alcanzó el 10,8% con relación al Producto Interno Bruto (PIB), lo que equivale a $us 5.000 millones y para el 2024 se proyectó 7,8%, que alcanza a unos $us 3.600 millones y para este 2025 se estimó 9,2%, lo cual se mantendría en los $us 5.000 millones.

El déficit fiscal (altos gastos y pocos ingresos) creó una presión sobre las reservas internacionales netas (RIN) que causó su reducción de $us 15.122 millones a $us 2.618 millones entre 2014 y abril de 2025. Como llover sobre mojado, además, se registra una alta inflación hasta mayo (9,8%), un saldo comercial con un déficit de $us 29,1 millones y el Tesoro General que se sustenta con recursos de la Gestora Pública, lo cual ubica a Bolivia en un camino sin destino por delante.

La falta de dólares es el síntoma del cáncer que padece la economía boliviana que hizo metástasis, lo cual derivó en el cierre de unidades productivas, despidos masivos de trabajadores, cierre de negocios, el aumento de precios, conflicto social en las calles y el aumento de la pobreza. El Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA) indicó el mes anterior que, según un estudio realizado entre 2017 y 2023, la pobreza multidimensional aumentó de 58,1% a 61,2%, las regiones con altos registros son El Alto y Santa Cruz.

Entonces, la falta de dólares por causa del elevado gasto corriente del gobierno no sólo se refleja en el aumento de precios (inflación), sino también que este fenómeno genera de forma simultánea la devaluación de la moneda nacional, que es la pérdida del valor adquisitivo del ingreso de los ciudadanos de a pie. Esta situación se refleja en el hecho de que ayer un medicamento que valía Bs 20, hoy subió a Bs 30 o la unidad de huevo que ayer costaba Bs 1 y ahora vale Bs 1,30.

La gestión de Arce considera que la aprobación de los créditos externos por $us 1.800 millones por la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) solucionará el problema de la escasez de carburantes, lo cual es erróneo, debido a que la crisis es estructural y demanda un nuevo modelo económico. No se debe olvidar que la deuda externa contempla plazos de pago y tasas de interés que se debe pagar con los impuestos de todos los bolivianos, pues hasta febrero de 2025, la deuda contraída ascendió a $us 13.345 millones, lo que representa al menos el 29% con relación al PIB de 2023, que fue de $us 45.460 millones.

Otro factor que ayuda a la crisis económica, es la falta de gasolina y diésel como efecto de la falta de dólares para la importación, que inmoviliza la oferta y la demanda de bienes y servicios en el mercado interno. Por todos los motivos mencionados, el gobierno del presidente Luís Arce, perdió el control de la economía porque sus políticas aplicadas agravan la crisis económica en la que se encuentran ahogados los ciudadanos de a pie.

 

Propuesta

Es menester la implementación de un nuevo modelo económico productivo que atraiga la inversión privada nacional o extranjera para aumentar la productividad, lo cual permita elevar la oferta de bienes y servicios con el objetivo de bajar la inflación. Esta tarea deberá realizar el próximo gobierno que sea elegido en las elecciones de agosto porque la gestión de Arce, no tiene la valentía ni el coraje para hacerlo.

El nuevo modelo económico debe contemplar nuevas políticas fiscales, monetarias, impulso a las exportaciones no tradicionales, implementación de tecnología agropecuaria, una nueva Ley de inversiones, resolver el problema de la subvención a los carburantes, la simplificación en los trámites para la constitución de empresas, así como el impulso y facilidades impositivas a favor del turismo. El nuevo modelo debe ser acordado entre todos los agentes económicos para generar certidumbre y expectativas positivas en la economía.

Por último, se debe garantizar la provisión de combustible para el sector agropecuario, con el objetivo de garantizar la suficiente oferta de alimentos en el mercado interno, la reducción del gasto corriente en el aparato gubernamental, lo cual se traduce en la reducción del número de ministerios, la disminución de salarios y de funcionarios, así como el cierre o transferencia al sector privado de las empresas estatales deficitarias.

La propaganda y el discurso de plaza que contemple frases bonitas no son la solución a la crisis, sino que se necesita medidas estructurales para reactivar la economía, lo cual demandará entre tres a cinco años. La falta de iniciativa gubernamental derivó en la pérdida del control de la economía porque apostó al cálculo electoral.

 

El autor es Periodista – Docente universitario.    

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