El domingo 8 de junio, sorpresivamente, los candidatos Manfred Reyes Villa, Jorge Quiroga Ramírez y Samuel Doria Medina se congregaron en una reunión que organizó el alcalde de Cochabamba en la ciudad donde gobierna. Algunos líderes de opinión y medios especularon sobre la posibilidad de un eventual acuerdo de unidad opositora, pero al final se supo que solamente habían firmado un documento que titula “Acuerdo por el bien común de Bolivia”. El documento contempla 7 puntos, entre los cuales se establece el compromiso de asumir las elecciones como la única salida a la crisis, de defender la Constitución Política del Estado y de pedir al TSE que convoque a una nueva reunión con todos los órganos del Estado, para asegurar la realización del proceso electoral.
No obstante, el punto 6 es particularmente interesante de analizar; dice así: “Exhortar a la Asamblea Legislativa que posibilite y agilice la aprobación de créditos, para garantizar la importación de bienes esenciales”.
Hay que recordar que los créditos fueron obstruidos por los legisladores de oposición porque se pensó, y con razón, que lo que primero tenía que hacer Luis Arce era reducir el gasto público, y en particular el gasto corriente, que es exorbitante. Año tras año, pues, el gasto corriente fue en aumento, lo cual puso en riesgo la sostenibilidad de las finanzas públicas. Como suele ser en los países con gobiernos estatistas, el aparato público es un monstruo que va creciendo con el tiempo, generalmente para dotar de empleo a los adherentes del partido o a los familiares de las élites gobernantes.
Respecto al punto 6 del acuerdo, habría que preguntarles a Reyes Villa, Quiroga y Doria Medina lo siguiente: ¿Cómo piensan que Bolivia pueda pagar los créditos, si el país está en la quiebra? ¿No hay el riesgo de que ese dinero sea utilizado para pagar gasto corriente y no la “importación de bienes esenciales” (a saber, diésel y gasolina)? ¿Tienen ustedes la autoridad moral para exhortar a las personas que —al menos en teoría— representan a la población boliviana, a que aprueben esos créditos, cuando gran parte de la opinión pública se mostró desfavorable a esa iniciativa y sobre todo cuando esa opinión pública les pidió una sola candidatura de oposición? La solución no pasa por seguirse prestando, sino por gastar menos y luego reformar la matriz económica…
Pero es tal vez el último párrafo del documento el más revelador del espíritu de aquella reunión. Ese párrafo dice que el acuerdo no supone “adhesión ideológica o programática entre los suscribientes”, pero sí un “compromiso por la Patria, en un momento en que Bolivia no puede permitirse más incertidumbres ni aventuras personales”. Estas últimas nueve palabras (“Bolivia no puede permitirse más incertidumbres ni aventuras personales”) son las que develan la impostura de esa reunión, pues lo que buena parte de la opinión pública quería era unidad opositora, la cual no se dio por los egos que reinan entre ellos. Entonces, las aventuras personales (personalistas más bien) continúan, al igual que las incertidumbres para los bolivianos que necesitan un cambio de rumbo.
Un acuerdo nada esperanzador
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