La reciente resolución de la ONU sobre el conflicto en Gaza ha generado una ola de reacciones divididas. El Reino Unido defendió su voto a favor, señalando que “la intolerable situación en Gaza debe terminar” e instando a Israel a permitir mayor acceso a la ayuda humanitaria.
Sin embargo, Israel, a través de su embajador Danny Danon, acusó al organismo de “socavar los esfuerzos de ayuda” y de ignorar que Hamás continúa poniendo en peligro a civiles al desviar la asistencia con fines terroristas.
Críticos como Anne Bayefsky, del Instituto Touro, rechazaron lo que consideran una “obscena equiparación” entre los rehenes israelíes y los prisioneros palestinos, y sostuvieron que la resolución también representa un ataque encubierto contra Estados Unidos y el presidente Donald Trump.
