Bolivia está viviendo el peor momento de su historia, no hay gasolina, no hay diésel, no hay comida, todo es caro, se acabaron casi todas nuestras reservas internacionales y nuestra moneda se devalúa cada vez más. Lo que se va a definir en las elecciones generales, si las hay, porque hasta en eso hay incertidumbre, es si continuamos con la vieja política o cambiamos a una nueva política. Con la mano en alto del imperio romano y el puño marxista, se terminó por liquidar la economía boliviana. ¿Cuál será la consecuencia directa de este cataclismo económico en Bolivia?, irse del país. Ahora se viene la migración más grande de nuestra historia. Muchos tendrán que irse del país, si es que el régimen de gobierno masista, logra su objetivo de conservar el poder, mediante cualquiera de sus peones y piezas estratégicas, cuyos movimientos están calculados, como en un tablero de ajedrez.
Muchos de los candidatos a la presidencia del bloque “zurdo” o de izquierda, hasta los mismos funcionales al régimen masista, buscan modos paternalistas de sanar al país, con más de lo mismo, es decir seguir aplicando la receta económica marxista, con más intervención estatal y control político del mercado. Éstos no aprenden de los errores del pasado. Los políticos modernos, consideramos como una humillación y como un suicidio el proclamar una equivocación. La realidad boliviana ya no da para más socialismo. El error del régimen es creer que Bolivia es otra Cuba o Venezuela. Candidato a la presidencia que sabe cómo funciona realmente Bolivia y que mueva a la sociedad, tiene más fácil el triunfo electoral. El ex presidente por más movidas que haga, ya tiene la batalla perdida, todo el país sabe que es mentiroso, falso, hipócrita, actor, adicto al poder y hace cada vez el más ridículo.
Hay algo nuevo bajo el sol que cubre el territorio nacional, seguramente lo sabremos una vez comience la verdadera campaña electoral. Muchos se creen los salvadores, equipados con la misma armadura de siempre. Todos dicen salvar a la economía con más préstamos y créditos internacionales, tendrán muy buenas relaciones con los organismos de financiamiento, pero el resultado es más de lo mismo, más deuda externa y deuda pública interna. Pero ellos no se dan cuenta que vivimos en un mundo volátil, incierto complejo y ambiguo en materia económica, social y cultural (mundo VUCA). Estos candidatos nuestros de cada día, no cambian de chip, siguen con más de lo mismo, por eso se llaman políticos tradicionales, no ven más allá de sus narices, creen que pueden crecer y prosperar políticamente con el viejo discurso de siempre.
Vivimos en Bolivia tiempos misteriosos, con escasez económica, pero para vencer a la incertidumbre buscamos conocer e informarnos sobre algún candidato que sea capaz de dar solución a esta crisis nacional general. Pero el cambio no depende de un caudillo bárbaro o letrado, por lo que debemos comprender que nosotros mismos somos el cambio, en caso contrario difícilmente podremos ver la luz. Bolivia necesita sanar sus heridas del pasado. Para levantarnos y cumplir nuestro destino manifiesto, necesitamos creer en nosotros mismos, dejemos lo malo que representa el masismo en todas sus vertientes, ya no le demos cobertura, ignorémoslo por completo y solo concentrémonos en las soluciones y el futuro de nuestro país.
La ignorancia, la escasez y la incertidumbre, solo generan mayores problemas para el país y por esa misma razón muchos de nuestros connacionales piensan irse a buscar nuevos horizontes, a países como Chile, Perú, Argentina, Brasil, Paraguay, a Norteamérica y Europa. Mientras tanto, los partidos políticos, hoy llamados taxi partidos, que le están haciendo mucho daño a nuestra democracia, no son capaces de recoger la información dispersa en la sociedad boliviana. Estos partidos se han convertido en un club de amigos, en una juntucha que solo vive del negocio de la política. Éstos no son capaces de recoger las demandas sociales, ver la oferta de nuevos líderes y la gente no conoce ni tiene expectativas de nuevos liderazgos, es más de lo mismo. Ni siquiera se ponen a pensar en las expectativas escondidas en las mentes de los individuos bolivianos, no son capaces de descubrir y explotar oportunidades escondidas de nuevos liderazgos. Hablan de renovación, pero sus candidatos viven hace más de 30 años de la política boliviana.
Aquí en Bolivia no hay oportunidades de empleo y sus políticos se dedican a crear las condiciones propicias para la migración masiva y continua de nuestro país. La dictadura sindical del ex presidente sigue tendiendo los tentáculos y la mano negra en todas las instituciones públicas y órganos de poder. A quien le conviene que no se realicen las elecciones generales, es al ex mandatario, pes él aborrece en estos momentos la transición y alternancia en el poder. No respeta el estado de derecho, ni la independencia de los órganos de poder, la reelección no es un derecho humano y su inhabilitación es conforme a derecho. Lo que ellos quieren es alzamiento armado, revolución terrorista, quieren desinformar a todos los bolivianos. Ya está fijado el calendario electoral, si hay muchos candidatos hay que respetar la preferencia de los individuos bolivianos. Queremos libertad de elección, libertad de expresión y no así la imposición de una dictadura con estilo castro chavista. Si no hay elecciones, muchos optarán, en vista de las actuales condiciones económicas y políticas, por abandonar el país. Eso no podemos permitirlo, por el futuro de Bolivia y sus próximas generaciones.
Jhonny Vargas es Politólogo y Docente de Postgrado.
