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El gato andino afronta alto riesgo de extinción

> Comunidades de Apolobamba son capacitadas en su conservación.

Por Edwin Conde Villarreal

El gato andino en estado silvestre en Bolivia afronta amenazas con alto riesgo de extinción, un estudio identificó que en el Área Natural de Manejo Integrado Nacional Apolobamba la minería aurífera, la fragmentación de su hábitat, la ganadería extensiva de llamas y alpacas que invaden bofedales y cuerpos de agua, vitales para el pequeño felino, conjuntamente los perros y gatos asilvestrados que compiten por su alimento y le transmiten enfermedades, pueden ocasionar su desaparición, pero frente a ello, los habitantes de las comunidades Apacheta, Cañuhuma y Suni Alpaqueros, además de la Nación Pukina, son capacitados en la conservación de la especie, conocida como “un animal sagrado” desde la época prehispánica.
El biólogo Josef Rechberger de la Fundación Teko Kavi informó que el gato andino (Leopardus jacobita) se encuentra a nivel mundial en la categoría “en peligro (EN)” calificada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), pero en Bolivia, está un nivel más de categorización: “en peligro crítico (CR)” en el Libro Rojo de Vertebrados de Bolivia. Esto significa que la especie “tiene un alto riesgo a la extinción en estado silvestre en el país”, agregó.
El felino está distribuido en la región de los Andes de Sudamérica, particularmente en Argentina, Bolivia, Chile y Perú. En Bolivia habita por las regiones altas de la cordillera de los Andes en los departamentos de La Paz, Cochabamba, Oruro y Potosí a altitudes elevadas entre 4000 y 5000 metros sobre el nivel del mar, en áreas protegidas como el Área Natural de Manejo Integrado Nacional Apolobamba, la Reserva de Fauna Andina Eduardo Avaroa, el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Cotapata, el Parque Nacional Tunari y el Parque Nacional Sajama.
Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el sistema de clasificación para evaluar el estado de conservación de las especies es una medida de la probabilidad que tiene una especie de continuar existiendo en el presente o en el futuro cercano.
Las nueve categorías que clasifican a los animales, plantas y hongos a nivel global, pueden ayudar a priorizar los esfuerzos de conservación y se publican en el Libro Rojo de la UICN, también conocido como la Lista Roja de Especies Amenazadas, usada como una herramienta fundamental para la conservación de la biodiversidad.
Con un pelaje gris ceniza con manchas marrones y amarillentas, al gato andino con 40 centímetros de altura se lo conoce en aymara como titi, titimisi, titiphisi, huañatiti y como k’ita gato y oskhollo en quechua. Tiene el aspecto de un gato doméstico, pero más grande y un peso, aproximadamente, de siete a ocho kilogramos.
Sobresale su larga, gruesa y cilíndrica cola con anillos anchos de color café oscuro a negro que mide más que su cuerpo, tiene orejas algo largas y redondeadas con el hocico chato. Su rostro posee líneas negras que nacen a los costados de los ojos y bajan a las mejillas, su nariz y labios son de color negro.
Fue simbolizado a través de la iconografía zoomorfa con su característica cola anillada, desde pre Tiwanaku hace unos 1200 años (a.C. antes de Cristo) con el desarrollo de la cultura Pukara, para luego ser representado en Tiwanaku en litoesculturas (esculturas de piedra) y en una serie de objetos de cerámica usados en rituales ceremoniales.
Rechberger, biólogo especialista en mastozoología, remarcó que “por tratarse de poblaciones pequeñas, Leopardus jacobita no tiene mucha variabilidad genética, esto ocasiona que sea vulnerable a las enfermedades que le pueden transmitir, como la rabia proveniente de los perros y gatos asilvestrados (que fueron domésticos)”.
Una población pequeña es un grupo de individuos de la misma especie que vive en un área geográfica específica y que se encuentra en una situación de riesgo debido a su reducido tamaño, lo que ocasiona que estas poblaciones sean a la vez, más vulnerables a la extinción.

MÁS ESTUDIOS DE LA ESPECIE
En relación a la cantidad de ejemplares existentes en Bolivia, Rechberger reveló que no se tiene el dato de la cantidad de cuántos hay en el país, porque al ser una especie de felino esquivo es muy difícil de verlos. “Se necesita más estudios sobre la especie para ver densidades de población”, dijo el biólogo.
Explicó que se cuenta con 40 cámaras trampa instaladas en diferentes lugares en Apolobamba para poder observarlo, el pequeño felino tiene costumbres nocturnas para la caza y muy rara vez se lo puede identificar durante el día, pero se estudia también los rastros indirectos como huellas, heces fecales, además de otros.
Sin embargo, la Fundación Teko Kavi que busca fortalecer los medios de vida sostenibles para comunidades indígenas, ejecutó el proyecto “Conservación del gato andino en la Nación Pukina dentro del Área Natural de Manejo Integrado Nacional Apolobamba” el 2023, que posibilitó la elaboración de un plan de acción y una guía que promueven la conservación del pequeño felino por medio de la educación ambiental y que incluye una metodología lúdica.
Los habitantes de las markas Apacheta, Cañuhuma y Suni Alpaqueros también del Área Natural de Manejo Integrado Nacional Apolobamba, son capacitados con educación ambiental para la conservación del gato andino y sus ecosistemas, como parte de un proyecto en su segunda fase, con el que también se implementarán algunas acciones como la tenencia responsable de mascotas (perros y gatos) y la sensibilización respecto del rol ecológico en la región altoandina del esquivo felino.
El equipo de Teko Kavi trabajará con educación ambiental en las unidades educativas de las tres Markas y con el empleo del método lúdico y el kit educativo de la Alianza del Gato Andino (AGA), una red que trabaja en la conservación de la especie en Argentina, Bolivia, Chile y Perú, que propone una serie de actividades que los facilitadores de campo podrán utilizar para continuar con las acciones de enseñanza para la conservación del pequeño felino, el proyecto tiene el respaldo del Fondo de Alianzas para Ecosistemas Críticos (CEPF).
Rechberger anunció que durante esta gestión se inició la segunda parte del proyecto denominado “Conservación del gato andino en Bolivia y Perú”, por lo que se tiene previsto, la realización de una serie de actividades en territorio boliviano por Teko Kavi y en el lado peruano por AGA.
Anunció que en el país se aumentará el estudio del espécimen al interior de Apolobamba en el norte del departamento de La Paz, principalmente, en las markas Apacheta, Cañuhuma y Suni Alpaqueros, donde se podrá adicionar los datos a los estudios del 2023, la presencia o ausencia del gato andino, además de establecer sus amenazas y las amenazas al ecosistema donde vive.
El director de la Fundación Teko kavi, Jaime Ayra informó que el proyecto también tiene como objetivo concientizar y sensibilizar a la población de Apolobamba sobre la importancia de conservar las especies en peligro, en especial el gato andino, y fomentar un mayor cuidado de su biodiversidad, así como las amenazas críticas que enfrenta, como la expansión de la minería aurífera, tanto por cooperativas legales e ilegales, y la presencia de animales asilvestrados que compiten por sus fuentes de alimento.
“La colaboración con AGA fortalece la coordinación para la protección del gato andino no solo en Bolivia, sino también en Perú, Argentina y Chile, permitiéndonos ampliar el conocimiento sobre esta especie tan difícil de avistar y los riesgos que enfrenta”, aseveró.
Resaltó que en este proyecto también participan activamente los guardaparques del Área Natural de Manejo Integrado Nacional Apolobamba y los pobladores locales, “quienes, a través de procesos de capacitación, comprenderán mejor la importancia de su conservación y supervivencia”. (CienciaBolivia)

Iconografía del felino con valoración simbólica con Pukara y Tiwanaku

El significado que tuvo el gato andino durante la época prehispánica es complejo de definir con los grupos indígenas altiplánicos, sin embargo, con la crónica de Ramos Gavilán de 1621 se lo relaciona con la etimología de la isla del Sol que alude al “titi”, el felino hecho de fuego que proviene del mito del lago Titicaca, informó el arqueólogo David Trigo.
Explicó que existe una valoración simbólica muy importante del animal en lo que viene a ser el imaginario indígena en el periodo colonial con raíces evidentemente prehispánicas. Es un animal con bastante jerarquía y en su representación iconográfica en Tiwanaku destaca su larga cola con franjas, formada por rectángulos y que sugieren al “titi”.
Según Trigo durante la cultura Tiwanaku su representación se plasmó en dinteles líticos, en monolitos, en la cabeza del gigante y en anticéfalos. En cerámica existe una variada iconografía zoomorfa en kerus o vasos ceremoniales, escudillas y otros elementos rituales destinados a los comensales, con los que interactuaban los humanos con los dioses.
Más antes de Tiwanaku, la cultura Pukara ha sacralizado al gato andino en textiles, además de la continuidad de su representación en cerámica al norte del lago Titicaca, donde se tiene al felino macho y hembra.
“Se ha registrado un cambio en la cerámica durante los diferentes periodos, en el caso de Pukara es muy naturalista la icnografía del gato andino, pero en Tiwanaku es más abstracta y puede tener otros elementos más, como adornos en la cabeza, una complejización de atuendos hasta poseer alas. Le asignaron estos elementos al animal para ser caracterizado como una deidad de las ceremonias rituales”, agregó.
Trigo considera que, a diferencia de la actualidad, es posible que durante la época prehispánica el gato andino tuvo una población muy abundante, porque se tiene el registro de una variada y continua aparición del felino en objetos de cerámica y litoesculturas. Sin embargo, asume que falta más investigación y trabajos de etnografía.

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