Un notable hecho social se produce en la vida política del país y, en especial, en la sede del gobierno nacional. Se trata de que las marchas de protesta ya no son, como en el pasado, de obreros, campesinos, estudiantes y otros, sino que ahora en esas acciones participa gente de clase media para arriba. Es decir, pequeños empresarios y comerciantes, gremiales, profesionales, artesanos y otros. Se trataría de algo nuevo, que todavía no ha sido objeto de estudio.
La manifestación popular del miércoles 23 fue para hacer conocer que la población está en una situación de creciente gravedad, pues el hambre crece y puede derivar en formas más agudas, como manifestaron dirigentes de ese movimiento callejero en sus demandas al gobierno. Ellos piden, por lo menos, frenar la evolución de este fenómeno.
Esa manifestación, que contó con la participación de diversos sectores de la población, organizados en una entidad denominada Comité Multisectorial, revela ciertas características. Entre ellas, que este nuevo fenómeno social no está dirigido por una clase social, sino que plantea asuntos nacionales y democráticos y, al mismo tiempo, temas económicos fundamentales, como la necesidad de que el país tenga un gobierno que se dedique a la Producción, única forma de allanar los obstáculos actuales.
La marcha del miércoles, revela también que ya no se trata solo de ver problemas aislados, sino considerar el conjunto. Es decir que, de una fuerza de clase con metas estrechas, ahora el movimiento de descontento tiene objetivos más grandes, nacionales, como ocurrió a mediados del siglo pasado. Esa forma de lucha es la alianza de clases, al contrario de proposiciones extremas, como la lucha de clases.
Entre otros aspectos, se resalta que en la marcha no hubo gritos de clases sociales que ya no tienen influencia en la vida nacional, que antes pedían “nacionalización”, “proceso de cambio”, “libertad para cultivar coca”, “nuevo instrumento político” y otros. Ahora prevalece el espíritu de trabajar, superar las trabas feudales aún existentes, lo cual revela que la realidad económica nacional ha relegado consignas de corto alcance.
Es posible afirmar que el país está superando una etapa histórica durante la cual la nación y la democracia fueron desconocidas. Ahora las luchas deben ser dirigidas a la reconstrucción de los dos grandes objetivos del pueblo boliviano hoy. En ese sentido, la mencionada marcha popular no mostró ni un cartel con palabras como socialismo, populismo, sindicatos, huelgas, etc. Tal hecho revela que el país está ingresando en un período democrático absoluto y dejando para el basurero de la historia, la servidumbre feudal y el saqueo colonial.
También la marcha fue espontánea, sin tener claridad consciente de lo que estaba haciendo. Aspecto que se debe a que aún no ha madurado lo suficiente y le faltan algunos elementos imprescindibles para poder avanzar y no quedarse en pequeños objetivos localistas y económicos. A la vez, se anota que ningún partido político ha puesto interés en el cambio de contenido de las marchas sociales, excepto una agrupación democrática nacional, que hizo conocer su franco apoyo al movimiento de protesta.
Notable marcha contra el hambre
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