Lic. Jaime Julio Ticona Pardo – Fisioterapeuta Kinesiólogo U.M.S.A. – Ref. 72556224
La incontinencia fecal (IF), es una falta de control sobre la defecación, que lleva a la pérdida involuntaria del contenido intestinal, incluyendo flatos (gases), elementos líquidos de las heces y moco, o heces sólidas, hasta la perdida completa del control y afecta a personas de todas las edades, aunque es más común en adultos mayores y mujeres.
La IF es un signo o un síntoma, no un diagnóstico. La incontinencia puede resultar de diferentes causas y puede ocurrir con estreñimiento o diarrea.
CAUSAS Y/O FACTORES DE RIESGO PARA LA IF
Edad: puede presentarse a cualquier edad, pero llega a ser más común en la etapa adulta mayor.
Sexo: en su mayoría afecta a las mujeres, por diversos factores secundarios como complicaciones de trabajo de parto, o como secuela de la suplementación de terapia hormonal.
Lesiones Neurológicas: neuropatías diabéticas, esclerosis multiple, traumatismos de espalda, que lleguen a dañar la conducción nerviosa.
Demencia: en etapas muy avanzadas y muchas veces también asociada al Alzheimer.
Discapacidad física: aquellos que se asocian a daños en el nervio rectal, u otros que no permitan llegar a tiempo a evacuar prontamente.
La mayoría de las personas incontinentes mayores de 18 años entran en uno de varios grupos: aquellos con anomalías anorrectales estructurales (traumatismo del esfínter, degeneración del esfínter, fístula perianal, prolapso rectal). Trastornos neurológicos (esclerosis múltiple, lesión de la médula espinal, espina bífida, accidente cerebrovascular, etc.).
ALTERACIONES EN LAS ACTIVIDADES DE LA VIDA DIARIA Y EL COMPORTAMIENTO.
La IF afecta prácticamente todos los aspectos de la vida de las personas, deteriorando considerablemente la salud física y mental, y afectando la vida personal, social y profesional. Los efectos emocionales pueden incluir estrés, miedo, ansiedad, agotamiento, temor a la humillación pública, sentirse sucio, mala imagen corporal, disminución del deseo sexual, ira, humillación, depresión, aislamiento, secretismo, frustración y vergüenza. Algunos pacientes la afrontan controlando sus emociones o comportamiento. Síntomas físicos como irritación, dolor y olor en la piel también pueden afectar la calidad de vida. La actividad física, como ir de compras o hacer ejercicio, suele verse afectada. Los viajes pueden verse afectados, lo que requiere una planificación cuidadosa. El trabajo también se ve afectado en la mayoría de los casos. Las relaciones, las actividades sociales y la autoimagen también suelen verse afectadas.
“EL MOVIENTO ES PARTE ESENCIAL PARA MANTENER UNA VIDA ACTIVA”
Lic. Jaime Julio Ticona Pardo Fisioterapeuta Kinesiólogo – UMSA Ref. 72556224
