Desde el vaticano se informó que la causa de la muerte del Papa Francisco fue un derrame cerebral y una insuficiencia cardíaca irreversible, tras haber superado recientemente una larga hospitalización por neumonía doble.
Según el certificado médico, el pontífice entró en coma antes de morir y padecía además enfermedades crónicas como diabetes tipo 2, hipertensión y bronquiectasias, que no eran de conocimiento público.
En su testamento, Francisco pidió ser enterrado sin lujos, “en la tierra, sin ninguna decoración particular”, en la Basílica de Santa María la Mayor de Roma, rompiendo con la tradición de descansar en la Basílica de San Pedro.
El miércoles su cuerpo será trasladado a la Basílica de San Pedro para recibir el homenaje final.
