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Subvención del gas ocasionará crisis eléctrica desde el 2028

Mientras el precio de exportación del millar de pies cúbicos de gas natural oscila entre los 8 y 10 dólares, para la generación de electricidad es de 1,3 dólares, lo que anula la posibilidad de inversiones para generar energías renovables como la hidroelectricidad

Pareciera un contrasentido anunciar que habrá una crisis eléctrica en Bolivia teniendo en cuenta que actualmente existe una sobrecapacidad respecto a la demanda. La capacidad instalada en el país es de 4.000 megavatios y la máxima demanda de punta del año pasado ha estado alrededor de los 1.800 megavatios, de esa manera se inició la conversación de eco$com con el presidente de la Cámara Boliviana de Electricidad (CBE), Ing. Ángel Zannier, quien se halla preocupado por la actual situación energética que vive el país.

Bolivia, en la generación eléctrica, tiene una capacidad ociosa que supera a la demanda, por lo que aparentemente sería difícil hablar de crisis eléctrica; sin embargo, indiscutiblemente hay temas ocultos detrás de esa gran capacidad, pues existe gran cantidad de energía termoeléctrica generada por gas natural subvencionado, reveló el ejecutivo de la CBE.

Según Zannier, la producción de energía termoeléctrica para abastecer la demanda del Sistema Interconectado Nacional (SIN) ha superado el 70%, ésta es abastecida por el gas natural y también es pública la información de que ahora el país tiene problemas con la producción de ese hidrocarburo. Según expertos en el área, en 2 ó 3 años, Bolivia empezará a importar gas natural para abastecer al mercado interno.

Si comenzamos a importar gas natural, la cotización de ese recurso será a precios internacionales de mercado, es decir a 6 a 8 dólares el millar de pies cúbicos. Internamente, hace más de 20 años el precio de gas natural para la generación eléctrica fue y es de 1,3 dólares por millar de pies cúbicos.

Bolivia es un país con reservas de gas natural aún no descubiertas y las pocas descubiertas requieren grandes inversiones en el orden de los miles de millones de dólares, por lo tanto, es como si no existieran. La interrogante, en ese contexto, es si vamos a seguir subvencionando el gas para la electricidad, la respuesta, desde el punto de vista económico, es “NO”, entonces, es ahí donde podemos tener una crisis importante, si bien tendremos excedentes en capacidad instalada no habrá la posibilidad de seguir abasteciendo artificialmente como se ha acostumbrado a la población boliviana, en consecuencia, se puede presentar una crisis de precios, advirtió el presidente de la CBE.

La subvención, un error

Entonces ¿qué es lo qué se debe hacer para salir de esa crisis?, uno de los temas de fondo es reconocer que hay un error que se viene materializando hace muchos años. Cuando se promulgó la Ley de Hidrocarburos vigente, hubo un decreto que fijaba transitoriamente el precio del gas natural para la generación de electricidad en 1,3 dólares el millar de pies cúbicos y ese decreto se mantuvo por más de 20 años, sabiendo que el país ha exportado gas natural a más de 8, 10 o incluso 12 dólares por millar de pies cúbicos, por lo tanto, el costo de oportunidad para la economía ha estado en valores elevados, lo que significa que el gas que se ha utilizado para energía eléctrica a bien pudo ser  exportado, señaló Zannier, quien también lamentó que se haya acostumbrado a la población a tener una tarifa eléctrica subsidiada que no refleja la realidad en base a un marcador del precio de la electricidad que es el gas natural. Bolivia tiene un precio de energía en la generación de electricidad de alrededor de 15 a 16 dólares el megavatio/hora, si el gas reflejara su costo de oportunidad, subiría ese componente que le llega al consumidor final.

Actualmente, el consumidor final está pagando en el orden de 120 dólares por el megavatio hora, de los cuales 15 dólares se pagan al generador; pero además están las distintas porciones de la cadena que aumentan el precio, indicó el ingeniero, quien también fue Ministro de Energía e Hidrocarburos.

Al reflexionar sobre la actual situación, indicó que no se puede quitar la subvención de un día para el otro, pero que sí se tiene que reconocer ese problema y fijarse una hoja de ruta de cómo se debe eliminar ese subsidio a lo largo de tiempo para generar un incentivo natural.

Reducir impactos negativos al consumidor final

Según análisis de Zannier, para que se mantengan los precios al consumidor final, se debe realizar algunos cambios internos en la cadena eléctrica, por ejemplo, se ha incrementado muchísimo la parte de la transmisión (transporte de la electricidad). Ya tenemos redes de 500 kilovolts, en un sistema donde la demanda no llega ni a 2.000 megavatios, esas redes se han instalado con el objetivo de hacer grandes exportaciones que no se han materializado, esos costos, en exceso, los está pagando el consumidor final.

Por lo referido, se debe hacer una readecuación a la cadena de manera tal, que en la porción de generación participen las energías renovables y fundamentalmente la energía más noble que es la hidroelectricidad que tiene capacidad de poder ser regulada, a diferencia de la solar y la eólica, donde el concurso de esos recursos es estocástico, aleatorio y no pueden ser fácilmente almacenados, a no ser con costos muy elevados de acumuladores y baterías.

Efecto del cambio de matriz en las termoeléctricas

Para Zannier, la inversión de ENDE Andina para generar 1.500 megavatios ha costado al país 1.700 millones de dólares en un solo contrato dado con adjudicación directa y con fondos provenientes de las reservas internacionales del Banco Central de Bolivia. Sería una locura no utilizar esa tecnología bien avanzada que puede ser empleada para disminuir la necesidad de gas natural que sería mezclando con hidrógeno verde, lo que significa que también se debe generar este producto energético.

Lastimosamente hay muchas plantas termoeléctricas a gas de ciclo simple que tienen vida útil, pero que como ha habido la política de invertir en temas que no se necesitan, han quedado obsoletas, por lo que habría que pensar en el mejor uso posible, agregó.

La subvención del gas natural, el principal obstáculo

El impedimento número, para evitar una próxima crisis eléctrica, es el subsidio del gas natural, el precio de este recurso debe ser cambiado y también se debe adoptar un sistema de subastas para que el propio mercado se vaya acomodando.

El subsidio lo paga YPFB al vender a precio bajo y también pagan las hidroeléctricas porque el marcador de precios es el gas natural y al estar subsidiado, el precio que reciben las hidroeléctricas no es suficiente como para cerrar su ecuación financiera.

La empresa ENDE, en lo referido a la generación de energías no convencionales, tiene un tratamiento especial que le permite cubrir todos sus costos, ojalá que ese tratamiento también lo recibieran las hidroeléctricas, manifestó el ejecutivo de la CBE.

Tarifas de protección al consumidor final

Hay mecanismos de tranquilidad para el consumidor final, el 2006 se firma acuerdo de la Tarifa Dignidad, la cual establece que los que los usuarios de la categoría doméstica que consumen 70 kilovatios hora al mes o menos tienen un 25% de la tarifa respecto a lo que pagamos todos los agentes que operamos en el mercado eléctrico. Ese mecanismo se ha venido renovando por lo que actualmente el 60 % de los consumidores de la categoría doméstica están comprendidos de la Tarifa Dignidad, realmente es un mecanismo que ha amainado sustancialmente los impactos de los incrementos.

Se debe reconocer, el subsidio se debe eliminar, con una hoja de ruta, en base a los valores razonables, hay que ir disminuyendo algunos componentes como el de la transmisión de la electricidad, recomendó el experto.

Ascenso del precio del gas para la electricidad

Desde el punto de vista teórico económico, el precio del gas debería reflejar el costo de oportunidad, es decir los costos de exportación, menos los costos de transporte para exportar, porque eso significa que consumir un millar de pies cúbicos en el mercado interno para la generación de electricidad es no destinar ese millar de pies cúbicos en exportar, por lo tanto, el país está perdiendo.

Sin embargo,  la propia Ley de Hidrocarburos tiene una limitante que es el precio del gas natural para el mercado interno, éste en ninguno de los casos podrá superar al 50% del valor del contrato de exportación más barato, o sea debería ser de 3 dólares, es un criterio más político que técnico; pero en ese contexto,  Zannier considera que debería llegarse a los 3 dólares  por millar de pies cúbicos de gas y no a los actuales 1,3 que se tiene hace muchos años, lo que  ha distorsionado totalmente la composición del parque eléctrico boliviano. Esa decisión debió tomarse hace varios gobiernos, pues se ha mantenido un “decreto supremo transitorio” más de 20 años.

 

 

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