InicioSeccionesEditorialOtra telenovela opositora

Otra telenovela opositora

En las elecciones de 2005, 2009, 2014, 2019 y 2020 (o sea, en las últimas cinco elecciones generales), la oposición que se dice democrática y afín a las ideas de la libertad se ha ido fragmentando y perjudicando a sí misma, facilitando la llegada del MAS al poder. Se trata de una crónica lamentable y, al mismo tiempo, bastante ridícula; de una seguidilla de fracasos que son el resultado no tanto de la habilidad política (y menos de la lucidez intelectual) de los políticos de izquierdas, sino de la negligencia y el ego irremediable de quienes dicen ser la oposición al MAS. Mientras que la ciudadanía democrática está harta de un modelo económico e institucional fracasado, sufre por la crisis económica que es resultado del despilfarro masista y pide a gritos unidad opositora para poder ganarle al MAS, aquella parece estar integrada por menores de edad intelectuales, pues, pese al pedido generalizado de las personas, sigue enfrascada en rencillas de poca monta y peleas por cargos públicos y migajas políticas.
En verdad, la oposición parece tener serios problemas para entender la realidad. Hay precandidatos opositores sin mínimas chances de ser elegidos, pero que, por algún motivo que solo Dios sabrá, serán candidatos de todas formas (con siglas prestadas de partidos sin ideología ni militancia, dicho sea de paso). Cabe preguntarse, entonces, ¿qué capacidad racional podrán tener personas así? Deben ser o muy optimistas o muy ilusas… A esa carrera de aventureros que buscan algún beneficio proclamándose candidatos, se suman las quebradizas alianzas opositoras que son más frágiles que un castillo de naipes. Hace pocos días se supo que el llamado Bloque de Unidad de la Oposición está atravesando una crisis. De esta forma, y teniendo en cuenta que, según varias encuestas que se hicieron, Andrónico Rodríguez tiene un porcentaje considerable de la intención de voto, la perpetuación del MAS (o de su modelo, no importa qué sigla o partido adopte) en el poder es una posibilidad muy alta. El escenario parece estar muy claro: si los candidatos de oposición no se unen, los votos opositores dispersos favorecerán a una eventual candidatura de Andrónico Rodríguez.
El electorado se mueve mucho más en función de eslóganes y colores que en función de ideas y razones. A esta cultura de poca profundidad ideológica —fomentada en estas últimas décadas por el modelo populista del MAS— ayuda la ausencia de debates televisados, en redes sociales o por radio, a los cuales los candidatos deberían estar obligados a acudir. Por desgracia, en las últimas semanas los líderes opositores han demostrado una actitud casi igual a la de los políticos oficialistas, que no saben de reglas democráticas, desconocen la ley y, sobre todo, no tienen palabra. El deterioro de las alianzas opositoras es una realidad y ahora la esperanza democrática ha quedado en vilo.
¿Qué tiene que suceder para que los políticos actúen de manera desinteresada, patriótica y, sobre todo, realista y con sentido de oportunidad? ¿Se tiene que tocar fondo? Pues si no se lo ha tocado, se está muy cerca de tocarlo…

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- Advertisment -

MÁS POPULARES