Título escrito en lengua quechua, que traducido al castellano tiene significa: “La de la boca dulce”. Es una pequeña novela escrita por Adolfo Costa Du Rels (1981), que se desarrolló en un contexto árido, como es el pueblo de Uyuni, en el departamento de Potosí-Bolivia. Pueblo desventurado, según el autor, porque: “(Era) apenas un conglomerado de tierra, de sol, un esbozo urbano sometido al vaivén de los vientos. Dueños y señores del paisaje, estos salmodiaban, día y noche, el monótono lamento de la puna” (Pág. 7).
Con un solo Hotel, allí los vecinos se reunían en fines de semana para discutir sobre política y otros asuntos. El tren pasaba una sola vez por semana, en la ruta La Paz-Antofagasta: “El menor ruido repercutió inmediatamente en el silencio metálico de la noche. De vez en cuando, a lo lejos un perro aullaba de frío y el centinela del cuartel, para no dormirse, gritaba: ¡Alerta! Nunca pude explicarme aquella voz lúgubre…” (Pág. 14). En ese contexto, vivía Clotilde Esquivel, chilena tildada de espía que dedicaba su tiempo a pervertir a los jóvenes…
Había un mozo llamado Joaco que, venido de Cochabamba, buscaba acumular dinero para casarse con su prometida. Ganaba y gastaba en bebidas, ganar más y gastar menos, le aconsejaban sus amigos. “Un fin de semana, víspera de Navidad, Joaco conoce a una cholita recién llegada de Pulacayo. Se llamaba Claudina, más conocida por el apodo de la Miskki-Simi, la de la boca dulce” (Pág. 24-25). “Era de tez rosada, grandes ojos negros de mirada inteligente y escudriñadora, mentón voluntarioso y cuerpo flexible que, al caminar, daba a las caderas cierto voluptuoso donaire… Boca roja, sin más colorete que el de una sangre ardiente, tan rica de glóbulos como de hechizos”. Era una chica linda y elegante a sus treinta años.
En el concubinato con Joaco, la muchacha de boca dulce procrea hijos. Pasados algunos años, se separan porque la belleza de la mujer atrajo a otros hombres de posición económica envidiable, especialmente empresarios mineros, que compraban regalos y joyas para conquistar su amor. Entonces, podemos concluir que la belleza y lujuria de una mujer puede destruir la vida de los hombres y de la familia toda. Eso enseña esta novela a la juventud, no dejarse atrapar por la belleza de las mujeres de boca dulce.
La “Miskki-Simi”
Nelcy Ximena Quispe Colque
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