El jefe de la Oficina Presidencial de Ucrania, Andri Yermak, anunció el regreso de once menores ucranianos que fueron deportados por la fuerza a Rusia. Entre los menores rescatados se encuentran dos hermanos cuyo padre murió tras ser torturado por sus posturas proucranianas, y una niña de dos años deportada junto a su madre embarazada.
Según cifras oficiales, más de 1.200 menores han sido sometidos a «procesos de rehabilitación» violentos en territorios ocupados por Rusia. Estas prácticas han sido denunciadas por el Tribunal Penal Internacional (TPI) y han generado órdenes de arresto contra el presidente ruso, Vladimir Putin, y su comisaria para los Derechos del Niño, Maria Lvova Belova.
La deportación forzada de menores ucranianos es considerada un crimen de guerra según el derecho internacional.
