La actual severa crisis económica por la que atraviesa nuestro país, ha determinado, entre algunos fenómenos económicos, la elevación desmesurada de los precios comerciales de todos los productos que demanda el consumo de la ciudadanía, no solamente el de la canasta familiar básica que, evidentemente, no ha subido mucho en algunos productos, pero sí en otros, como huevos, carne y algún otro. Pero sí se han elevado los precios de muchos productos de consumo importados, pues no olvidemos que nuestra producción nacional es muy escasa, más aún cuando ya en el largo gobierno de Evo Morales, debido a la subvención al precio del dólar, era más conveniente importar que producir, de tal manera que muchas industrias cerraron sus actividades de producción y se tornaron importadoras.
Otras industrias. debido al clima poco favorable del régimen del populismo al socialismo, dejaron Bolivia y se instalaron en países fronterizos, donde les han dado mayores ventajas de acogida al capital, de tal suerte que hemos perdido capital industrial instalado. Y han sido muchas industrias conocidas que han dejado nuestro territorio y, en algunos casos, ahora sus productos llegan importados, con sello de producción de su nuevo lugar de acogida. Asimismo, las políticas erráticas del régimen, han ocasionado el abandono de nuestro territorio de mano de obra con experiencia y, lo peor, con mano de obra altamente calificada, como técnicos y profesionales que buscaron otras oportunidades en el exterior.
El régimen, con su política de estatismo, en vez de fomentar lo ya existente e instalado, ha creado decenas de industrias, con costos elevados de producción, en lugares inapropiados, por ausencia de materia prima o lejos de los mercados, lo que encarece sus costos por el transporte, y la mayoría, haciendo competencia desleal a la industria privada nacional, con el resultado lamentable de la no rentabilidad de esas empresas, impulsadas con recursos públicos que son de todos los bolivianos, políticas que aún hoy, pese a la crisis, continúan.
Todas las clases, etnias, grupos o sectores sociales de la población boliviana, unas más que otras, demandan una serie de productos de uso y consumo cotidiano, que en su mayoría son importados, como productos de limpieza, comenzando por el jabón de lavar ropa, productos de tocador o de aseo personal, como dentífricos, jabones de tocador, cremas, lociones, alimentos elaborados, productos farmacéuticos, etc. Otros, a su vez, son insumos para la poca producción nacional. Pero de todos han subido sus precios en casi un setenta o cien por ciento de su valor, antes de la subida en el mercado paralelo del precio del dólar estadounidense, que sirve de referencia al valor de nuestra moneda y el desarrollo de la economía.
Los precios de todos los productos importados han subido, pese a que el valor del dólar en el mercado paralelo se ha estabilizado hace ya un mes, en alrededor de 11.30 a 11.50 bolivianos. Pero cada semana, en especial en los supermercados y mercados populares (Tablada, Huyustus, Garcilaso, etc.), aumentan los precios, incluso el chocolate en barra de producción nacional, ha subido de Bs. 21 a 35 y así todos los artículos que demanda el consumo familiar, lo que ha encarecido el costo de vida y empobrecido a todos los ciudadanos.
Tal situación, a su vez, está determinando que muchos centros de alimentación, como restaurantes, heladerías etc., cierren sus puertas ante la poca demanda de esos servicios, despidiendo a centenares de empleados. Así en un barrio comercial, como el de San Miguel en Calacoto, se ve letreros de: se alquila o se vende. Este cuadro responde al proceso de deterioro económico que va afectado a todas sus variables, producción, comercio, importación, etc. Para enfrentar esta situación, el gobierno que asuma el poder político del Estado, luego de las próximas elecciones generales de agosto, tiene el reto de tomar medidas urgentes, con decisión e inteligencia, para enfrentar la crisis que nos afecta, pues, en caso contrario, la situación se agudizará aún más, como sucedió en 1983-85.
El autor es Abogado, Politólogo, escritor y docente universitario.
