Dando cumplimiento a la Constitución Política del Estado Plurinacional, elaborada por la Asamblea Constituyente del año 2009, en dos oportunidades se dio cumplimiento a la elección de magistrados mediante la votación popular y previa selección de los candidatos por organismos parlamentarios.
Esas dos elecciones fueron muy discutidas y la primera de ellas se caracterizó por la apatía general de la población y, además, los resultados fueron muy inferiores a lo que esperaban los electores. Es más, la votación para la elección de magistrados fue criticada por la ciudadanía, debido a que era abiertamente oficialista y consolidaba la intervención del Poder Ejecutivo en el Órgano Judicial. En síntesis, la opinión general fue que ese procedimiento electoral resultó un fracaso. A la par, el nuevo Órgano Judicial fue criticado por ser más funcional que antes con relación al gobierno.
Las críticas fueron enérgicas y reflejaron oposición a que se repita el procedimiento de voto directo para elegir a los altos funcionarios del Órgano Judicial, por lo que se pidió un nuevo sistema electoral para resolver el problema.
Sin embargo, la demanda de la opinión pública no fue oída y las cosas siguieron de mal en peor y, en esa forma, se llegó al momento en que, por tercera vez, se elegiría a los magistrados por el resistido voto popular, sin considerar que en la segunda oportunidad había fracasado. Esta vez fueron señalados aspectos más contundentes como respaldo a esa negativa, que en las dos ocasiones anteriores.
No obstante que en los hechos la mencionada forma de elegir a magistrados no fue satisfactoria, siendo un fiasco evidente, se insistió en ir a la tercera votación. En efecto, se hizo muchos esfuerzos para alcanzar la meta constitucional, pero todos, sin excepción, terminaron en un enorme cero.
Para salir del vacío de poder en el Órgano Judicial, el Tribunal Constitucional dictó recientemente una medida, prorrogando la gestión de los antes elegidos. Pero la prórroga produjo una tempestad y todas las tiendas opositoras se coludieron para anular la citada medida del Tribunal Constitucional, pidiendo juicio a los magistrados y demandando repetir el procedimiento electoral dispuesto por la Constitución, es decir, nueva elección de magistrados a dedo, por la vía errónea del voto popular.
La citada proposición de la oposición se va por las ramas y repite los métodos y errores aplicados en las dos primeras elecciones. En esa forma, lo que sucede es que, pese a ser reconocidos el error del procedimiento y los resultados, se quiere repetir el círculo y, obviamente, caer en todos los vicios anteriores, que harán que otro intento sea un cero a la izquierda, para empezar de nuevo. No queda otra opción que decir: ¡repetir un error es una estupidez!
¿Repetir elección de magistrados a dedo?
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