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Niños y jóvenes de la calle

Quienes practican política, a tiempo completo, carecen de sensibilidad social. Por ello no se conmueven ante la desgarradora situación de niños y adolescentes, de ambos sexos, que viven en la calle. Expuestos a los peligros que conlleva vivir en vía pública. No tienen ni idea de esa realidad tan adversa. Y nada menos que en democracia.
“Estudios realizados (a principios del 2000), estiman en cerca de 4.000 niños, niñas y adolescentes, viviendo en la calle, localizados en las ciudades de La Paz, El Alto, Santa Cruz, Cochabamba, Tarija y Sucre, observándose un alto nivel de deterioro en su desarrollo, tanto físico, como psicosocial, cultural y económico” (1). Un índice que fue aumentando, año tras año, lamentablemente.
En las campañas electorales, recordemos, se comprometieron a trabajar por las futuras generaciones, sin discriminación. Pero solo fueron enunciados para atraer incautos. Una vez instalados en organismos del Estado, se olvidaron de las ofertas y se movilizaron, con todo tesón, por sus intereses particulares. Con una descendencia que se forma en costosos establecimientos educativos. Obviamente que ya salieron de la pobreza y ahora están inmersos en lujo y despilfarro. He ahí el perfil de los políticos.
Los menores que viven en la calle son hijos, hermanos o nietos, con origen en grupos sociales empobrecidos, particularmente de sectores populares, quienes no fueron favorecidos ni en la época de bonanza económica. Ellos, con su voto, en las urnas, determinaron que aquellos, administren y fiscalicen la cosa pública, con la esperanza de tener un futuro mejor. Pero fueron defraudados. Lo hicieron sin conocerlos, tampoco conocían su pasado. Ahora viven a expensas del Estado y no les interesa el tema de los menores de la calle. Ahí radica la insensibilidad de los que se creen “enviados”.
“Pero existen más de 4 mil madres adolescentes y jóvenes (según estudio realizado en La Paz y El Alto), que pasan esta etapa en situación de calle, (que) pone en riesgo su salud y la del bebé, debido a la falta de prevención y control de parte de las instituciones públicas” (2). He ahí la triste realidad.
Hoy pocos practican el altruismo. Entre éstos están algunas personas e instituciones que encaran tarea tan ponderable, pese a la adversidad de los tiempos. Entre tanto otros, o quienes succionan los recursos del Estado, se encuentran enfrascados en sus problemas internos y no son capaces de proponer un destino mejor para niños y adolescentes de la calle.
En suma: los políticos, que medran a vista y paciencia del pueblo, deberían tratar de dar a esos menores una formación técnica, por lo menos, para que vivan dignamente en el futuro.

NOTAS
(1) “Niñez y pobreza en Bolivia – XI Conferencia de Esposas de Jefes de Estado y de Gobierno de las Américas –“. La Paz, Bolivia, septiembre de 2002. Pág. 8.
(2) “Embarazo de adolescentes de la calle crece por falta de control”. EL DIARIO, 23 de octubre de 2023.

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