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Reflejos del presente

Problemas económicos golpean a la población, ocasionando zozobra e incertidumbre. Los sueldos y salarios han perdido su poder adquisitivo. Los jubilados subsisten con rentas irrisorias. Los desempleados engrosan el comercio informal. El contrabando hace de las suyas. Los pobres se multiplican. La canasta familiar, se eleva paulatinamente. Un almuerzo, en un restaurante de mediana calificación, tiene un costo de 30 bolivianos. En los mercados populares, céntricos, se cotiza entre 10 y 12 bolivianos. La libra de papa está en 4 bolivianos. Los útiles escolares cuestan un ojo de la cara. El erario nacional está en falencia. Este panorama socio económico, es el reflejo del presente.
Los conflictos políticos, generados por intereses sectarios, se sumaron a esa situación, que ha provocado inestabilidad y desencuentro ciudadano. Conflictos que colocaron al borde de la confrontación a bolivianos y bolivianas. La incomprensión, la intolerancia y la tozudez de ciertos “enviados”, siempre frustraron los proyectos nacionales de interés común. Proyectos que formulaban empleo digno y seguro, seguridad ciudadana, atención médica oportuna y la erradicación del ausentismo escolar. Inviabilizaron la convivencia civilizada. Unos protagonizaron tales hechos cuidando sus consignas partidarias y otros alentando el cálculo político con miras a futuras elecciones. Con perseguidos y presos políticos. Con uniformados recluidos y operadores de justicia parcializados. Con una “Ley del Oro”, que ha provocado comezón en los cooperativistas auríferos. Con una denuncia, en la vía ordinaria, contra el presidente de la República. Acciones que, en verdad, pocas veces se registraron en la memoria histórica de nuestra Patria. Concitaron, por consiguiente, la atención de la comunidad nacional y del mundo.
El tema macro, en consecuencia, consiste en propiciar el diálogo, la paz y el entendimiento, entre todos quienes están en medio de pugnas internas. En democracia y libertad, por supuesto. “Libertad bien entendida que no debe llegar a licencia, es condición necesaria de bienestar y de civilización, tanto en el orden social y económico, como en el orden político”, afirma el docente Luis Roque Gondra (*).
Actitud que redundaría en unidad y prosperidad nacional. Que permitiría encarar, con unión de esfuerzos de políticos y no políticos, de trabajadores y empresarios, de orientales y occidentales, los problemas más urgentes de Bolivia. Solo de esa manera lograremos desarrollo y romper con toda atadura de la dependencia externa. Al mismo tiempo preservaremos la libertad y honraremos la democracia, por cuyos elementos nuestros antecesores derramaron sangre y ofrendaron vidas. ¡Honor y gloria a ellos!
No todos piensan de manera uniforme, en relación con la suerte del país. Siempre habrá quienes piensan diferente. Quienes retrucan, discrepan, protestan o cuestionan, en democracia.
En suma: depongamos actitudes maximalistas, para hacer frente, en unidad, a los problemas emergentes de la realidad económica y política. Los hombres, con galardones o sin ellos, pasan a la historia en cuanto culminan su rol protagónico, pero los países quedan.

(*) Luis Roque Gondra: “Estudios de Historia y Economía”. Imprenta de la Universidad de Buenos Aires, Argentina, noviembre de 1930. Pág. 5.

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