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Batalla de Aroma

Parte II

 

La Batalla de Aroma iba a esclarecer una cuestión importante. ¿Serían los altoperuanos capaces de ir solos al combate y vencer? Recordemos que la milicia patriota estaba armada con palos y macanas y una diminuta artillería. Su fervor patriótico era su principal aliciente.

Entre tanto, el ejército auxiliar argentino se enfrentó a fuerzas realistas en Suipacha (Potosí) el 7 de noviembre de 1810. La victoria es contundente por parte de las fuerzas auxiliares, Castelli continúa su marcha hacia el norte.

La pampa de Aroma, a unos cuantos kilómetros de Sica Sica, fue el escenario del enfrentamiento de dos pequeños ejércitos. El 14 de noviembre de 1810 ambos contingentes se enfrentaron en una lucha que sería decisiva para la causa.

Imprudentemente, Piérola mueve sus efectivos fuera de la población de Sica Sica y adelanta sus tropas en espera de las fuerzas patriotas, al divisarlos, dispone a sus hombres en orden de batalla. Por su parte Arze, cuando distinguió al enemigo, paró su tumultuosa tropa y la hizo formar para el ataque. En la planicie altiplánica el choque sería frontal.

Era mediodía, la refriega se inició con disparos de artillería por parte de ambos bandos, los realistas al estar en formación de batalla, sufrieron varias bajas por el fuego concentrado de la artillería patriota. La ventaja la tenían los realistas que contaban con fusilería veterana, por lo que las fuerzas patriotas hicieron su acercamiento agazapados en los tolares, pecho a tierra, acercándose lentamente a intervalos de cada descarga enemiga. Quedaron varios heridos en el campo y cuando ya se habían acercado lo suficiente las fuerzas patriotas se lanzaron a la carrera contra los realistas que mantenían su formación, fue cuestión de instantes, se pusieron frente a frente ante los disciplinados soldados de reluciente uniforme. Desde ese momento no se oyeron más disparos, el fuego había cesado por ambos bandos. ¿Qué sucedía?, los patriotas llenos de ciego coraje blandieron sus garrotes, sus macanas sus chuzos, sus fusiles, sus escopetas contra el enemigo asombrado, tal vez por el temerario valor o la extraña táctica empleada. Toda la lucha era cuerpo a cuerpo, a garrote limpio, golpes formidables que caían sobre los adversarios apachurrando cascos y corazas, destrozando cráneos, amasando carne, rompiendo brazos, haciendo saltar en pedazos las armas que en defensa les oponían. Así sembraron el exterminio por doquier. A la sazón, la caballería inició su ataque, el enemigo quedó desorientado, desbordado y no les quedó más remedio que huir en retirada, primero hacia Sica Sica, de donde fueron rechazados por los pobladores, huyeron hasta Calamarca siendo perseguidos por la caballería patriota. El combate había durado algo más de una hora.

Aquella jornada fue de victoria completa y la noticia se difundió rápidamente en todo Charcas e incluso llegó a Argentina. Una milicia local escasamente armada había destrozado a un ejército profesional y habían detenido en seco a los ejércitos del Virreinato de Lima. La victoria patriota hizo que toda la población altoperuana apoyara a las tropas auxiliares argentinas. La victoria de Aroma había despejado el camino para el arribo de las tropas de Castelli que iban al encuentro de Goyeneche.

Aquel 14 de noviembre había nacido el ejército nacional, tropas locales organizadas en Infantería, Artillería y Caballería habían conformado el primer cuerpo militar de tropas altoperuanas, y aunque después de la victoria obtenida las milicias patriotas se disgregaron, el recuerdo de aquellos valerosos luchadores quedó en la memoria de toda la nación. Después de la derrota de Juan José Castelli, la lucha emancipadora fue continuada en forma de guerra de guerrillas, surgieron muchos líderes guerrilleros, pocos vieron la liberación de las tierras por las que habían luchado, sin embargo, estas fuerzas guerrilleras conformaron oficialmente el Ejército de Bolivia en 1826.

 

El autor es profesor de Ciencias Sociales

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