La educación cultural tiene una característica muy interesante, en un país donde existe una variedad cultural representada por varias naciones y pueblos indígenas, que dio lugar a que, en el modelo educativo actual, se incorpore la valorización y significancia de los saberes y conocimientos de los pueblos originarios que habitaron estos territorios.
La valoración cultural tiene factores internos y externos. La primera implica un reconocimiento al “yo del adolescente”, cuando la estructura del autoconcepto y la autoestima está consolidada, y tiende hacia la autovaloración. A la vez, a un reconocimiento del aspecto cultural donde está inmerso el adolescente. El factor externo está restringido al contexto donde habita el adolescente, en ese sentido podemos referenciar la influencia de los medios de comunicación, radio, televisión, internet, que inciden notablemente en la autovaloración cultural, a la par, los padres – madres de familia y los maestros moldean la personalidad del adolescente, hacia una aceptación o rechazo de la cultura del lugar donde habita. Otro elemento a considerar es el modelo educativo sociocomunitario productivo en relación con la interculturalidad e intraculturalidad, y su trascendencia en las prácticas educativas. Se considera que este modelo educativo debe fortalecer la identidad cultural, pero los factores internos y externos lo condicionan hacia una aculturización de los contenidos culturales foráneos, lo cual implica al estudiante de secundaria, quien es sujeto a adoptarlos y/o practicarlos en su contexto, familiar y social, o el rechazo a los valores culturales de su región.
Revalorizar la cultura de la región con sus connotaciones ancestrales, donde habita el adolescente, implica reconocerlos y practicarlos, según los cambios transcendentales, psicosociales, físicos y cognitivos que acontecen en este periodo de la vida, hacia una autovaloración cultural. Ahora es necesario puntualizar algunos aspectos culturales a los que se dio lugar durante este periodo. La sociedad boliviana, en especial los departamentos donde son practicados diversos eventos folklóricos, como ser, fiestas patronales, eventos sociales, ensayos para las entradas folklóricas, etc., tienden a valorizar las características que se reproducen y se transforma constantemente, pero con la transculturización foránea debido a la globalización tiende a transformar la cultura. Entonces, el adolescente se siente sorprendido u obnubilado, ante esta revalorización cultural o transformación cultural, lo que deriva en poner en riesgo su “identidad cultural”
Una de las posturas es que el modelo educativo vigente tiende a fortalecer la autovaloración cultural del adolescente, para lo cual se presentan indicios teóricos de las condiciones que pueden favorecer está valoración. Por otro lado, la identidad cultural, investigada por varias disciplinas científicas, ha puesto en debate el tema de la educación en valores culturales. Es necesario tener una posición clara sobre cuál es la visión de la trascendencia cultural que tiene nuestro país, y si los modelos educativos incidirán en las prácticas educativas para revalorizar el bagaje cultural que se tiene y que es practicada por diversos sectores sociales.
El autor es docente.
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