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Trabajo infantil

Las condiciones de la infancia revelan en lo más profundo la calidad de vida de una sociedad, los valores de un país y su preocupación por el futuro.
El trabajo infantil y adolescente se explica por la necesidad que tienen las familias muy pobres de asegurar su subsistencia. Algunas de estas familias presentan problemas de desintegración de sus hogares, abandono por parte de alguno de los padres, violencia intrafamiliar, alcoholismo e incluso drogadicción. En estos casos, el trabajo infantil no es sino la expresión más visible de una realidad social ligada a una miseria aún más profunda que la sola falta de ingresos.
Hay, por cierto, niños y adolescentes que apoyan a sus familias en sus actividades productivas, y contribuyen así a mejorar los ingresos familiares. Habitualmente, ello ocurre en condiciones de mayor armonía familiar y se asocia al aprendizaje de un oficio que puede ser desempeñado a futuro.
Sin embargo, en muchos de estos casos, el trabajo infantil y adolescente involucra largas y agotadoras jornadas de trabajo, inadecuadas para niños y adolescentes, y se constituye en un obstáculo para una normal inserción educacional y social. En otros, las labores se desarrollan en la calle, durante la noche o en ambientes peligrosos.
¿Qué es trabajo infantil?
Es toda actividad económica realizada por niños, niñas y adolescentes, por debajo de la edad mínima general de admisión al empleo especificada en cada país, cualquiera que sea su categoría ocupacional (asalariado, independiente, trabajo familiar no remunerado).
También se considera trabajo infantil aquellas actividades económicas realizadas por debajo de los 18 años, que interfieran con la escolarización de los niños, niñas y adolescentes, y se realicen en ambientes peligrosos.
Se puede hablar estrictamente de «explotación infantil» en los siguientes casos:
– Todos los niños y niñas menores de 14 años que desempeñan cualquier actividad económica de producción que afecta su desarrollo personal o el disfrute de sus derechos.
– Niños y niñas que son obligados a mantener un constante trabajo para que después les quiten los ingresos recaudados.
– Niños y niñas en edades comprendidas entre los 12 y los 14 años que realizan cualquier trabajo.
¿Por qué no deben trabajar los niños?
Las razones por las cuales los niños no deberían trabajar son las siguientes:
– El trabajo entorpece el libre desarrollo del niño y la niña: le quita tiempo o le entorpece el estudio.
– El trabajo no permite al menor ser un niño o una niña, por ejemplo, no le da espacio para la lúdica, tiempo normal para los niños del mundo.
– El trabajo atenta contra los derechos fundamentales del niño.
– El trabajo puede poner en riesgo su salud mental y física, por ejemplo, existen labores que entorpecen el normal crecimiento (trabajar en un socavón) o atrofian su cuerpo.
– El niño y la niña no tienen todavía el criterio para tomar decisiones, por lo tanto, el niño y la niña que trabajan están siempre obligados a ello. A no ser que los tutores de los niños consientan o los obliguen a trabajar a partir de los 16 años.

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