A Joan Barreda se le ha complicado el Dakar… pero no se va a rendir tan fácilmente. Se rompió la clavícula en la etapa 5, pero la cancelación de buena parte de la sexta y el día de descanso de ayer le han permitido rearmarse mentalmente… para intentar así contrarrestar el hándicap físico.
Así describía el propio Barreda cómo fue la caída: “Veníamos en uno de esos días en los que había que intentar cambiar la secuencia esa tan extrema, porque abríamos pista y queríamos perder poco tiempo. Justo ahí, en una zona extrema de navegación, saliendo de un río y mirando abajo confirmando un rumbo de repente estaba volando. Caí en una zona de muchas piedras, rebotando de la velocidad que llevaba (calculo que sobre 80 o 100 km/h)”.
Su compañero de equipo, el chileno Pablo Quintanilla, rodaba justo detrás: “Estaba la moto retorcida y él me lo enderezó todo. Quería llamar al helicóptero porque se asustó mucho y, de hecho, cuando salimos luego él iba perdiendo mucho tiempo porque tenía el susto”, relata.
Barreda cuenta lo mal que pasa el Dakar
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