{"id":69603,"date":"2022-03-15T05:05:16","date_gmt":"2022-03-15T09:05:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.eldiario.net\/portal\/?p=69603"},"modified":"2022-03-15T05:05:16","modified_gmt":"2022-03-15T09:05:16","slug":"la-relacion-salud-emociones-realidad-o-ficcion-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.eldiario.net\/portal\/2022\/03\/15\/la-relacion-salud-emociones-realidad-o-ficcion-2\/","title":{"rendered":"La relaci\u00f3n Salud &#8211; Emociones \u00bfrealidad o ficci\u00f3n?"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por: Equipo editor<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En este n\u00famero presentamos un art\u00edculo de 1994 de la Facultad de Psicolog\u00eda de la Universidad de Barcelona que aborda la relaci\u00f3n entre las emociones y la salud.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Emociones y Salud<\/strong><\/p>\n<p><strong>Jordi Fern\u00e1ndez Castro &#8211; Silvia Edo<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[\u2026] Este trabajo trata de la \u00edntima relaci\u00f3n existente entre las emociones humanas y la salud. Creemos que esta idea est\u00e1 suficientemente demostrada pero que, tambi\u00e9n, tiene a\u00fan que superar algunos escollos importantes antes de dar todos los frutos pr\u00e1cticos que entra\u00f1a.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Muy posiblemente, la principal dificultad para el desarrollo pr\u00e1ctico de esta idea reside en el gran contraste entre lo tangible y concreto de un diagn\u00f3stico m\u00e9dico y lo subjetivo, cambiante e inaprensible con que aparecen las emociones humanas para las personas no familiarizadas con las t\u00e9cnicas psicol\u00f3gicas. De esta manera, la relaci\u00f3n entre emociones y salud aflora en forma de observaciones casuales y anecd\u00f3ticas, pero de las que es muy dif\u00edcil extraer conclusiones claras para poder intervenir de manera sistem\u00e1tica en las emociones con el fin de conseguir mejoras sustanciales en Ia salud.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Richard Lazarus (1985) ha plasmado certeramente otra dificultad para el progreso del estudio de las emociones y su impacto en la salud con la expresi\u00f3n la frivolizaci\u00f3n de la angustia. Lazarus se queja de que, demasiado a menudo, se supone que la aflicci\u00f3n y la tristeza que producen los avatares graves de la vida, especialmente las enfermedades, son un producto de un fallo personal, de una falta de entereza ante las dificultades o sencillamente de una debilidad de car\u00e1cter. La consecuencia de este punto de vista es que se coloca a los afligidos la etiqueta de d\u00e9biles o, como m\u00e1ximo, dignos de compasi\u00f3n, y se desde\u00f1a la posibilidad de tratar la aflicci\u00f3n y la angustia como objetivo prioritario dentro de un tratamiento integral del enfermo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Finalmente, hay una tercera dificultad que proviene de la propia pr\u00e1ctica m\u00e9dica que asume, no sin raz\u00f3n, que hay que actuar buscando el beneficio mayor para el enfermo, el cual no ser\u00eda otro que curar y, en \u00faltimo t\u00e9rmino, salvar la vida, aunque para ello fuera necesario infringir, como mal menor, dolor, sufrimiento y zozobra en los enfermos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Respecto a esta tercera dificultad, habr\u00eda que puntualizar que tambi\u00e9n es cierto que, a igualdad de expectativas de curaci\u00f3n desde un punto de vista biom\u00e9dico, ser\u00eda preferible aquella actuaci\u00f3n que infrinja menos sufrimiento y quebranto de la calidad de vida. Pero lo que nos interesa realmente es hacernos la siguiente pregunta: \u00bfHasta qu\u00e9 punto ocuparse de las emociones de los enfermos incrementa, adem\u00e1s, sus perspectivas de curaci\u00f3n?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El objetivo de este trabajo es demostrar que se est\u00e1 avanzando mucho en la investigaci\u00f3n dirigida a determinar el impacto de las emociones en la salud. El conocimiento obtenido hasta ahora ofrece unas bases, quiz\u00e1s reducidas pero indiscutiblemente s\u00f3lidas, para poder desarrollar intervenciones psicol\u00f3gicas que influyan en las emociones humanas y conseguir, as\u00ed, mejorar significativamente la salud.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo influyen las emociones en la salud?<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las emociones no influyen en la salud a trav\u00e9s de un \u00fanico mecanismo, sino que pueden ejercer esta influencia de varias maneras distintas que, adem\u00e1s, inciden en diferentes momentos del proceso de enfermar. Vamos a exponer, ahora, algunas de estas v\u00edas de influencia que han pasado de ser meras suposiciones a hechos comprobados, dando preferencia a las investigaciones realizadas en nuestro medio cultural m\u00e1s inmediato.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Las emociones negativas constituyen un riesgo para la salud<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Posiblemente, la v\u00eda de acci\u00f3n de las emociones sobre la salud m\u00e1s conocida es el S\u00edndrome General de Adaptaci\u00f3n, descubierto por Hans Sely\u00e9 (1936, 1956), normalmente conocido como estr\u00e9s. A partir de los trabajos pioneros de Sely\u00e9, se han ido descubriendo los mecanismos neuroendocrinos que se ponen en funcionamiento ante diversos tipos de agresiones y amenazas para el individuo, tanto f\u00edsicas como psicol\u00f3gicas. El desarrollo de este s\u00edndrome, cuando se convierte en cr\u00f3nico, representa un aumento de la vulnerabilidad, entendida de una manera inespec\u00edfica, ante las enfermedades.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El estr\u00e9s debido a hechos vitales como la muerte del c\u00f3nyuge, quedarse sin trabajo o tener que cambiar de lugar de residencia (Gonzalez de Rivera y Morera, 1983) o las peque\u00f1as dificultades cotidianas acumuladas (Raich, Fernandez Castro, Crespo y Colmenero, 1990) pueden llegar, pues, a representar un factor a tener en cuenta para prevenir la aparici\u00f3n de diversas enfermedades.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La aparici\u00f3n, a principios de la pasada d\u00e9cada, de la psiconeuroinmunolog\u00eda ha aportado nuevos datos que confirman que las situaciones ambientales y sociales capaces de inducir estr\u00e9s tienen un impacto apreciable en la competencia del sistema inmune de las personas que experimenten estados emocionales cr\u00f3nicos de car\u00e1cter negativo (Bay\u00e9s, 1991; Borras, Casas, Roldan, Bay\u00e9s y Cuchillo, 1988).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los efectos neuroendocrinos e inmunitarios del estr\u00e9s no constituyen un agente pat\u00f3geno concreto, sino que representan un riesgo inespec\u00edfico que hace a las personas m\u00e1s vulnerables ante las enfermedades en general.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por el contrario, algunas tendencias emocionales permanentes pueden llegar a ser factores espec\u00edficos de riesgo para enfermedades concretas. La hip\u00f3tesis de una relaci\u00f3n espec\u00edfica entre un tipo de emoci\u00f3n y un tipo de enfermedad hall\u00f3 su primera comprobaci\u00f3n emp\u00edrica con el trabajo de Rosenman y sus colaboradores acerca del denominado patr\u00f3n A de conducta y el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares (Rosenman, Brand, Scholtz y Friedman, 1976; P\u00e9rez y Mart\u00ednez, 1984; Vald\u00e9s y de Flores, 1985). El patr\u00f3n A de conducta consiste en una tendencia a actuar caracterizada por la impaciencia, la actividad intensa, la ambici\u00f3n, la hostilidad y la competitividad. Las personas que muestran este tipo de conducta tienen el doble de posibilidades de padecer una enfermedad coronaria que el resto de personas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Los estados emocionales cr\u00f3nicos afectan a los h\u00e1bitos de salud<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los efectos org\u00e1nicos de las emociones no agotan las v\u00edas por las que puede verse afectada la salud. Por ejemplo, se ha demostrado que parte de los efectos negativos que tiene el estr\u00e9s sobre la salud proviene del hecho de que las personas sometidas a estr\u00e9s, especialmente de tipo laboral, tienen unos h\u00e1bitos de salud peores que las personas que no sufren estr\u00e9s (Wiebe y McCallum, 1986).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En un estudio reciente (Fern\u00e1ndez Castro, Doval, Edo y Santiago, 1993) hemos podido corroborar este efecto. En una muestra de 1346 maestros, se observ\u00f3 que los m\u00e1s afectados por el estr\u00e9s docente ten\u00edan unas puntuaciones significativamente inferiores en h\u00e1bitos de salud. En el cuestionario utilizado se contemplaron cuatro factores principales: a) ejercicio f\u00edsico, b) precauciones (ante contagios, enfriamientos, accidentes, etc.); c) condiciones generales (evitar realizar ciertas actividades cuando no se est\u00e1 en condiciones para ello: no dormir por trabajar u otra raz\u00f3n, comer r\u00e1pido si se tiene prisa, conducir mientras se est\u00e1 pendiente de los problemas del d\u00eda, etc.); y d) h\u00e1bitos alimentarios. Esta relaci\u00f3n no se da tan solo en su aspecto negativo, o sea que las personas que padecen estr\u00e9s se cuidan menos; sino tambi\u00e9n en el positivo, es decir que aquellos maestros que se mostraban significativamente menos agobiados por el estr\u00e9s docente ten\u00edan mejores h\u00e1bitos de salud que el promedio de la muestra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Los episodios emocionales agudos pueden agravar ciertas enfermedades<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aparte del riesgo en la aparici\u00f3n de enfermedades, las emociones tambi\u00e9n inciden en su curso, tal y como se ha podido observar en, por ejemplo, las cefalea (Planes, 1992; Kohler y Haimerl, 1990), el asma (De Pablo, Picado, Martin y Subir\u00e1, 1988) o la diabetes (L\u00e1zaro, De Pablo, Goday, Raimon y Pujolar, 1991), entre otras. Las convulsiones emocionales, en estos casos, pueden precipitar el inicio de una crisis o el agravamiento de la condici\u00f3n patol\u00f3gica. En este caso las emociones afectan al desarrollo de la enfermedad, y no a su inicio, pero de una manera que puede llegar a ser decisiva, bien para determinar el grado de incapacitaci\u00f3n y deterioro de la calidad de vida producida por este tipo de enfermedades, bien para producir que algunas crisis espor\u00e1dicas o ciertas alteraciones temporales se conviertan en verdaderas enfermedades cr\u00f3nicas (Penzo, 1990).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Las emociones pueden distorsionar la conducta de los enfermos<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para poder prestar una atenci\u00f3n integral a la salud, es necesario a\u00f1adir al aspecto fisiopatol\u00f3gico del enfermar su dimensi\u00f3n psicol\u00f3gica y social; por esta raz\u00f3n la conducta del enfermo es una parte integrante de la propia enfermedad. El grado de informaci\u00f3n acerca de la salud, el apoyo y protecci\u00f3n familiar, la relaci\u00f3n con el m\u00e9dico y el personal sanitario, y el cumplimiento de las prescripciones configuran unas pautas de actuaci\u00f3n inseparables de la propia enfermedad. En este caso las emociones pueden distorsionar la conducta del paciente y hacer que tome decisiones o adopte actitudes que, en realidad, dificultan el proceso de curaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un caso paradigm\u00e1tico, que puede servir de ejemplo de muchos otros, es el de los enfermos oncol\u00f3gicos sometidos a quimioterapia (Blasco, 1992; Font, 1990). La aversi\u00f3n y la angustia producidas por los efectos secundarios de este tipo de terapia pueden llegar a hacer que los pacientes la abandonen, con lo que se evita un da\u00f1o inmediato -por ejemplo, las n\u00e1useas y la angustia producidas por la propia terapia-, para exponerse a un da\u00f1o seguro pero menos perceptible y m\u00e1s lejano en el tiempo -el progreso de la enfermedad-.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Las emociones pueden ser estudiadas de forma sistem\u00e1tica<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Realmente, se puede llegar a la conclusi\u00f3n de que sabemos mucho m\u00e1s acerca de c\u00f3mo las emociones perjudican a la salud, que sobre c\u00f3mo las emociones pueden llegar a beneficiarla. De todas maneras, no deja de ser un buen punto de partida que la reducci\u00f3n de las emociones negativas tenga efectos muy positivos. Valga para ello un ejemplo: una corta entrevista previa a una intervenci\u00f3n quir\u00fargica puede llegar a reducir el tiempo de hospitalizaci\u00f3n posterior a la intervenci\u00f3n (Moix, Casas, L\u00f3pez, Quintana, Ribera y Gil, 1993).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nuestra opini\u00f3n es que se necesita saber m\u00e1s acerca de los or\u00edgenes y la naturaleza de las emociones humanas y, sobre todo, de c\u00f3mo las personas manejan sus propios afectos. Estamos convencidos de que para alcanzar este objetivo es imprescindible la conjunci\u00f3n del progreso de la investigaci\u00f3n sistem\u00e1tica de laboratorio con el perfeccionamiento de las teor\u00edas psicol\u00f3gicas de las emociones. De esta manera, se podr\u00eda pasar de la mera constataci\u00f3n de las diferentes formas en las que las emociones afectan a la salud, a poder ayudar a las personas a controlar sus emociones para mejorar su salud.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El progreso de la investigaci\u00f3n sobre las emociones depende en gran medida de las ideas generales que se tengan sobre estas como hechos psicol\u00f3gicos. Durante mucho tiempo, se ha considerado a las emociones bien como reacciones puntuales a situaciones externas, bien como rasgos internos de la personalidad. Actualmente, se ha abierto el panorama de la investigaci\u00f3n psicol\u00f3gica sobre las emociones gracias a verlas como el producto de la interacci\u00f3n continua entre las personas y su entorno f\u00edsico y social (Lazarus y Folkman, 1986; Fern\u00e1ndez Castro, 1986). Por ejemplo, la ansiedad depende tanto o m\u00e1s de los recursos de las personas para hacer frente a situaciones de amenaza, que de los est\u00edmulos amenazadores exclusivamente (Fern\u00e1ndez Castro, Torrubia, Carasa y Tobe\u00f1a; 1988).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nuestra manera de enfocar esta cuesti\u00f3n se basa, precisamente, en el concepto de interacci\u00f3n continua con el entorno. Pensamos que los estados emocionales son originados por la interrupci\u00f3n de este flujo continuo de interacci\u00f3n; de esta manera las emociones dependen tanto de la naturaleza de esta condici\u00f3n disruptora como de la conducta que es interrumpida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La interrupci\u00f3n de la conducta estable no presupone que sea un hecho necesariamente negativo, la alegr\u00eda producida por una buena noticia inesperada es, tambi\u00e9n, un estado emocional producido por la interrupci\u00f3n. Creemos que la interrupci\u00f3n produce estr\u00e9s y emociones negativas cuando impide cumplir con los criterios personales de ajuste, que son los criterios de efectividad que, de hecho, siempre acompa\u00f1an de manera impl\u00edcita cualquier conducta y definen, de forma particular para cada individuo, las caracter\u00edsticas que ha de reunir el entorno para ser satisfactorio (Fern\u00e1ndez Castro; 1988; 1990).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aplicando nuestro an\u00e1lisis al estr\u00e9s producido por una enfermedad, dir\u00edamos que la cuesti\u00f3n no est\u00e1 \u00fanicamente en la gravedad de la enfermedad o en el dolor que se puede sufrir, sino en la manera en que la enfermedad distorsiona la vida de quien la padece y hasta qu\u00e9 punto es un impedimento para su desarrollo personal, familiar, laboral, etc.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A partir de estas ideas hemos desarrollado un modelo de laboratorio que permite estudiar las emociones y el estr\u00e9s, que puede ser especialmente interesante para analizar su impacto sobre la salud (Fern\u00e1ndez Castro, Doval y Edo, 1991; Edo, 1991; Edo, en prensa). Este modelo se basa en una tarea de memoria presentada autom\u00e1ticamente por ordenador. Los sujetos, que eran j\u00f3venes voluntarios y sanos, deb\u00edan reconocer palabras y dibujos y decir si los hab\u00edan visto en una lista que se hab\u00eda presentado previamente. Durante la realizaci\u00f3n de esta tarea se registraba tanto los potenciales evocados cerebrales como la frecuencia card\u00edaca. Asimismo, se registraba la expectativa de \u00e9xito antes de cada ensayo as\u00ed como si el reconocimiento hab\u00eda sido correcto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A los sujetos se les indicaba la puntuaci\u00f3n que supuestamente hab\u00edan conseguido junto con una puntuaci\u00f3n que se hac\u00eda pasar como est\u00e1ndar o de referencia. En realidad estas puntuaciones eran falsas e iguales para todos los individuos. Este procedimiento experimental permite mostrar el gran impacto en el sistema nervioso central (potenciales evocados) y vegetativo (aceleraci\u00f3n de la frecuencia card\u00edaca), subjetivo (expectativas de fracaso) y conductual (rendimiento real) que tiene la discrepancia entre los resultados propios percibidos y los que se supone que se deben conseguir (criterios personales de ajuste).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las conclusiones generales de estos trabajos son: en primer lugar, que se pueden reproducir en el laboratorio estados emocionales a partir de los cambios inducidos en la comparaci\u00f3n entre la conducta propia y los criterios de ajuste y, en segundo lugar, que los potenciales evocados cerebrales (cambios en la onda P300) pueden ser unos indicadores v\u00e1lidos y objetivos de estos estados emocionales, ya que est\u00e1n relacionados tanto con la apreciaci\u00f3n subjetiva de fracaso, como con la activaci\u00f3n vegetativa y los esfuerzos realizados para superar el fracaso inducido experimentalmente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para acabar, vamos a destacar seis beneficios, de entre otros muchos posibles, que creemos que est\u00e1 demostrado que se derivar\u00edan de prestar una peque\u00f1a atenci\u00f3n a las emociones de las personas enfermas:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>Evitar el rechazo a la informaci\u00f3n acerca de la salud.<\/li>\n<li>Evitar parte de los efectos nocivos del estr\u00e9s.<\/li>\n<li>Evitar el rechazo a las terap\u00e9uticas invasivas o cruentas.<\/li>\n<li>Favorecer los mecanismos curativos naturales propios.<\/li>\n<li>Favorecer los h\u00e1bitos saludables.<\/li>\n<li>Favorecer la b\u00fasqueda de informaci\u00f3n sobre salud.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En todo caso, parece justificado seguir explorando la posibilidad de estudiar, de manera sistem\u00e1tica, las posibilidades de las emociones positivas del propio enfermo como factores curativos. Los beneficios que se derivar\u00edan de su confirmaci\u00f3n son tan grandes que vale la pena dejarse llevar por lo que en algunas ocasiones puede parecer, tan solo, una vana ilusi\u00f3n bienintencionada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las maneras de seguir investigando en este campo apuntan en dos direcciones diferentes, pero que deber\u00edan estar interrelacionadas: la primera la observaci\u00f3n de las emociones cotidianas de las personas, sanas o enfermas, y su relaci\u00f3n con los cambios en su salud. La segunda el estudio experimental de las emociones donde se puedan generar de manera controlada an\u00e1logos de estados emocionales para estudiar su impacto f\u00edsico y los factores que permiten a los sujetos manejarlas.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.eldiario.net\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/IE-Emociones.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-69605\" src=\"https:\/\/www.eldiario.net\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/IE-Emociones.png\" alt=\"\" width=\"720\" height=\"2160\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Equipo editor &nbsp; En este n\u00famero presentamos un art\u00edculo de 1994 de la Facultad de Psicolog\u00eda de la Universidad de Barcelona que aborda la relaci\u00f3n entre las emociones y la salud. &nbsp; Emociones y Salud Jordi Fern\u00e1ndez Castro &#8211; Silvia Edo &nbsp; [\u2026] Este trabajo trata de la \u00edntima relaci\u00f3n existente entre las emociones [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":69604,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[43],"tags":[],"class_list":["post-69603","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-nuevos-horizontes"],"acf":{"antetitulo":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>La relaci\u00f3n Salud - Emociones \u00bfrealidad o ficci\u00f3n? 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