{"id":65568,"date":"2022-02-25T05:13:14","date_gmt":"2022-02-25T09:13:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.eldiario.net\/portal\/?p=65568"},"modified":"2022-02-25T05:13:14","modified_gmt":"2022-02-25T09:13:14","slug":"el-cuento-de-los-cuentos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.eldiario.net\/portal\/2022\/02\/25\/el-cuento-de-los-cuentos\/","title":{"rendered":"El cuento de los cuentos"},"content":{"rendered":"<p>Una votaci\u00f3n un\u00e1nime, acompa\u00f1ada de una cerrada ovaci\u00f3n, clausur\u00f3 la Asamblea general y extraordinaria de las Naciones Unidas. El sue\u00f1o del hombre se elevaba desde las multitudes siguiendo el sendero de la esperanza y hoy, en la imponente sala de sesiones, se materializaba en cada letra del acta aprobada. Era uno de esos momentos en los que se cree que el lenguaje del coraz\u00f3n no es tan sutil como para no poder expresarlo en letras de molde, y parece que, al evidenciar este sentimiento en forma escrita, de modo preciso y expl\u00edcito, este movimiento del alma pasaba al papel convertido en palabras indestructibles. Las guerras ser\u00edan cosa del pasado, la muerte at\u00f3mica se expulsar\u00eda del planeta en inmensos cohetes que, por miles de a\u00f1os, en un viaje sin retorno, viajar\u00edan rumbo al Sol.<br \/>\nEl temor a una futura, pero no lejana, hecatombe nuclear y la constante incertidumbre sobre la desintegraci\u00f3n de la Tierra, producida por el material at\u00f3mico, de seguro a emplearse por las potencias en pugna por el dominio internacional, desencaden\u00f3 grandes movimientos sociales que d\u00eda a d\u00eda cobraron mayor peso en el mundo y su poder se hizo palpable en el pu\u00f1o de los j\u00f3venes, los obreros y los campesinos. Pleno poder de las multitudes que arrastraban consigo un claro jir\u00f3n del d\u00eda rasgando la noche. Recias oleadas humanas destrozaban los retenes fronterizos para unir sus protestas en el \u00fanico lenguaje por todos reconocido: El de las manos estrechadas. S\u00edmbolo.<br \/>\nEstos movimientos sociales, repetidos por a\u00f1os en cada uno de los pa\u00edses, a un costo humano muy elevado, obligaron al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a presentar un proyecto a su Asamblea General, la cual aprob\u00f3 por encargo de sus miembros \u201cLa desaparici\u00f3n de los l\u00edmites fronterizos, la total y definitiva erradicaci\u00f3n de la guerra y el acuerdo eterno por la paz y la concordia en todo el mundo\u201d.<br \/>\nPasados los d\u00edas de euforia y carnaval que sucedieron al tratado, en los que las academias de las lenguas, en un gesto solidario, decretaron la abolici\u00f3n de las palabras \u2018Guerra\u2019 y \u2018Frontera\u2019 de los diccionarios y mientras los ni\u00f1os se encontraban, en las calles, quemando mapas geogr\u00e1ficos, fue que las miradas se dirigieron, incr\u00e9dulas, al centro de las plazas p\u00fablicas. All\u00ed, all\u00ed estaban ellos, hac\u00eda apenas algunas d\u00e9cadas que abandonaron los caballos por tanques y carros de asalto, con las armas como si fuera ap\u00e9ndices del cuerpo. All\u00ed estaban, surcando los cielos, envenenando el silencio con el f\u00fanebre anticipo de sus aviones de combate, agazapados en el interior de sus uniformes, escondidos bajo pinturas de guerra estaban los se\u00f1ores del exterminio, apocal\u00edpticos seres de la muerte, llamando la atenci\u00f3n de sus insurrectos esclavos: \u201cConciudadanos&#8230; un pa\u00eds necesita sus fronteras, necesita de sus l\u00edmites para salvar a la Naci\u00f3n de las injerencias for\u00e1neas, de la alienaci\u00f3n extranjera, para mantener su cultura y sus sagrados preceptos c\u00edvicos. Por ello, y para honrar la memoria de nuestros m\u00e1rtires nacionales, es que les decimos que un pa\u00eds necesita de un ej\u00e9rcito para restaurar sus fronteras, sin fronteras no hay pa\u00edses y sin l\u00edmites no hay conflictos; las guerras son nuestra pasi\u00f3n, oficio y beneficio; sin guerras los militares no tendr\u00edamos por qu\u00e9 existir y nosotros \u2013acotaban enf\u00e1ticamente \u2013 no sabemos hacer otra cosa y creemos que es muy tarde para aprender\u2026 y porque Dios nos ayudar\u00e1 por siempre, a mantener en alto el estandarte de la Patria y la seguridad de sus hogares, es que pedimos a ustedes, nuestros hermanos, nos comprendan, nos apoyen y nos protejan, como nosotros protegemos a la Naci\u00f3n, de otro modo y sin atenuantes \u00a1lucharemos! \u00a1Cuidado con la ira del soldado!\u201d<br \/>\nLa paz, tan anhelada, no iba a concretarse tan f\u00e1cilmente con un simple tratado. El supuesto estado de ecu\u00e1nime insensibilidad, miedo y conformismo ataraxia de nuestro siglo que se viv\u00eda hasta entonces, estall\u00f3. Explosi\u00f3n que disipar\u00eda, violencia que alumbrar\u00eda.<br \/>\nLa lucha fue sangrienta, se combati\u00f3 en las aceras, en las esquinas, en los edificios, en el monte y la monta\u00f1a&#8230; se combati\u00f3 en los trigales, ti\u00f1endo los granos de rojo, en las grandes ciudades destruyendo museos y monumentos en cada bombardeo. Por fin, despu\u00e9s de treinta d\u00edas de terribles batallas, desertaron los soldados del planeta entero, incluso cabos y dragoneantes. Sinti\u00e9ndose desamparados los oficiales, de alta y baja graduaci\u00f3n, se replegaron a una peque\u00f1a isla del Atl\u00e1ntico que les fue cedida a cambio de su rendici\u00f3n.<br \/>\nCon ellos se llevaron sus armas y sus diplom\u00e1ticos con levas, chisteras y sus negros maletines; se llevaron sus capellanes para que bendigan sus estandartes y sus inmaculados sables y, tambi\u00e9n, para dedicarle batallas a alguna hermosa virgen. Cargaron con sus amantes, con sus prost\u00edbulos y sus relucientes botas; al tratar de ponerse de acuerdo sobre qui\u00e9n de ellos gobernar\u00eda su isla naci\u00f3n se mataron entre todos. Hoy, al cabo de veinte a\u00f1os de la firma del tratado de la concordia, el \u00faltimo de estos hombres se pasea por las solitarias avenidas de su estropeada naci\u00f3n, viste un uniforme limpio y liso como sus d\u00edas, una gorra de visera de charol y arrastra una tristeza enorme en los ojos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una votaci\u00f3n un\u00e1nime, acompa\u00f1ada de una cerrada ovaci\u00f3n, clausur\u00f3 la Asamblea general y extraordinaria de las Naciones Unidas. El sue\u00f1o del hombre se elevaba desde las multitudes siguiendo el sendero de la esperanza y hoy, en la imponente sala de sesiones, se materializaba en cada letra del acta aprobada. 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