{"id":326977,"date":"2025-08-27T06:08:35","date_gmt":"2025-08-27T10:08:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.eldiario.net\/portal\/?p=326977"},"modified":"2025-08-27T06:08:35","modified_gmt":"2025-08-27T10:08:35","slug":"pathos-y-nemesis-lecciones-griegas-contra-las-campanas-sucias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.eldiario.net\/portal\/2025\/08\/27\/pathos-y-nemesis-lecciones-griegas-contra-las-campanas-sucias\/","title":{"rendered":"Pathos y N\u00e9mesis: lecciones griegas contra las campa\u00f1as sucias"},"content":{"rendered":"<p>Pathos<br \/>\nCuando el odio infecta a una sociedad, se filtra en el torrente vital de la vida c\u00edvica como una toxina de acci\u00f3n lenta, enfrentando a los vecinos y corroyendo los lazos que unen a los individuos en un colectivo vibrante. El da\u00f1o profundo causado por el odio no reside \u00fanicamente en los conflictos visibles, sino en el lento deshilachamiento de la confianza mutua, la empat\u00eda y los mismos mecanismos que permiten a las comunidades cohesionarse y gobernarse.<br \/>\nEn el pensamiento griego antiguo, la palabra phatos \u2013ra\u00edz etimol\u00f3gica de \u201cpatolog\u00eda\u201d\u2013 abarcaba mucho m\u00e1s que la enfermedad individual. Phatos designaba una dolencia colectiva, una aflicci\u00f3n capaz de apoderarse de las mentes y esp\u00edritus de comunidades enteras. No era simplemente la presencia de un sentimiento negativo, sino la putrefacci\u00f3n de la animosidad y el desprecio: una patolog\u00eda del alma que, si no se controla, puede extenderse como met\u00e1stasis por la polis.<br \/>\nLos griegos comprend\u00edan que cuando el phatos tomaba a una sociedad, no s\u00f3lo alteraba el comportamiento; deformaba la percepci\u00f3n, convirtiendo a los conciudadanos en adversarios. La empat\u00eda, esa virtud c\u00edvica tan vital, se marchitaba bajo el peso de la sospecha y el resentimiento.<\/p>\n<p>N\u00e9mesis<br \/>\nSin embargo, phatos es solo la mitad de la narrativa. Los griegos tambi\u00e9n advert\u00edan sobre la n\u00e9mesis: no solamente la diosa de la venganza, sino el concepto de enemistad implacable e irreconciliable. En el \u00e1mbito de la vida social, n\u00e9mesis significaba m\u00e1s que castigo. Describ\u00eda un ciclo de hostilidad en el que las heridas nunca pod\u00edan sanar, las injusticias no pod\u00edan repararse y los adversarios se transformaban en enemigos permanentes.<br \/>\nSi el phatos era la infecci\u00f3n, la n\u00e9mesis era la fiebre en aumento: el descenso de la sociedad hacia la l\u00f3gica de la venganza y el desquite.<br \/>\nTanto el phatos como la n\u00e9mesis eran m\u00e1s que ideas abstractas en la filosof\u00eda griega. Eran realidades vividas, fen\u00f3menos que exig\u00edan la atenci\u00f3n de pensadores, poetas y legisladores. Las tragedias de Esquilo y S\u00f3focles est\u00e1n repletas de advertencias. Cuando se permite que el odio se pudra, cuando la n\u00e9mesis dicta las relaciones entre ciudadanos, el tejido social se deshace con una rapidez alarmante.<br \/>\nLa consecuencia m\u00e1s tr\u00e1gica es la destrucci\u00f3n de la empat\u00eda, que es la piedra angular de la democracia, pues permite a los ciudadanos verse reflejados unos en otros, deliberar juntos, aceptar el compromiso y perseguir el bien com\u00fan.<br \/>\nLas sociedades infectadas por el phatos y dominadas por la n\u00e9mesis pierden la capacidad para el sufrimiento compartido y la comprensi\u00f3n mutua. El lenguaje del \u201cyo\u201d y \u201cellos\u201d reemplaza al inclusivo \u201cnosotros\u201d. El discurso p\u00fablico se degrada en acusaciones y contraacusaciones, y las instituciones de la democracia \u2013tan dependientes de la cooperaci\u00f3n y la confianza\u2013 comienzan a fallar.<br \/>\nLos pensadores griegos entend\u00edan que, para preservar la democracia, una sociedad deb\u00eda cuidar con esmero su salud interna. Esto significaba no s\u00f3lo resistir las seducciones del odio, sino tambi\u00e9n rechazar la espiral de la n\u00e9mesis: buscar la reconciliaci\u00f3n cuando fuese posible y alimentar siempre la posibilidad de renovaci\u00f3n.<br \/>\nCuando estos esfuerzos fracasan, y el phatos y la n\u00e9mesis gobiernan la esfera c\u00edvica, la democracia colapsa no en un golpe repentino, sino en una erosi\u00f3n gradual y casi imperceptible de sus fundamentos.<\/p>\n<p>Lecci\u00f3n para Bolivia<br \/>\nEn nuestro tiempo, las advertencias de los griegos siguen siendo urgentes. Permitir que el odio circule libremente es abrir la puerta a nuestra propia ruina. Abandonarse colectivamente a la n\u00e9mesis es descartar toda esperanza de comunidad. S\u00f3lo reconociendo y resistiendo estas antiguas dolencias podr\u00e1n las sociedades proteger su herencia m\u00e1s preciada: la capacidad de vivir, deliberar y so\u00f1ar juntos.<br \/>\nParticularmente a partir de la ideolog\u00eda totalitaria y excluyente que nos trajo el Movimiento al Socialismo en los \u00faltimos 20 a\u00f1os, las campa\u00f1as electorales sucias se han instalado e intensificado en Bolivia, incluso por parte de algunas candidaturas opositoras, con enorme fuerza destructiva. No son simples estrategias electorales ideadas por mentes crueles y subalternas. Ellas producen ganadores instant\u00e1neos y ef\u00edmeros, pero destruyen nuestro tejido social mismo. Con ellas todos perdemos, incluso sus promotores, cuando llegan a decir que solo pueden ser persuadidos \u201ca bala\u201d.<br \/>\nSi no se les pone un alto a tiempo, lo que est\u00e1 en juego no es solo una elecci\u00f3n ni incluso solo la democracia, sino la subsistencia misma de nuestro cuerpo social; de Bolivia misma como naci\u00f3n civilizada.<\/p>\n<p>El autor ense\u00f1\u00f3 en Harvard; fue alcalde de La Paz y ministro de Estado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pathos Cuando el odio infecta a una sociedad, se filtra en el torrente vital de la vida c\u00edvica como una toxina de acci\u00f3n lenta, enfrentando a los vecinos y corroyendo los lazos que unen a los individuos en un colectivo vibrante. 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