{"id":298493,"date":"2025-04-28T05:37:07","date_gmt":"2025-04-28T09:37:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.eldiario.net\/portal\/?p=298493"},"modified":"2025-04-28T05:37:07","modified_gmt":"2025-04-28T09:37:07","slug":"pinguino-sigue-a-un-profesor-a-su-casa-y-se-queda-a-vivir-ahi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.eldiario.net\/portal\/2025\/04\/28\/pinguino-sigue-a-un-profesor-a-su-casa-y-se-queda-a-vivir-ahi\/","title":{"rendered":"Ping\u00fcino sigue a un profesor a su casa y se queda a vivir ah\u00ed"},"content":{"rendered":"<p>\u201cSi me hubieran dicho de ni\u00f1o en la d\u00e9cada de 1950 que mi vida estar\u00eda unida a la de un ping\u00fcino, (&#8230;) no me habr\u00eda sorprendido demasiado. Despu\u00e9s de todo, mi mam\u00e1 hab\u00eda tenido 3 caimanes en la casa de Esher hasta que fueron demasiado grandes y peligrosos para ese apacible pueblo\u201d.<br \/>\nEso escribir\u00eda el ingl\u00e9s Tom Michell d\u00e9cadas despu\u00e9s de su encuentro con ese ping\u00fcino.<br \/>\nSu madre no hab\u00eda planeado tener caimanes en su casa de Inglaterra.<br \/>\nHab\u00eda vivido hasta los 16 a\u00f1os en Singapur, y \u201cantes del viaje de vuelta a Inglaterra su mejor amiga, en una despedida llena de ternura y l\u00e1grimas, le dio tres huevos como recuerdo. Durante el largo viaje en barco, como era de esperar, las cr\u00edas nacieron en el camarote\u201d.<br \/>\nLo que le pas\u00f3 a Tom tambi\u00e9n fue imprevisto.<br \/>\nSiempre tuvo alma de aventurero. Sus padres nacieron en el extranjero y ten\u00eda parientes por todo el mundo, as\u00ed que desde ni\u00f1o oy\u00f3 historias sobre lugares remotos.<br \/>\n\u201cMe apasionaba viajar. Quer\u00eda ir a ver esos lugares. Pero el lugar al que realmente quer\u00eda ir era Am\u00e9rica del Sur, porque para m\u00ed era una aut\u00e9ntica tierra inc\u00f3gnita\u201d, relat\u00f3.<br \/>\n\u201cAs\u00ed que a los 12 a\u00f1os, consegu\u00ed un peque\u00f1o diccionario de espa\u00f1ol y empec\u00e9 a aprender palabras, pensando que cuando se presentara la oportunidad, ir\u00eda a explorar Sudam\u00e9rica\u201d.<br \/>\nEsa oportunidad lleg\u00f3 a principios de la d\u00e9cada de 1970, cuando \u00e9l ten\u00eda poco m\u00e1s de 20 a\u00f1os.<br \/>\nPor pura casualidad, estaba mirando el diario Times y vi un anuncio que dec\u00eda que el St. George\u203as College en Argentina necesitaba un profesor.<br \/>\n\u201cPens\u00e9: \u2039\u00a1Perfecto!\u203a, y garabate\u00e9 mi respuesta diciendo que estaba en camino, que no se molestaran en buscar a nadie m\u00e1s\u201d, detall\u00f3.<br \/>\n\u201cCuando llegu\u00e9, el pa\u00eds estaba en un estado terrible, la inflaci\u00f3n era del 100% mensual. El director de la escuela me dijo: \u2018No tengo ni idea de cu\u00e1nto valdr\u00e1 tu salario, pero mientras est\u00e9s aqu\u00ed, te alimentaremos, y si te quedas un a\u00f1o, te pago los vuelos de ida y vuelta\u2019\u201d.<br \/>\nArgentina estaba sumida en el caos, con la presidenta Isabel Per\u00f3n luchando por aferrarse al poder y la econom\u00eda colapsada.<br \/>\nEl 24 de marzo de 1976, los militares dieron un golpe de Estado y tomaron el control del pa\u00eds.<br \/>\nA pesar de la violencia y los disturbios, Tom no se desanim\u00f3.<br \/>\nSinti\u00f3 que estaba presenciando algo importante. Adem\u00e1s, ten\u00eda ganas de ver el resto de Am\u00e9rica del Sur.<br \/>\nDecidi\u00f3 ir a Paraguay, deteni\u00e9ndose en el camino de regreso en el apartamento de un amigo en el balneario Punta del Este de Uruguay.<br \/>\nUn d\u00eda, se fue a hacer una larga caminata por la playa.<br \/>\nDe repente me top\u00e9 con una escena aterradora de ping\u00fcinos muertos cubiertos de alquitr\u00e1n. Cuanto m\u00e1s caminaba, m\u00e1s ping\u00fcinos muertos ve\u00eda.<br \/>\n\u201cEra un espect\u00e1culo devastador, y mientras me preguntaba c\u00f3mo la humanidad pod\u00eda hacer eso, por el rabillo del ojo vi que uno se movi\u00f3\u201d.<br \/>\nMe detuve y vi que su cabeza temblaba, sus alas se agitaban ligeramente. Entre miles de ping\u00fcinos muertos, ese estaba vivo.<br \/>\n\u201cMe acerqu\u00e9 un poco m\u00e1s y, con dificultad, se puso de pie. Retroced\u00ed pues no sab\u00eda bien qu\u00e9 hacer: el ping\u00fcino me llegaba a la rodilla y me dio algo de miedo\u201d, describi\u00f3.<br \/>\nTom pens\u00f3 que si pod\u00eda atraparlo, quiz\u00e1s podr\u00eda ayudarlo.<br \/>\nEncontr\u00f3 una red de pesca y se acerc\u00f3 \u201ccual gladiador a un le\u00f3n\u201d y solt\u00f3 la red sobre su cabeza.<br \/>\nDecidi\u00f3 llevarlo al apartamento, limpiarlo y despu\u00e9s liberarlo en una playa libre de petr\u00f3leo y alquitr\u00e1n.<br \/>\nCon mucho esfuerzo, y hasta derramando sangre, porque el ping\u00fcino lo mordi\u00f3, us\u00f3 mantequilla, aceite de oliva, jab\u00f3n, champ\u00fa, detergente y logr\u00f3 cumplir la primera parte de su plan.<br \/>\nPara su sorpresa, la segunda fue imposible.<\/p>\n<p>JUAN SALVADOR<br \/>\nCon el ping\u00fcino limpio en una bolsa, regres\u00f3 a la playa con la intenci\u00f3n de liberarlo en la naturaleza.<br \/>\n\u201cLo dej\u00e9 junto al agua, esperando que se fuera nadando r\u00e1pidamente, pero no lo hizo. Se qued\u00f3 ah\u00ed mir\u00e1ndome\u201d.<br \/>\n\u201cNo sab\u00eda qu\u00e9 hacer. Vi unas rocas a las que llegaban olas, y pens\u00e9 que si lo dejaba ah\u00ed, cuando el agua lo cubriera, se ir\u00eda nadando\u201d, dijo.<br \/>\n\u201cCon una ola, desapareci\u00f3\u201d. Mientras miraba al horizonte pensando que ese era el fin de la historia, \u201cel ping\u00fcino sali\u00f3 chapoteando del agua, se par\u00f3 a mi lado y me mir\u00f3 como diciendo: \u2018\u00bfpor qu\u00e9 me est\u00e1s metiendo de nuevo en ese oc\u00e9ano cuando acabamos de conocernos y nos hicimos amigos?\u2019\u201d.<br \/>\nEmpez\u00f3 a preocuparse de haber cometido un error. Quiz\u00e1s al lavarlo con detergente hab\u00eda lavado su impermeabilidad natural.<br \/>\n\u201cPero estaba seguro de que si no lo hubiera limpiado, habr\u00eda hecho como los otros ping\u00fcinos, que trataron de limpiarse con el pico y tragaron grandes cantidades de alquitr\u00e1n. Eso lo habr\u00eda matado\u201d.<br \/>\nVolvi\u00f3 a intentar ponerlo en las rocas, planeando alejarse m\u00e1s para que no lo encontrara.<br \/>\nPero al tratar de alejarse, se cay\u00f3 al agua y cuando sali\u00f3, empapado, \u201call\u00ed estaba ese peque\u00f1o ping\u00fcino a mi lado de nuevo\u201d.<br \/>\nLuego trat\u00f3 de irse y dejarlo ah\u00ed, pero el ping\u00fcino lo sigui\u00f3, como si fuera lo m\u00e1s natural.<br \/>\nNo tuvo m\u00e1s remedio que llev\u00e1rselo al apartamento y ponerlo a salvo en la ba\u00f1era.<br \/>\nPero, \u00bfqu\u00e9 iba a hacer?<br \/>\nPor lo pronto, irse a comer algo en un restaurante, con un libro.<br \/>\n\u201cEstaba leyendo \u2039Juan Salvador Gaviota\u203a para aprender espa\u00f1ol, y se me vino a la mente que el ping\u00fcino ten\u00eda un nombre: Juan Salvador\u201d. En ese momento se convirti\u00f3 en mi ping\u00fcino.<br \/>\n\u201cLo \u00fanico que pod\u00eda hacer por \u00e9l era llev\u00e1rmelo a Argentina, dejar que se recuperara, y luego volver a llevarlo al mar\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfURUGUAYO<br \/>\nO ARGENTINO?<br \/>\nLleg\u00f3 a la frontera con la idea de pasar desapercibido por la aduana, pero justo en el momento menos oportuno \u00abJuan Salvador emiti\u00f3 un fuerte graznido\u00bb.<br \/>\n\u201cMe llevaron a un cuartico y me dijeron que era ilegal importar ganado ex\u00f3tico. Les dije que no era ganado sino un ave salvaje, y que no era ex\u00f3tico, que era argentino, s\u00f3lo que era un ave migratoria que nadaba sin importar las fronteras\u201d, relat\u00f3.<br \/>\nEl agente de aduanas no estaba muy dispuesto a escuchar \u201clos detalles del habeas corpus para ping\u00fcinos\u201d, pero finalmente los dej\u00f3 pasar.<br \/>\nFinalmente, ambos se fueron a la escuela de Buenos Aires, en el que se quedar\u00eda a vivir.<br \/>\n\u201cAl llegar no le dije nada a nadie. Mi principal preocupaci\u00f3n era que no hab\u00eda comido desde que lo hab\u00eda conocido, y no ten\u00eda idea de cu\u00e1nto tiempo pod\u00edan sobrevivir los ping\u00fcinos sin comer\u201d.<br \/>\nCompr\u00f3 un kilo de espadines y se los puso enfrente, pero no les prest\u00f3 ninguna atenci\u00f3n.<br \/>\nObviamente los ping\u00fcinos est\u00e1n acostumbrados a nadar y atrapar peces, no a comer pescados muertos de una bolsa de pl\u00e1stico del mercado.<br \/>\n\u201cLe abr\u00ed el pico y le met\u00ed uno, pero inmediatamente lo lanz\u00f3 volando por el ba\u00f1o. Lo intent\u00e9 dos o tres veces m\u00e1s hasta que por fin se trag\u00f3 uno, y de repente se dio cuenta de que lo estaba alimentando, y se engull\u00f3 casi todo lo que le hab\u00eda tra\u00eddo\u201d.<br \/>\nAl d\u00eda siguiente fui a buscar a la \u00fanica persona en la que pens\u00e9 que pod\u00eda confiar, que era Mar\u00eda, el ama de llaves.<br \/>\n\u201cPara m\u00ed ella era como mi abuela argentina, la quer\u00eda mucho\u201d.<br \/>\n\u00abLe dije que necesitaba ayuda, que ten\u00eda un ping\u00fcino, y ella se horroriz\u00f3\u00bb.<br \/>\nNo obstante, lo acompa\u00f1\u00f3 al apartamento y \u00abapenas lo vio, sencillamente le rob\u00f3 el coraz\u00f3n\u00bb.<br \/>\n\u201cAl instante fue a acariciarlo. A \u00e9l no le gustaba que le tocaran la cabeza pero le fascinaba que lo acariciaran en el pecho y la espalda; bat\u00eda las alas y te miraba\u201d.<br \/>\nCuando los pupilos regresaron a la escuela, tambi\u00e9n se enamoraron de Juan Salvador.<br \/>\nAl principio pens\u00e9 que ten\u00eda que limitar el n\u00famero de ni\u00f1os que ven\u00edan a verlo pero pronto qued\u00f3 claro que \u00e9l no ten\u00eda ninguna objeci\u00f3n si 30 \u00f3 40 lo visitaban.<br \/>\n\u201cMis colegas, por supuesto, tambi\u00e9n se enteraron, y a mi jefe le dije que mi intenci\u00f3n era llevarlo al zool\u00f3gico\u201d.<\/p>\n<p>UN CONFIDENTE<br \/>\nEl personal y los alumnos, encantados, ayudaban a alimentar y cuidar a Juan Salvador, y Tom se dio cuenta de que algo realmente extraordinario estaba sucediendo.<br \/>\nEl lugar en el que viv\u00edan hab\u00eda una terraza, donde el ping\u00fcino pasaba gran parte de su tiempo, y desde la ventana de su habitaci\u00f3n, Tom pod\u00eda o\u00edr lo que ocurr\u00eda afuera.<br \/>\n\u201cDescubr\u00ed que la gente sol\u00eda hablar con Juan Salvador y descargaban lo que ten\u00edan en la mente. Escuch\u00e9 muchas conversaciones de chicos y adultos con \u00e9l sobre lo que les aflig\u00eda, tanto en ingl\u00e9s como en espa\u00f1ol\u201d.<br \/>\nY el ping\u00fcino hizo algo m\u00e1s que ser un confidente.<br \/>\nA algunos de los alumnos de Tom, como un boliviano t\u00edmido llamado Diego Garc\u00eda, les costaba encajar en ese ambiente.<br \/>\n\u201cLos internados son geniales para algunos ni\u00f1os, pero no para todos\u201d.<br \/>\n\u201cDiego y algunos de sus amigos visitaban a Juan Salvador pr\u00e1cticamente a diario, pues con \u00e9l sus carencias acad\u00e9micas o deportivas no importaban\u201d, coment\u00f3.<br \/>\nEl St. George\u203as College ten\u00eda una piscina que, como carec\u00eda de un sistema de filtraci\u00f3n, ten\u00eda que drenarse y volver a llenarse cada tres semanas.<br \/>\nTom pens\u00f3 que el d\u00eda antes de que se limpiara, Juan Salvador pod\u00eda nadar en ella.<br \/>\n\u201cDespu\u00e9s de que el \u00faltimo de los nadadores sali\u00f3 de la piscina esa noche, le dije a Diego y a sus amigos que lo trajeran\u201d.<br \/>\n\u201cTras mirar el agua un rato, se lanz\u00f3 empez\u00f3 a nadar y nadar, de arriba a abajo&#8230; fue maravilloso verlo\u201d.<br \/>\nEntonces, Diego pregunt\u00f3: \u2039\u00bfPuedo nadar con \u00e9l?\u203a. Le dije que s\u00ed. Sali\u00f3 corriendo a cambiarse, nunca lo hab\u00eda visto correr antes, regres\u00f3 en traje de ba\u00f1o y se zambull\u00f3.<br \/>\nSe hundi\u00f3 como una piedra, y me alarm\u00e9: \u00a1Voy a tener que rescatarlo!\u201d.<br \/>\n\u201cMe estaba quitando los zapatos cuando emergi\u00f3 y empez\u00f3 a nadar con suma elegancia\u201d.<br \/>\n\u201cDiego y el ping\u00fcino sincronizaban sus movimientos como si estuvieran coreografiados. A veces, Juan Salvador se adelantaba y Diego nadaba como si lo persiguiera. Otras, Diego parec\u00eda liderar y el ping\u00fcino zigzagueaba a su alrededor, formando ochos como si estuviera tejiendo un capullo\u201d.<br \/>\n\u201cMe qued\u00e9 deslumbrado\u201d, declar\u00f3. \u201cA partir de ese d\u00eda, ese chico caminaba m\u00e1s derecho y miraba a sus compa\u00f1eros a los ojos\u201d.<br \/>\n\u201cSe hab\u00eda ganado el respeto de sus compa\u00f1eros y, poco despu\u00e9s, fue elegido para la gala de nataci\u00f3n del colegio, algo inaudito. Gan\u00f3 todas sus carreras y bati\u00f3 casi todos los r\u00e9cords universitarios de nataci\u00f3n. Todos quer\u00edan ser sus amigos y, con el tiempo, aprob\u00f3 todos sus ex\u00e1menes con excelentes calificaciones\u201d.<\/p>\n<p>UNA HISTORIA<br \/>\nINOLVIDABLE<br \/>\nTodos, incluido Juan Salvador, estaban felices, pero a Tom le preocupaba que la situaci\u00f3n no fuera la mejor para el ping\u00fcino.<br \/>\nEstaba bien y ten\u00eda mucha compa\u00f1\u00eda, \u201cque no lo intimidaba\u201d.<br \/>\n\u201cDe hecho, cuando alguna persona sal\u00eda a su terraza, \u00e9l iba corriendo para sentarse con ella\u201d.<br \/>\nEra la mascota del equipo de rugby de la escuela, corr\u00eda arriba y abajo de la l\u00ednea de banda como si quisiera no perderse nada de los partidos. Nunca faltaba quien quisiera salir a pasear con \u00e9l por los campos del colegio.<br \/>\n\u201cPero pens\u00e9 que deb\u00eda llevarlo al zool\u00f3gico, donde ser\u00eda debidamente atendido y estar\u00eda con otros de su especie\u201d, explic\u00f3.<br \/>\nSin embargo, cuando fue, se encontr\u00f3 con un recinto de ping\u00fcinos un poco triste.<br \/>\nLas aves \u201cdaban vueltas sin \u00e1nimo, ni siquiera estaban muy interesadas en comer, algo muy distinto al comportamiento de Juan Salvador, que cuando alguien llegaba a casa, se apresuraba a darle la bienvenida como si fuera un viejo amigo\u201d.<br \/>\nLos guardianes del zool\u00f3gico le aseguraron que el r\u00e9gimen que ten\u00edan era perfectamente apropiado, pero Tom pens\u00f3 que Juan Salvador era m\u00e1s feliz con \u00e9l. (BBC)<\/p>\n\r\n                <style type=\"text\/css\">\r\n                    \r\n                    #tdi_1  .td-doubleSlider-2 .td-item1 {\r\n                        background: url(https:\/\/www.eldiario.net\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/PINGUINO-2-BBC-80x60.webp) 0 0 no-repeat;\r\n                    }\r\n                    #tdi_1  .td-doubleSlider-2 .td-item2 {\r\n                        background: url(https:\/\/www.eldiario.net\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/PINGUINO-1-Getty-Images-80x60.webp) 0 0 no-repeat;\r\n                    }\r\n                <\/style>\r\n\r\n                <div id=\"tdi_1\" class=\"td-gallery td-slide-on-2-columns\">\r\n                    <div class=\"post_td_gallery\">\r\n                        <div class=\"td-gallery-slide-top\">\r\n                           <div class=\"td-gallery-title\"><\/div>\r\n\r\n                            <div class=\"td-gallery-controls-wrapper\">\r\n                                <div 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