{"id":10879,"date":"2021-06-17T05:53:47","date_gmt":"2021-06-17T09:53:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.eldiario.net\/portal\/?p=10879"},"modified":"2021-06-17T05:53:47","modified_gmt":"2021-06-17T09:53:47","slug":"lo-diabolico-y-la-sociedad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.eldiario.net\/portal\/2021\/06\/17\/lo-diabolico-y-la-sociedad\/","title":{"rendered":"Lo diab\u00f3lico y la sociedad"},"content":{"rendered":"<p>El mal es b\u00e1sicamente la ausencia del bien. Para la religi\u00f3n cristiano-cat\u00f3lica se relaciona con la idea del pecado, convirtiendo as\u00ed el mal en una ofensa directa contra Dios. Ya en pleno Siglo 21 la idea del mal simplemente se ha relativizado, a tal punto que muchas actitudes, situaciones o actitudes que antiguamente eran consideradas como malas, hoy son pr\u00e1cticamente normales, por lo que no son consideradas como negativas.<\/p>\n<p>Entrar en una discusi\u00f3n filos\u00f3fica sobre la existencia del bien y del mal es caer en saco roto, ya que la sociedad hedonista en la que nos desenvolvemos se ha esforzado para que el ser humano vea el dilema del bien y del mal como una simple discusi\u00f3n casi folkl\u00f3rica y de escasa relevancia. Esto por una simple raz\u00f3n: una sociedad sin preceptos morales claros es m\u00e1s f\u00e1cil de enga\u00f1ar, disfrazando lo malo como bueno y tildando lo bueno como algo malo, o por lo menos anticuado. Por ello, en este peque\u00f1o espacio simplemente tratar\u00e9 de explicar c\u00f3mo lleg\u00f3 el mal a penetrar en nuestra sociedad.<\/p>\n<p>El mal tiene dos frentes en los que se desenvuelve a la perfecci\u00f3n, el primero es el social\u2013individual. En este \u00e1mbito el mal se camufla h\u00e1bilmente, entrando poco a poco en nuestro diario vivir y, a la vez, va construyendo una cultura casi institucionalizada de lo maligno, en la cual la maldad se hace latente d\u00eda tras d\u00eda, infectando todo el entorno del ser humano. En este sentido, vivimos en una cultura donde el odio, las guerras, los reg\u00edmenes totalitarios (disfrazados de dem\u00f3cratas), etc., forman parte de nuestro d\u00eda a d\u00eda; esto debido a la sutileza con que la educaci\u00f3n y las redes sociales han ido relativizando el mal. Vivir en una sociedad con estas caracter\u00edsticas trae consigo sintomatolog\u00edas que antes simplemente no eran comunes: depresi\u00f3n, soledad, consumo de alcohol y drogas, angustia y suicidio, etc. Estos son solo algunos de los males que aquejan al individuo como tal, ya que, al vivir en una sociedad llena de miedos y fobias, hace que la persona no solo se sienta insegura de s\u00ed misma, sino que tambi\u00e9n mire con desconfianza a todo aquel que le rodea.<\/p>\n<p>Un elemento esencial para la inserci\u00f3n del mal en la sociedad es la negaci\u00f3n de la presencia de Dios, ya que una humanidad sin FE es mucho m\u00e1s f\u00e1cil de manipular y enga\u00f1ar y, por ende, mucho m\u00e1s sencilla de destruir. Es por esta raz\u00f3n que existan menos familias s\u00f3lidamente constituidas, para la sociedad del Siglo 21 la familia ya no es esencial, es m\u00e1s, si se puede llegar a prescindir de ella, mucho mejor. Existe otro \u00e1mbito donde el mal puede hacerse presente, \u00e9ste se encuentra ajeno a la realidad y al tiempo, es decir, no se lo puede percibir, pero no por ello significa que no est\u00e1 ah\u00ed. En contadas ocasiones este mal puede llegar a hacerse presente en una persona, un objeto o un lugar determinado; en caso de que esto suceda, la percepci\u00f3n espacio-tiempo se ve seriamente comprometida. El objetivo de este ataque frontal del mal es el mismo: destruir el coraz\u00f3n y el alma del ser humano.<\/p>\n<p>A estas concentraciones del mal se les suele llamar \u201cposesiones demon\u00edacas\u201d o \u00ablugares embrujados\u00bb. Existen algunas caracter\u00edsticas propias que se dan en estos casos que hacen que se pueda determinar si existe o no una posesi\u00f3n demon\u00edaca, en primer lugar la repentina sensaci\u00f3n de olores f\u00e9tidos y nauseabundos que antes simplemente no exist\u00edan, ruidos y perdidas de objetos cotidianos (llaves, dinero, etc.), los cuales\u00a0 desaparecen en un lapso de tiempo determinado, para volver a aparecer en lugares inveros\u00edmiles, cambios bruscos de personalidad, que van desde una depresi\u00f3n profunda hasta ataques violentos de ansiedad o ira; el repudio a objetos religiosos (crucifijos, agua bendita, sacramentales, etc.) es tambi\u00e9n una se\u00f1al clara de posesi\u00f3n. El objetivo principal del mal viene a ser siempre el mismo: destruir la familia como base de la sociedad.<\/p>\n<p>El mal, como vemos, act\u00faa directa o indirectamente dentro de nuestra sociedad.\u00a0 Se disfraza con palabras bonitas y seductoras. El demonio es un \u00abenga\u00f1ador\u00bb por excelencia, cuyo \u00fanico af\u00e1n es destruir al ser humano, para ello jam\u00e1s va a escatimar esfuerzos para destruirlo. \u00bfQu\u00e9 hacer ante esto? Lo \u00fanico que se necesita para alejar al mal, es la Fe en el amor de Dios. Es por ello que una vida de oraci\u00f3n ahuyenta al maligno, ya que donde esta Dios, el mal simplemente no tiene cabida.\u00a0 (Efesios 6:11).<\/p>\n<p>Es tiempo de empezar a orar por nuestras familias y por nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Marcelo Miranda Loayza, Te\u00f3logo y Bloguero.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El mal es b\u00e1sicamente la ausencia del bien. Para la religi\u00f3n cristiano-cat\u00f3lica se relaciona con la idea del pecado, convirtiendo as\u00ed el mal en una ofensa directa contra Dios. 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