En la creación de la “Escuela de Líderes” en la ciudad de Palos Blancos, provincia Caranavi, departamento de La Paz; David Choquehuanca Céspedes (Vicepresidente) exhortó a los jóvenes a leer, estudiar y proyectar sus aspiraciones políticas para “autogobernar el país, por sí mismos” en un futuro inmediato. A la audiencia exigió conocimientos sólidos para ocupar puestos de decisión política, electos con el voto ciudadano como alcaldes, gobernadores, diputados, senadores, vicepresidente y presidente de Bolivia.
Los discursos que pronuncia la autoridad en cada escenario político sindical incuestionablemente levantan ánimos y ganas de participación, motivan a la acción y pasión por la “política”. Impulsan a los líderes innatos a formarse “autodidácticamente” en cursos de capacitación, talleres y seminarios comunales. En Palos Blancos, acertadamente infundió reflexión y coraje a los jóvenes: “Los nuevos líderes hermanos tienen que hacer respetar la decisión de nuestras comunidades y de las bases. No tienen que tener miedo a decir la verdad, hermanos, y no tienen que callarse, tienen que siempre defender la verdad…”.
Notoriamente emocionado, continuaba enfatizando: “La lucha de los nuevos líderes es contra la mentira, la división, el egoísmo; por eso decimos que esta escuela tiene que ser para recuperar nuestra “llullay”, ideología, saphi-origen, cultura y nuestro Awyi-Ayala; por eso se llama proceso de cambio, tiene que cambiar todo, revolución cultural es para recuperar nuestra cultura. Lo mismo pasa, hermanos, si queremos gobernarnos nosotros mismos, todos los días tenemos que prepararnos, leer, organizarnos, “janiw ikipxañasakiti, ikisiptanwa”, estamos durmiendo todavía; el compromiso de los jóvenes que van ir a esta escuela, es leer…”.
Mirando a todos los lados, costados y recovecos profundos del quehacer político, vemos con nuestros ojos que la voluntad y decisión del Vicepresidente es formar nuevos líderes, imperativamente. ¿Por qué?, en las comunidades y a nivel nacional carecemos de líderes políticos con vocación de servicio, dedicación y atención efectiva a las demandas del pueblo. Si en estos instantes salimos a las comunidades a preguntar: ¿Quieren más escuelas de formación política para formar nuevos líderes? Las respuestas pueden llover torrencialmente, solicitando en cada “marka” talleres y seminarios de formación política.
Las organizaciones sociales y bases plurinacionales, conductores del “proceso de cambio”, también dieron un sí contundente, irrefutable; Entonces, es un imperativo continuar creando, fundando nuevas «Escuelas de Formación Política», expandiendo a todas las comunidades, cantones y provincias de los nueve departamentos. Sólo así será factible salir de nuestros desconocimientos e “ignorancias políticas”: poder, gobierno, democracia, autoridad, liderazgo, legislación, toma de decisiones y administración del Estado.
Presentimos que nuestras neuronas están agitadas y circulando en la dirección correcta, pensando día y noche en la creación de más escuelas de formación política, porque la experiencia sindical no es suficiente para considerarse como político eficiente y talentoso. Aunque a muchos políticos “caducos” o pasados no les guste la idea de formar a futuros líderes políticos con ideología, identidad, capacidad y pensamiento propio de servicio al pueblo; hay que continuar fundando nuevos espacios de socialización, discusión y debate político colectivo. Además, el pueblo sabe y conoce: Choquehuanca es gestor, creador y fundador de las Escuelas de Formación Política, inobjetablemente: ¿Quién puede negar o rechazar ese mérito y visión progresista que tiene?, nadie…
Es tiempo de promocionar líderes auténticos con identidad ideológica, propuesta programática de gobierno y discurso político oral escrito; que deben pronunciar en audiencias electorales masivas, que están sedientos de pensamiento político. Y no solamente servirse de la “plata estatal” hasta convertirse en “qamiri”, destilando envidia, egoísmo contra los gobernantes, rechazando constantemente las ansias de empoderamiento político que tienen los jóvenes en nuevas Escuelas de Formación Política.
