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“Alma Nuestra”

Alarman las situaciones pedagógicas en las que, según informes ONU-Unesco-CEPAL y nuestra realidad objetiva, la Educación en Bolivia es conducida decadentemente. Los daños presentes y futuros difícilmente podrán ser desarraigados. Promociones anuales de estudiantes interciclos en aumento, sin descontar la Educación Superior, inciden drásticamente en la estructuración social que mueve al país en todos los factores de su quehacer, cuyo émbolo dinamizador y que primordialmente debería atender el Estado si tuviese afanes de hacerlo, supervigilaría su futuro privilegiando ¡la Educación!
Queda estampado que todo tiempo pasado fue mejor. Los antiguos sistemas educacionales emanaban solvencia en la enseñanza en sus respectivas épocas. Añoradas por personas que hoy en edad avanzada, explayan en su memoria la calidad humanista y entrega de los maestros que, condignos del apostolado que entrañaba su misión formadora, jalonaba anheladas venturas para el país y que generacionalmente eran transmisibles a quienes los sucederían en el tiempo. La Reforma Educacional aplicada en 1955, incorporó al nuevo ciudadano, el habitante rural, producto del 52-53. Representó acaso un primer gran paso en la mitad del Siglo 20 para tonificar los fines constructores. Fue el recurso comprometedor con las futuras realidades delineadas en la época y cuyos efectos ineluctablemente tendrían que gravitar favorablemente en la revolución educacional transformadora.
Con posta delantera, para contribuir y fortalecer la calidad de aquella bienaventurada Educación Pública, el educador y profesor don Alberto Salinas López, entregó hace ocho décadas -1943- su épico texto “Alma Nuestra”, valiosa gema alumbradora en la maravillosa etapa inicial de la existencia humana subsumida a la instrucción pública primaria, cuando en aquella trágica década se hacía imprescindible robustecer el despertar escolar, a pocos años del desastre del Chaco.
Para su vigencia oficial, “Alma Nuestra”, fue autorizada con la Resolución que en su planisferio escrito determinaba:
“Ministerio de Educación Bellas Artes y Asuntos Indígenas Bolivia. La Paz, 12 de noviembre de 1943.
Vista: la solicitud del profesor normal Sr. Alberto Salinas López, pidiendo aprobación y adopción como texto oficial del libro de lectura titulado ‘ALMA NUESTRA’.
Considerando: que el libro presentado reúne recomendaciones-condiciones didácticas y es por su contenido de temas esencialmente nacionalistas, de utilidad para la enseñanza; que es necesario fomentar la producción bibliográfica escolar, a cuyo incremento contribuye en forma destacada el libro de lectura mencionado; por tanto y de conformidad con el informe de la Vicepresidencia del Consejo Nacional de Educación;
Se Resuelve: apruébase y adóptase como texto oficial de lectura de las escuelas y colegios de la República, el libro intitulado “ALMA NUESTRA”, del que es autor el presentante, maestro normalista Dn. Alberto Salinas López.
Regístrese, comuníquese y devuélvase.
Fdo. Francisco Lazcano Soruco, Ministro de Educación.
General PEÑARANDA, Presidente. Es conforme. R.A. Reyeros Oficial Mayor de Educación”.
El autor, en llaneza presentadora preceptúa: “El hogar y la familia, constituyen la piedra fundamental del edificio social humano”.
Aglutinó descripciones entrañablemente patrióticas, respecto a cómo era entonces Bolivia. Con distribución gratuita por los almacenes escolares, instaba de manera sutilmente asimilable, ser mayormente objetivos con las cosas nuestras, apto para la comprensión del niño estudiante.
Fue impreso en la Argentina por Publicaciones de la Fundación Universitaria Patiño/Sucre-Bolivia.
El Artículo 154 de la CPE vigente entonces, establecía: “La Educación es la más alta función del Estado. La enseñanza pública se organizará según el sistema de la escuela única. La obligación de asistencia escolar es general desde los siete hasta los catorce años. La instrucción primaria y secundaria del Estado es gratuita”.
Proclamaba los grandes valores y vívidamente la Libertad.
Su gama temática decía de las dictaduras, “son como una casa aislada y sin puerta, a la cual se entra por la ventana y de la que se sale por el terrado”.
“Busca, amigo mío, en sus páginas y en su sentido el alma nuestra; los grandes ideales y las fuerzas morales que condicionan y rigen la vida de los hombres y de los pueblos”, subrayaba el notable educador.
“La Patria me ayudó para que yo fuera maestro; ahora, retribuyo modestamente lo que ella hizo por mí, entregando para sus niños el fruto de mi labor”, dice de “ALMA NUESTRA” en su salmo final el excepcional apóstol pedagogo.

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