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“Aún puedo corretear tras la primicia”

Pionera en el periodismo deportivo, en un momento en que parecía vedado al sexo femenino, Ghilka Sanabria supo salir adelante en base a mucho trabajo y profesionalismo.
Luego de incursionar en el periodismo deportivo, decidió dar otro paso, realizando coberturas en información general.
FEM: ¿Dónde trabajó y dónde trabaja actualmente?
GS: El inicio de mi carrera como periodista deportiva data del año 1.985, cuando era adolescente, cuando apenas empezaba mis estudios universitarios en la carrera de Ciencias de la Comunicación Social en la Universidad Católica Boliviana. En los años 80, no había ni una periodista mujer con el perfil que yo pretendía, que era la cobertura del deporte, y pese a lo cerrado de la sociedad y gracias a la oportunidad que me dieron varias personas que se fijaron en mi meta, logré efectuar prácticas guiadas en Radio Metropolitana y Canal 7, en Periodismo Deportivo.
Debuté con entrevistas pequeñas que eran difundidas por Radio Metropolitana en el año 1.985 y en julio de 1.987 debuté en el programa deportivo de Canal 7 con una entrevista en vivo desde el entrenamiento de The Strongest. También, luego de amplio debate, fui aceptada en el Círculo de Periodistas Deportivos de Bolivia, para acceder a mi primera credencial de trabajo y pude ingresar a campos deportivos a nivel nacional, de manera irrestricta con fines de trabajo. Junto a la colega Roxana Cuentas fuimos las primeras mujeres periodistas deportivas aceptadas oficialmente por el gremio en Bolivia, meses después siguió “Piña” Pozo.
Luego fui invitada a trabajar en programas radiales como Mundo Deportivo y otros.
En 1.992 fui tomada en cuenta por el Compadre Carlos Palenque Avilés (QEPD) y su señora esposa Mónica Medina de Palenque, a dirigir el programa deportivo de canal 4 RTP “Deporte y Acción” (de coyuntura deportiva) y también materialicé un acariciado proyecto que lo nombré “Juego Limpio”, con el que pude dar cobertura a los deportistas amateur de todas las disciplinas. Con este programa, visité muchos campos deportivos zonales en campeonatos de ligas menores.
Pude visualizar a los deportistas especiales e hice seguimiento a la actividad en escuelas deportivas, sin dejar de lado el fútbol profesional, que desde mi cuna y hasta ahora es mi pasión.
También fui encargada de suplementos deportivos de diarios de alcance local como “Chukiagu Marka” y luego “Última Hora”. Ahí probé capacidad en la elaboración de crónicas de fútbol con muchos colegas hombres.
Escribí para la agencia nacional de noticias “Jhata”, participé en el exitoso programa radial “Mujeres de Pelotas”, junto a Yolanda Zapata y Magda Arandia, entre otras compañeras. También producimos el programa deportivo “Futboleras”, junto a mi esposo y que fue emitido por Católica TV.
Fuera del Periodismo Deportivo también trabajé en tareas de extensión comunicacional para el desarrollo rural en el altiplano, escribí para Página Siete, el periódico Bolivia, y fui Jefa de Informaciones en El Diario por 10 años. Recientemente concluí una consultoría en el diario La Razón y actualmente soy “freelancer”. Tengo la proyección de seguir la docencia universitaria en el área de Periodismo Deportivo, para ello me estoy preparando. Pero aún no tengo planeado dejar el “trabajo de calle”. Creo que si lo dejo, muero. “Creemé que aún puedo corretear tras la primicia”.
FEM: ¿Cómo nació la idea de convertirse en periodista deportiva? ¿qué siente de ser una de las primeras periodistas deportivas en el país?
GS: Con el principio de que la actividad física es el escenario de vida que saca lo más noble del ser humano, (pese a la competencia que es su base), estoy convencida de que es una de las pocas actividades que enseña a ser honestas y disciplinadas a las personas. Tuve el ejemplo de familiares cercanos que gustaron e hicieron deporte de manera profesional (mi padre Vicente Sanabria, arquero de equipos del fútbol profesional en Paraguay, Argentina y Bolivia) y mi tío de parte de madre (Jaime Pradel, arquero de la Selección Juvenil de Bolivia y el club Litoral en los años 70); en consecuencia, crecí en un ambiente de aficionados al fútbol y también hice deporte desde muy niña. Mi principal ser de luz e incentivo además de figura para captar lecciones de vida fue mi abuela (QEPD) Adela Auchén vda. de Pradel. Luego decidí seguir mis estudios universitarios en la carrera de Ciencias de la Comunicación Social en la Universidad Católica Boliviana, con el firme interés de generar mensajes periodísticos de apoyo a los deportistas bolivianos, especialmente a los amateurs. Ahora me siento muy feliz de haber abierto una brecha para que las mujeres de mi país ingresen a un campo de trabajo que antes era exclusivo para los hombres y realizada al poder haber hecho historia en el periodismo deportivo de Bolivia.
FEM: ¿Qué experiencias tuvo en su carrera como periodista deportiva (buenas, malas)
GS: La mejor experiencia que tuve, sin duda fue cubrir la clasificación de Bolivia al Mundial USA 94. Yo trabajaba para dos medios escritos: Última Hora y la Agencia de Noticias Jhata. Recuerdo esa tarde de septiembre de 1.993 como la más alegre de mi vida. Caminé de mi domicilio que era en Miraflores hasta la redacción de Última Hora en la avenida Camacho, con lágrimas de emoción en los ojos y viendo que no era la única con ese sentimiento. Por primera vez vi que entre desconocidos se abrazaran y que la tricolor boliviana era levantada con orgullo y sin fines que no sean el amor a nuestro país y la unión entre hermanos sin distinción de clases ni credos. Esto solo lo puede lograr el fútbol. Fui una privilegiada al cubrir ese evento, que de seguro le contaré a mi nieto, con lujo de detalles, cuando el crezca. Por salud espiritual, siempre me quedo con el recuerdo de las buenas experiencias, las malas ni las menciono.
FEM: ¿Cree que en la actualidad las mujeres son más visibles en el periodismo deportivo que antes?
GS: Por suerte sí. Veo alta especialización en las profesionales que ejercen el periodismo deportivo. Amo observar que cada vez son más y que cruzan nuestras fronteras con mucha dignidad. Para lograr una relativa igualdad y estar a la par con los varones, hace falta cambiar la estructura de pensamiento social, que lamentablemente aún tiene un alto grado machista y patriarcal en Latinoamérica.
Hace falta erradicar la cosificación de la mujer como objeto sexual y que ellas lo permitan por aparecer miserables minutos en pantallas- por ejemplo-. No hay que vender y prostituir la imagen. Para evitarlo es importante estudiar, leer mucho y luego valorarse. Lograr una igualdad en la remuneración económica. Poner a las periodistas deportivas en cargos de decisión y con alta participación, además de prevenir la violencia hacia ellas, dentro y fuera de los medios de comunicación, simplemente por el hecho de ser mujeres.
FEM: ¿Por qué decidió involucrarse en otras áreas del Periodismo?
GS: Porque para eso me preparé. Una o un periodista que se precie, no debe encerrarse en las cuatro paredes de su especialidad. Debe explorar la realidad, conocer y recién ejercer. Una mirada panorámica ayuda a comprender mejor lo específico. El contexto es imprescindible.
Por ejemplo, es muy falso el principio de que “la política no tiene que ver nada con el deporte”, si no veamos lo que ahora está ocurriendo con el deporte ruso en el contexto mundial, todo a causa de un conflicto bélico.
Entonces, un periodista deportivo que desconoce la realidad de esa problemática mundial, no podrá explicar bien el caso del deporte ruso ahora.

DATOS

Ghilka Zulma Sanabria Pradel nació un 28 de abril en la ciudad de La Paz, vive con su esposo Alejandro Estivariz, su hija Valeria, su hijo político Yerko y su pequeño nieto Leonardo Julián.

ANGELES FERNÁNDEZ

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