Munckel Alfaro

El invitado de lujo hoy en Cvltvral es un escritor enamorado de las letras hace un tiempo importante, confiesa que su decisión de tomar este camino literario ha sido prácticamente inevitable. En su haber cuenta con algunas publicaciones de donde destacan mucho sus cuentos en los que suele adentrarse en temas del alma y la nostalgia. En esta exclusiva conocemos más de este talentoso literato… Sean todos bienvenidos al show.

¿Quién es Munckel?
Entre lo que de verdad me importa, soy lector y escritor. Entre lo que me importa poco, nací en Cochabamba en 1988, estudié comunicación social y ahora trabajo como corrector en la versión impresa de un periódico.

¿Por qué dedicarse a las letras?
En mi caso creo que fue un poco natural, un poco inevitable. Empecé a leer cierto tipo de historias cuando era niño y, en algún momento, sentí el impulso de probar suerte y escribir las mías. No sé bien por qué di ese paso.
Tampoco sé por qué seguí escribiendo a lo largo de los años. En principio lo hacía solo porque sí, sin ningún propósito más allá de escribir y, quizás, compartir mis textos con un puñado de personas.
Pero sé que, cuando se me ocurre una historia, no me siento tranquilo hasta que la pongo en papel. Me pasaba entonces y me pasa todavía.

Un escritor ¿nace o se hace?
Se hace. A punta de lecturas, pero también de consumir historias con un hambre diferente; no importa si son libros, películas, canciones, noticias, las cosas que nos cuentan o las que escuchamos en secreto. Pero también, y sobre todo, escribiendo: robándole un poco a los autores que nos gustan pero también buscando una voz propia, fallando a veces pero insistiendo siempre.

¿Qué autores te han influenciado en este camino?
Son muchos, y algunos van cambiando con el tiempo. Sé que hay autores que me marcaron cuando los descubrí en la adolescencia, como Julio Cortázar y Jorge Luis Borges, esa clase de influencia que se queda grabada aunque no siempre se note más adelante.
Pero también depende de lo que tome como referencia al momento de escribir mis libros. Por ejemplo, tuve muy presentes a Ernest Hemingway y Samanta Schweblin al escribir el primero; a Raymond Carver, Lucia Berlin, Malén Denis y Fernanda Trías para el segundo, y a Cormac McCarthy y Mariana Enriquez para el que tengo casi listo.

¿Cuál es tu género narrativo preferido?
Me gusta mucho el cuento, por su capacidad de crear un mundo en pocas páginas, en poco tiempo. Hay algo en su brevedad que permite cierta intensidad diferente a la de una novela, que es una experiencia más inmersiva.
En cuanto a géneros literarios, lo que más leo y escribo está dentro del realismo, pero también me interesan otros, como el terror, y sobre todo las mezclas de géneros. Creo que ese intercambio de temáticas y enfoques que se está dando en este tiempo enriquece mucho a la literatura en general, rompiendo ciertas barreras para centrarnos en lo que de verdad importa: las historias.

¿Qué es lo más satisfactorio de escribir?
Cuando la escritura fluye, es hermoso meterme en el mundo que voy creando poco a poco, viviendo las imágenes que tengo en mente, casi como si fueran reales. Es un pequeño paréntesis del mundo real, aunque a veces contiene pedazos de ese mundo.
También es interesante que otras personas lean lo que escribo. Pienso que un escritor es como un ilusionista: sabe cuáles son y dónde están todos los hilos y las trampas que componen el mecanismo de su truco. Pero para saber si en verdad funciona hace falta una audiencia o, en este caso, lectores.
Y además me gusta mucho ver mi libro ya publicado, verlo convertido en algo real, palpable. Me encantan los libros como objetos en sí, son algo a lo que le tengo mucho cariño, así que ver mi trabajo convertido en uno nunca deja de asombrarme.

¿Y lo más complicado cuando uno ya quiere profesionalizar su pasión?
Por un lado, es complicado llegar a los lectores. Bolivia tiene fama de ser un país que no lee, y entre sus lectores también hay gente que desconfía de la literatura nacional. Por suerte, esto parece estar cambiando. El internet ayuda. También ayudan las librerías y las editoriales que apuestan por mayor diversidad de libros y mejores precios. Y ayuda que la literatura boliviana se haya abierto a otras temáticas y nuevos horizontes.
Por otro lado, es complicado monetizar esa pasión. Escribir es un oficio como cualquier otro, y no está mal que se trate de generar dinero con él. Es un proceso arduo y toma mucho tiempo, tiempo que además hay que robarle al resto del día, en ocasiones renunciando a otras actividades e incluso a posibles ingresos. Es triste saber que todo ese trabajo —que a veces puede tomar años— se refleja en ganancias mínimas, por no decir simbólicas, que en algunos casos se dan gracias a que el autor además tiene que hacer el trabajo de vender sus propios libros.

¿Cuántos libros tienes publicados a la fecha?
Dos libros de cuentos, “El día del fuego” e “Imposible regresar al lugar del que te fuiste”, ambos publicados por la editorial Nuevo Milenio, además de un par de antologías que incluyen algunos de mis cuentos.

Sabemos que está en marcha tu nuevo libro “Liminal”. ¿Qué tiene que esperar la gente que ya sigue tu trabajo hace mucho?
Son doce cuentos muy diferentes de los que publiqué en mis anteriores libros. En “Limina”l exploro esa línea no siempre clara que separa lo realista de lo fantástico, pero moviéndome por esa frontera sin pasar del todo al otro lado. Más que escribir historias fantásticas o de terror, lo que hago es enfocarme en el momento en que el telón de la realidad se desgarra y se intuye que del otro lado hay algo más, aunque nunca termine de revelarse qué es.
En algunos casos, son cuentos que se acercan al terror, pero la mayoría son un poco más ambiguos. Porque lo que me interesa es mostrar el desconcierto de los personajes cuando su cotidianidad se quiebra ante la aparición de algo desconocido, que raya con lo sobrenatural.

¿Qué proyectos tienes para este veinte veintidós?
Me gustaría publicar “Liminal”, que todavía sigo revisando y dejando descansar de manera más o menos intermitente. Pero es algo que no depende solo de mí, sino también de las editoriales y sus tiempos.
También, un poco sin proponérmelo, empecé a armar un próximo libro, que por ahora titula “Anatomía del vacío”. Ya van cinco cuentos que fui escribiendo poco a poco, mientras trabajaba en mis otros libros, más o menos desde 2020. Todavía no sé cuántos textos tendrá ni cuándo estará listo, pero quiero trabajar en eso este año.
Por último, sé que en España se está preparando una antología de narrativa boliviana y me invitaron a formar parte con un cuento. Hasta donde yo sé, tendría que publicarse este 2022, pero también es algo que depende de la editorial a cargo.

Checklist:

3 libros inolvidables:
– Las ciudades invisibles de Italo Calvino.
– La carretera de Cormac McCarthy.
– Lolita de Vladimir Nabokov.
3 discos eternos:
– Damnation de Opeth.
– Insurgentes de Steven Wilson.
– Without You I’m Nothing de Placebo.
3 escritores que admiras:
– Jorge Luis Borges.
– J.D. Salinger.
– Alejandra Pizarnik.
3 cosas esenciales en la vida:
– El café.
– Los libros.
– Los pájaros.

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