España inició ayer tres días de luto por las 69 personas que murieron en una colisión de trenes de alta velocidad, mientras los hospitales seguían atendiendo a decenas de pasajeros heridos y los maquinistas se declararon en huelga para exigir una mayor inversión en seguridad ferroviaria.
Los trenes, uno de la compañía estatal española Renfe y el otro de la empresa privada Iryo, viajaban desde Madrid hacia la región sureña de Andalucía el miércoles cuando colisionaron poco antes de las 9 de la mañana. Tras detenerse el tren de Iryo, el otro lo embistió por detrás, descarrilando varios vagones cerca de Urda, en la región central de Castilla-La Mancha.
El Ministerio de Asuntos Exteriores español informó que 42 ciudadanos extranjeros de siete países se vieron involucrados en el accidente, además explicó que uno de ellos falleció y al menos siete resultaron heridos.
El accidente se produjo 10 meses después de que 46 personas murieran y decenas más resultaran heridas cuando dos trenes, uno de Renfe y otro de Iryo, colisionaron en la misma vía cerca de la localidad de Adamuz, en Andalucía.
El desastre suscitó nuevas dudas sobre la seguridad en la extensa y moderna red ferroviaria de alta velocidad de España. El ministro de Transportes, Óscar Puente, afirmó que las colisiones por alcance como la del miércoles eran “muy improbables” y sugirió que el accidente podría haber sido causado por un error humano en circunstancias “inexplicables”.
Los servicios de emergencia rastrearon los restos del vagón durante toda la noche en busca de más víctimas, utilizando grúas para retirar los trozos de metal retorcido. Al amanecer, la Policía volvió a desplegar drones para inspeccionar el lugar del accidente.
Emiliano García-Page, líder del gobierno regional de Castilla-La Mancha, declaró ayer por la mañana que los equipos de rescate no creían que fueran a encontrar más cuerpos en un vagón dañado que aún permanecía volcado, pero agregó que se habían encontrado restos humanos que debían ser identificados.
“Ayer vivimos una catástrofe que, sin duda, ha conmocionado a toda España”, declaró García-Page. Confirmó que 50 de las personas trasladadas a hospitales de la región seguían recibiendo tratamiento.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una visita al centro de mando de emergencias en Toledo, aseveró que las autoridades están haciendo todo lo posible para determinar la causa del accidente y evitar otra tragedia ferroviaria.
“Quisiera que todos los españoles supieran que todas las instituciones que forman parte del Estado, desde el municipio más pequeño hasta el Gobierno de España, están trabajando día y noche, no solo para dar respuesta a las familias de las víctimas, sino también, por supuesto, para esclarecer hasta el último detalle de esta tragedia y reforzar las medidas de seguridad para que algo así no vuelva a ocurrir jamás”, dijo.
El rey Felipe, que visitó un hospital en Toledo donde estaban siendo atendidos algunos de los heridos, sostuvo que España había “sufrido una vez más un golpe extremadamente duro” y pidió que se aprendieran las lecciones.
“Obviamente, hay una investigación en curso que debería esclarecer cómo y por qué ocurrió esta tragedia”, declaró ayer. “Será necesario analizar y adoptar medidas para que esto no vuelva a suceder”.
Mientras tanto, los maquinistas españoles siguieron adelante con la huelga previamente prevista para exigir mayores inversiones en seguridad ferroviaria. El accidente fue el más mortífero en Europa desde el descarrilamiento ocurrido en Santiago de Compostela, en el noroeste de España, que causó la muerte de 80 personas en 2013.
“Seguiremos exigiendo las medidas necesarias para que este sector vuelva a ser seguro… Debe contar con todos los sistemas de seguridad requeridos para mantener los estándares de calidad que siempre hemos tenido”, indicó Diego Martín, del sindicato de maquinistas Semaf. “No podemos tolerar, bajo ninguna circunstancia, que este tipo de incidentes se repitan”.
La Guardia Civil habilitó cuatro oficinas en Madrid, Toledo, Córdoba y Sevilla para que los familiares puedan proporcionar muestras de ADN y ayudar a identificar a las víctimas. También se habilitaron puntos de donación de sangre en Castilla-La Mancha y Madrid. La policía informó que, hasta ayer, 64 personas habían sido reportadas como desaparecidas por sus familiares.
Una escuela en Urda, situada a unos 130 km al sur de Madrid, se convirtió en un centro de información donde los familiares pueden preguntar por sus seres queridos. Equipos de trabajadores de la Cruz Roja ofrecieron apoyo a los grupos de personas que habían llegado, algunas de ellas entre lágrimas.
Carmen García, psicóloga de la Cruz Roja, aseguró que se avecinan “largas y duras jornadas” y que “cada persona lo afrontará a su manera”. Agregó: “tenemos personas en estado de shock, que aún no han asimilado lo sucedido, personas enfadadas, tristes y preocupadas. El duelo será complejo”.
José Miguel Fernández, párroco de Urda, se unió a los servicios de emergencia para ofrecer apoyo a las familias de las víctimas.
“Es importante que los familiares encuentren a sus seres queridos, incluso si han fallecido, porque el proceso de duelo es más rápido cuando uno ha podido despedirse en ese último momento”, declaró a la radio Onda Cero.
Los supervivientes relataron cómo el impacto del choque los lanzó de sus asientos y cómo intentaron ayudar a los heridos inmediatamente después del accidente.
Entre las primeras víctimas identificadas se encontraba José Manuel Chacón, un guardia civil de 31 años. El cuerpo de seguridad nacional expresó sus más sentidas condolencias a su familia, amigos y compañeros. (The Guardian)
España
Tras accidente de trenes, inicia duelo y continúa la búsqueda
> Los servicios de emergencia, los drones y la unidad canina continúan rastreando los vagones, mientras la Guardia Civil instala clínicas para que los familiares proporcionen muestras de ADN.
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