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Isabel Allende gana Premio Planeta con su nueva novela

> Isabel Allende, ganadora del Premio Planeta 2026, ha escrito su novela más esperada.

Isabel Allende asegura que la novela con la que ganó el Premio Planeta 2026, “La hora antes del alba”, se estuvo gestando durante 45 años. El anhelo de los lectores de saber qué había pasado con Alba, la nieta del patriarca de La casa de los espíritus, se ha visto por fin satisfecho.
El libro de Isabel Allende y el del finalista “La añoranza” se presentarán oficialmente el próximo 4 de noviembre en la sede de la Real Academia de la Lengua en Madrid. Planeta lanza una tirada inicial de 210.000 ejemplares para La hora antes del alba y de 90.000 para la novela de Sergio Hernández.
La escritora chilena arranca con Alba, una mujer de 20 años, traumatizada, sola y embarazada que vive en la gran casa de la esquina, conviviendo con el pasado y sus fantasmas. Allende detalla en la rueda de prensa que tuvo que “revisar muchas de las cosas que le tocó vivir” y ponerse en la piel de una joven que sufrió esos años de la dictadura.

NOSTALGIA
La protagonista está en el punto de mira de “un villano, un torturador que no la deja en paz, le hace la vida imposible”, pero ella no se va al exilio, una decisión que se entiende cuando “uno vive en la nostalgia” y se queda esperando a su amante, un guerrillero desaparecido.
La hora antes del alba admite dos niveles de lectura, según Allende, la historia de ella de tragedia y romance y la historia del país, Por cierto, Chile nunca está mencionado pero “se puede adivinar que esa es la tierra a la cual siempre vuelvo”, señaló la autora.
Con una obra traducida a 42 idiomas, Allende se ha “entretenido mucho” escribiendo esta novela, que podría haber abordado en 1985, pero no estaba madura: “Han pasado todos estos años para que las circunstancias me fuercen a volver a ese ejercicio de memoria”.

LA PALABRA ESCRITA
Sobre su relación con los lectores, bromea con que son “de todas las edades, pero no tantos hombres viejos” y asegura que contesta “todos los correos la primera vez”. Se considera “una comunicadora” y lo que más le gusta es conectar a las personas. Pone el ejemplo de una hija que llevaba ocho años sin hablar con su madre y cuya reconciliación se produjo tras la lectura de un libro suyo.
El hilo conductor de la vida de Isabel Allende es la palabra escrita, de niña chica con 5 años leía todo lo que caía en sus manos, de lectora pasó a ser periodista y finalmente escritora: “Desde aquellos años no cambie tanto. Soy la misma persona, me apasiono, me enamoro del primero que pasa y me encanta Antonio Banderas” (el malagueño encarnaba a Pedro en la adaptación cinematográfica de La casa de los espíritus con un reparto de lujo que incluía a Meryl Streep, Glenn Close, Winona Ryder y Jeremy Irons).
“La edad no te hace más sabio, te hace más como ya eres. ¡Tengan cuidado, vayan preparándose para los 80 años!”, advierte a los periodistas. Explicó que aún le “hace llorar” la gente anónima que parece insignificante y en el momento de una dura prueba, actúan con “heroísmo, coraje, una generosidad increíble, y llegan a arriesgar su vida para salvar a otros”.

FICCIÓN
Además, asegura que la novela es un terreno “escurridizo, resbaladizo” en el que puedes hablar de lo que te importa, te interesa y “está en el aire”, pero “el mensaje está entre líneas”. En la ficción, si escribes con un propósito determinado “te fregaste, ahí la novela se arruinó”.
Reconoce que le importa la democracia, porque sabe lo que cuesta perderla y recuperarla. Cree que Estados Unidos está en una deriva en la que la corrupción generalizada deja de escandalizar y te acabas acostumbrando a cosas que hace dos años eran inaceptables, como “niños separados de los padres, deportados para un país y otros para otro”. Sostiene que le asusta la complacencia porque “terminas aceptando lo que nunca pensaste” y eso beneficia al totalitarismo.
En el caso de Estados Unidos, su lugar de residencia habitual, está convencida de que “las instituciones peligran. La democracia a veces se pierde de súbito, otras se va minando por abajo en silencio y se derrumba”.

ESTAR PROHIBIDA
Sobre la prohibición de sus libros en las bibliotecas escolares de algunos estados, no sabe si es por las escenas sexuales, duda de que sea por la violencia y aventura que puede ser por razones políticas. En cualquier caso, defiende que “es un tremendo honor que a uno lo prohíban” porque así “te leen seguro”.
Acerca de la novela histórica, apunta que la Historia siempre la escriben los vencedores (hombres blancos) y a ella le interesan “las voces silenciadas de las mujeres, los niños, los derrotados, incluso de los animales”.
Tras haber escrito 32 libros, Allende confiesa que no tiene más confianza y eso le obliga a probarse a sí misma constantemente. Señaló que se va estrellando contra algunos muros y, de repente, un personaje hace algo inesperado y ahí ya se va canalizando la historia. Con retranca, apunta que «cuando termino no sé lo que he escrito, muchas veces no se ni de qué sé trata hasta que algún crítico me lo dice».
Reflexiona que para las mujeres escribir siempre es una lucha por conseguir una habitación propia, un «espacio que está dentro de tu cabeza» y aconseja a la gente que quiere escribir y no se atreve: «Es como hacer el amor, lánzate de cabeza, por el camino uno se arregla. Se puede corregir una mala página, pero no una página en blanco. No tienes nada que perder». (RTVE)

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