La icónica franquicia de terror y supervivencia ha vuelto a sacudir las carteleras internacionales con un éxito rotundo. Resident Evil: Noche Cero se ha convertido en el mejor estreno de la saga en sus 24 años de historia, superando la impresionante cifra de 245 millones de dólares en la taquilla mundial durante sus primeras semanas en exhibición.
Más allá del impacto comercial, la producción se ha alzado como una de las grandes sorpresas cinematográficas del año, al cosechar un 96% de aprobación en Rotten Tomatoes. La crítica y el público han celebrado su propuesta de terror visceral, apuntalada por una sólida dirección y matices de comedia negra.
Una mirada renovada
al horror
Detrás de este renacimiento cinematográfico se encuentra el cineasta Zach Cregger, reconocido por su trabajo en Weapons y Barbarian. En esta entrega, la trama sigue los pasos de Bryan, interpretado por Austin Abrams, un mensajero médico cuya rutinaria jornada da un giro drástico al recibir el encargo de entregar un misterioso paquete en un hospital. Sin sospechar el alcance de la situación, el joven queda atrapado en el epicentro de un devastador brote del Virus-T, en tanto el caos se apodera de la ciudad.
A lo largo de una hora y media de metraje vertiginoso, la película acompaña a Bryan en una intensa carrera por sobrevivir durante una sola noche, enfrentándose a hordas de criaturas mutantes e infectados en un ambiente asfixiante.
Para Fabiana Cabrera, gerente de marketing de Sony Pictures – Andes Films, este resultado demuestra la total vigencia de una franquicia que continúa generando enormes expectativas. La propuesta del director Zach Cregger imprime un ritmo dinámico y una perspectiva inmersiva que conecta de inmediato con los espectadores desde los primeros minutos.
Con una propuesta fresca que combina tensión constante, un ritmo acelerado y un profundo respeto por el género, “Resident Evil: Noche Cero” confirma el poder de reinvención de una de las marcas más importantes del cine contemporáneo de terror y supervivencia.
