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Según informe de la OCDE

Rendimiento educativo de Asia supera al de Occidente

> La última evaluación de la OCDE confirma el dominio absoluto de Singapur, China, Taiwán, Japón y Corea del Sur. Sin embargo, este liderazgo académico reabre el debate sobre la extrema presión en las aulas de Asia.

El informe del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA), publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), ratificó el liderazgo absoluto de las naciones del este de Asia en rendimiento académico global.
Singapur obtuvo el primer puesto mundial con 535 puntos en las pruebas realizadas a más de 760.000 alumnos de 15 años procedentes de 91 países y territorios.
Los resultados señalan que el éxito de los sistemas educativos orientales responde a modelos de alta competitividad, estructuración disciplinaria y exigencia académica, mientras que la mayoría de los Estados occidentales registra caídas significativas atribuidas al uso abusivo de pantallas y a la interrupción de clases presenciales durante la pandemia de covid-19.

DOMINIO ASIÁTICO
Los datos arrojados por el informe PISA sitúan a las economías de Asia Oriental en la cúspide de las competencias evaluadas: matemáticas, ciencias y comprensión lectora. Acompañando a Singapur en los puestos de cabeza figuran China (527 puntos), Taiwán (508), Japón (503) y Corea del Sur (501).
En contraste con este rendimiento, la mayoría de los países miembros de la OCDE experimentaron retrocesos notorios. Los analistas del informe atribuyen esta brecha creciente al impacto prolongado de la suspensión de clases presenciales y a la exposición continuada a dispositivos electrónicos.
Únicamente algunas economías emergentes con niveles de partida muy reducidos, como Brunéi, Camboya, Filipinas y Zambia, registraron avances de consideración en las mediciones recientes.

CULTURA DEL
RENDIMIENTO
Singapur se consolida como el principal referente de la excelencia académica internacional desde su incorporación a las evaluaciones PISA en 2009. La ciudad-Estado basó la construcción de su modelo de desarrollo en el dominio del inglés y el fortalecimiento de la alfabetización tras su independencia en 1965.
El funcionamiento del sistema singapurense descansa sobre el fenómeno sociocultural conocido como kiasu, término del dialecto hokkien que define el «miedo a quedarse atrás». Esta mentalidad impulsa la segregación del alumnado por niveles académicos desde edades tempranas y promueve la asistencia a academias de refuerzo privado durante los siete días de la semana.
No obstante, este esquema enfocado prioritariamente a las disciplinas científicas genera críticas recurrentes por la limitación del tiempo libre de los estudiantes y la escasa promoción del librepensamiento.

REFORMAS ESTATISTAS
En China y Taiwán, la estructura formativa se mantiene volcada tradicionalmente en la memorización y la preparación para pruebas masivas de acceso universitario. En el caso chino, el eje central del sistema es el gaokao, un examen de alta exigencia del que depende el futuro profesional de millones de alumnos y el prestigio de sus familias.
La carga horaria y el crecimiento del mercado de clases particulares llevaron al Gobierno chino a implementar medidas restrictivas desde 2021. Con el fin de salvaguardar la salud mental infantil, las autoridades prohibieron los exámenes escritos a menores de ocho años, limitaron las tutorías privadas e introdujeron mayor carga de educación física.
Taiwán, por su parte, impulsó desde los años noventa vías alternativas de admisión universitaria; sin embargo, el recurso a las academias privadas y los niveles de estrés continúan afectando al alumnado.

ESTRÉS JUVENIL
La gestión de la presión académica presenta matices diversos en el resto de la región asiática. Japón sustenta su modelo en la educación obligatoria gratuita, la formación cívica y la disciplina interiorizada.
Las rutinas escolares niponas incluyen tareas colectivas como el mantenimiento y la limpieza de las instalaciones por parte de los propios estudiantes. Asimismo, las escuelas japonesas registraron un menor tiempo de cierre durante la crisis sanitaria del covid-19 en comparación con otras economías globales.
Por el contrario, Corea del Sur afronta una discusión pública permanente sobre las consecuencias psicosociales del nivel de exigencia escolar. La competencia por ingresar en universidades de élite somete a los jóvenes a extensas jornadas escolares y al uso masivo de academias privadas.
Esta situación llevó a las instituciones surcoreanas a estudiar límites en la dificultad de los exámenes y regulaciones para los centros de educación complementaria. (El Diario Ecuador)

 

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