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El lastre de las empresas estatales deficitarias

Ante la creciente protesta social por la escasez de diésel y el incremento de su precio a 18 Bs el litro, mediante decretos supremos, el Gobierno ha asumido medidas como bajar ese precio a 16,5 Bs e intervenir Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y poco después la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH). En el último caso por errores en tareas de regulación, supervisión, control y fiscalización en relación con el abastecimiento de combustibles en el país. Además, se aduce que la ANH ponía obstáculos a la importación de combustibles por parte de privados.
En consecuencia, se espera que esos pasos dados por el oficialismo sean útiles para resolver el conflicto que provoca grandes perjuicios para transportistas y productores, entre otros. Y sirva para iniciar el proceso que libere también al país de la carga pesada que significan empresas públicas que solo dan pérdidas.
Al respecto recordemos que entre 2006 y 2024, los gobiernos del MAS, obnubilados por la bonanza económica que hubo por la venta de gas, crearon 67 empresas públicas, invirtiendo alrededor de 8.000 millones de dólares, en muchos casos sin previa planificación y solo para dar ocupación a sus militantes. De tales inversiones se sabe que se recuperó menos del 20 por ciento y que solo tres empresas generan utilidades. Además, muchas de esas entidades fueron creadas únicamente mediante decreto supremo.
Según algunos datos de la Oficina Técnica para el Fortalecimiento de la Empresa Pública (OFEP), a marzo de 2026, entre las empresas con pérdidas y considerables deudas están: la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa), Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), Empresa Azucarera San Buenaventura (EASBA), la Agencia Boliviana Espacial (ABE), la Empresa Metalúrgica Karachipampa (EMK), Boliviana de Aviación (BoA), la televisora estatal Bolivia TV. Por su parte Yacana, empresa estatal de productos textiles del sector camélidos, está en crítico estado.
Otras empresas deficitarias son: la Empresa Boliviana de Producción Agropecuaria (B-Agro), la Empresa Minera Corocoro (Emcorocoro), la empresa Quipus, instalada para producción y venta de productos tecnológicos, la empresa de construcción y conservación de infraestructura civil (EBC). También Transporte Aéreo Militar (TAM), tiene grandes deudas y pérdidas. Así como la Empresa Boliviana de Industrialización de Hidrocarburos (EBIH), la productora de cartones (Cartonbol), la Empresa Boliviana de Alimentos (EBA).
Como se advierte, tales empresas significan una enorme carga económica para el país, cuando las reservas de gas, principal producto de exportación e ingreso de dólares, están en vía de agotamiento y no se vislumbra a corto plazo otra fuente económica de igual importancia. Por tanto, es urgente que todos los que son parte del gobierno actual inicien un debate profundo para determinar las medidas que conduzcan a frenar tal desangramiento económico en este tiempo de vacas flacas, herencia de oprobiosos gobiernos “masistas”.

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