Por Susana Gutiérrez
Del 22 al 28 de agosto, La Paz fue sede del liderazgo femenino indígena de la región. Durante una semana convocada por el Foro Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI), representantes de 18 organizaciones de América Latina y el Caribe desarrollaron una agenda variada sobre resiliencia climática, gobernanza territorial y sostenibilidad económica desde la identidad de sus pueblos.
Como red global que celebra un cuarto de siglo de trabajo, FIMI articula a activistas y defensoras de derechos humanos de Asia, África, las Américas, el Ártico y el Pacífico. La organización trabaja por el empoderamiento de las mujeres indígenas mediante participación política, investigación, su Escuela Global de Liderazgo y el cofinanciamiento de proyectos a través del Fondo Ayni.
Semana de articulación política y resiliencia climática
La agenda incluyó la planificación estratégica del Fondo Ayni —gestionado autónomamente por y para mujeres indígenas— para evaluar avances y definir la convocatoria 2026-2027. De forma paralela, se desarrolló el Taller de Inducción de Socios del programa IPAF con el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) de la ONU para reducir la pobreza rural y optimizar la seguridad alimentaria. Las jornadas cerraron con el encuentro regional de Articulación y Aprendizaje (Liderando Desde el Sur), orientado a consolidar la incidencia política en escenarios locales, regionales y globales.
El reconocimiento a la organización comunitaria AWAK
Como cierre de las actividades, FIMI entregó los galardones del premio al liderazgo «Deporte para el bienestar y autocuidado de Mujeres Indígenas», una iniciativa que reconoció a cuatro organizaciones de distintas regiones del mundo con un estímulo de 15,000 dólares para cada una. Por América Latina y el Caribe, la distinción fue para AWAK (palabra Kichwa que significa “tejer”), de Camuendo Chico, una pequeña aldea indígena ubicada en el cantón Otavalo, provincia de Imbabura, Ecuador.
Mensaje de Yarina Moreta sobre la realidad territorial
Yarina Moreta, representante de AWAK, recibió el reconocimiento en nombre de su comunidad y expuso la dura realidad que enfrentan en el área rural, como el abandono estatal, la pobreza, la deserción escolar, la migración que fractura a las familias y las situaciones de violencia física, psicológica y cultural. A esto se suman las jornadas en las que las mujeres asumen solas el cuidado del hogar, los hijos y los animales, además del trabajo para sostenerse. Ante este panorama, explicó cómo en Camuendo Chico han construido espacios seguros mediante herramientas como la poesía y la escritura para prevenir la violencia de género y el abuso sexual infantil en la niñez, permitiéndoles sanar sus dolores a través de la palabra.
Juego ancestral como herramienta de sanación y soberanía
En su intervención, Yarina detalló cómo descubrieron que a través del juego y el deporte ancestral pueden liberar el estrés y sanar integralmente. Rescataron juegos tradicionales como el Julikinge —que exige una alta flexibilidad—, desafiando la norma histórica que los reservaba solo para hombres. Explicó que enseñar la importancia de estos juegos a la niñez transmite la resistencia de sus pueblos, la soberanía sobre sus propios cuerpos y la defensa de sus territorios. Destacó además que este trabajo comunitario involucra a unos 27 hogares de madres e hijos que se cuidan colectivamente, logrando productos concretos como la edición de discos de canciones tradicionales y la publicación de libros de poesía y leyendas en tres idiomas, entre ellos el español y el Kichwa.
El tejido colectivo como motor de futuro
Visiblemente conmovida, Yarina enfatizó que en AWAK han aprendido a cuidarse colectivamente comprendiendo que «todo está entrelazado: cuidar a las mujeres es cuidar a los niños, a los adultos, la música, el idioma y el territorio». La cumbre de FIMI en Bolivia demostró que el trabajo articulado entre el liderazgo regional y las iniciativas comunitarias de base es el verdadero motor de resiliencia y futuro para las mujeres indígenas de todo el continente.
