Estados Unidos y el gobierno interino de Venezuela firmaron un acuerdo que otorga concesiones por un siglo a la empresa North American Blue Energy Partners sobre 17 yacimientos petrolíferos.
El pacto abarca el 20 % de las reservas probadas del país y contempla inversiones por 100.000 millones de dólares.
Como parte de las condiciones, la administración estadounidense mantendrá poder de veto y control mayoritario sobre el consejo de administración de la firma involucrada.
El anuncio genera fuertes críticas tanto en analistas internacionales como en la oposición y sectores socialistas venezolanos, quienes califican los términos de inconstitucionales y de carácter colonialista.
Aunque Washington defiende la medida bajo la premisa de asegurar el suministro energético frente a la crisis en Oriente Medio, expertos advierten que la recuperación de la producción requerirá años de inversión continua.
