El coronel Adrián Javier Álvarez Arismendi asumió, de manera interina, la comandancia general de la Policía Boliviana, luego de la renuncia del general Mirko Sokol, quien permaneció nueve meses al frente de la institución. El cambio de mando fue oficializado durante un acto en el Palacio de Gobierno, encabezado por el presidente del Estado, Rodrigo Paz Pereira.
Junto con Álvarez también fueron posesionados, con carácter interino, los coroneles Roger Roca Saavedra como subcomandante general y jefe del Estado Mayor Policial, y Franz William Cabrera Quispe como inspector general de la Policía.
La nueva conducción recibe una institución que, durante los últimos meses, estuvo involucrada en operativos contra el narcotráfico, conflictos sociales y procesos de fortalecimiento interno, pero que también llega al cambio de mando en medio de una investigación fiscal relacionada con el denominado caso Audios, en el que Sokol fue denunciado por el vicepresidente Edmand Lara.
Durante su primer discurso como comandante, Álvarez planteó que su gestión estará enfocada en una transformación del modelo policial, con mayor énfasis en la prevención, los controles internos y el acercamiento con la población. También anunció acciones contra el crimen organizado, el narcotráfico, la trata y tráfico de personas y el lavado de activos.
El nuevo jefe policial sostuvo que su designación responde a criterios internos de la institución y destacó la importancia de la carrera policial.
“Esta designación que se ha realizado el día de hoy respeta la institucionalidad, la antigüedad y la meritocracia de la institución policial”, afirmó Álvarez.
El comandante también señaló que la Policía debe avanzar hacia un modelo diferente al aplicado durante las últimas décadas y que la prevención tendrá un papel central en la nueva etapa. Aseguró que buscará conocer tanto las necesidades de los policías como las demandas de seguridad de la población.
Álvarez asumió el mando en un contexto en el que el Gobierno pretende reforzar las capacidades operativas de la institución y ampliar su presencia en zonas donde considera que el Estado todavía no tiene una cobertura suficiente.
Paz, durante el acto, pidió a la nueva conducción resultados concretos y advirtió que el uniforme policial no puede ser utilizado para favorecer intereses particulares o proteger actividades delictivas.
“No puede existir tolerancia con quienes utilizan el uniforme para obtener beneficios personales, proteger criminales o traicionar la confianza de la sociedad”, afirmó el mandatario.
El Presidente también vinculó la nueva etapa policial con una política de fortalecimiento institucional que contempla mejoras en capacitación, logística y coordinación con otros países. Según Paz, estos cambios deben acompañar las acciones contra el narcotráfico, el crimen organizado, el contrabando y la corrupción.
La instrucción presidencial incluye además recuperar la presencia estatal en territorios donde, según su diagnóstico, la institucionalidad no tiene una cobertura plena. Paz sostuvo que la lucha contra las estructuras criminales debe estar acompañada por la actuación de las instituciones encargadas de investigar y sancionar los delitos.
Para Álvarez, uno de los principales retos será precisamente modificar la forma en que la Policía aborda la seguridad. El nuevo comandante señaló que durante tres décadas se trabajó bajo un modelo basado en la Policía comunitaria y planteó la necesidad de incorporar nuevas herramientas para intervenir en los conflictos y responder a las demandas de la sociedad.
“No vamos a permitir que nuestro país sea utilizado por estas organizaciones”, sostuvo Álvarez al referirse al crimen organizado, el narcotráfico, la trata y tráfico de personas y el lavado de activos.
El jefe policial añadió que su administración buscará establecer mecanismos de control y procesos de formación interna, con el objetivo de fortalecer la doctrina institucional y mejorar la relación entre los efectivos y la ciudadanía.
Paz, por su parte, dejó establecido que el respaldo del Ejecutivo al nuevo mando estará acompañado por una exigencia de resultados. El mandatario señaló que la modernización de la Policía iniciada durante la gestión de Sokol deberá continuar y profundizarse, además de incorporar cooperación técnica y logística internacional.
NUEVOS COMANDANTES
Álvarez llega a la comandancia después de ocupar distintos cargos dentro de la estructura policial. Entre sus últimas funciones estuvo la dirección nacional de Tecnologías y Telemática de la Policía Boliviana.
También estuvo al frente de la Policía en El Alto, donde tuvo bajo su responsabilidad operativos vinculados con seguridad ciudadana, resguardo fronterizo y actividades preventivas en ferias comunitarias. Permaneció en ese cargo hasta mediados de 2026.
La nueva autoridad cuenta además con formación de Magíster y Diplomado en Altos Estudios Superiores y tiene la acreditación del Comando y Alta Dirección de la Policía Boliviana, requisito para integrar el Alto Mando.
Roca, quien ahora ocupa la subcomandancia general y la jefatura del Estado Mayor Policial, llegó al nuevo cargo después de desempeñarse como comandante departamental de la Policía en Tarija. Ejerció esa función hasta agosto de 2026.
Cabrera, en tanto, asumió como inspector general. Antes de su designación estuvo al frente de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) durante las gestiones 2025 y 2026.
Los tres fueron posesionados de manera interina, por lo que el cambio no supone únicamente la sustitución de Sokol, sino la conformación de una nueva estructura de conducción para la Policía en una etapa que el Gobierno pretende orientar hacia la modernización y el fortalecimiento operativo.
GESTION DE SOKOL
Mirko Sokol asumió la comandancia general de la Policía en noviembre de 2025, tras la salida del general Augusto Russo. Durante su gestión planteó como prioridades el fortalecimiento institucional y la lucha contra la corrupción.
Uno de los principales resultados de su administración fue la captura del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, el 13 de marzo de 2026 en Santa Cruz, en un operativo considerado uno de los golpes más importantes contra el narcotráfico durante su gestión.
Su paso por el mando también estuvo marcado por los conflictos sociales de mayo y junio, cuando la Policía enfrentó más de 50 días de bloqueos y desplegó operativos para restablecer la transitabilidad en distintas carreteras del país.
En sus últimos días al frente de la institución, Sokol quedó involucrado en el denominado caso Audios, luego de una denuncia presentada por el vicepresidente Edmand Lara. La exautoridad debía declarar ante la Fiscalía el 28 de agosto, pero solicitó la reprogramación de su comparecencia.
La renuncia fue confirmada este lunes. El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, sostuvo que Sokol consideraba cumplido su ciclo, mientras que su abogado, Abel Loma, atribuyó su salida también a presuntos ataques y presiones derivados de las acciones que, según afirmó, emprendió contra la corrupción dentro de la Policía.
