La unificación cambiaria puede aliviar las presiones en el mercado de divisas, pero no significa que Bolivia haya resuelto su problema de dólares.
La verdadera prueba será si el país logra generar divisas y reconstruir sus reservas de manera sostenida.
El economista Fernando Romero, al analizar el informe de Fitch Ratings, señala que la agencia valora el paso hacia un régimen cambiario más flexible y la unificación de los mercados de divisas.
Sin embargo, advierte que la medida no resuelve por sí sola la escasez estructural de dólares ni garantiza la recuperación de las reservas.
Al 14 de agosto, las reservas internacionales alcanzaban aproximadamente los $us 4.255 millones, mientras que las divisas líquidas disponibles eran de unos $us 800 millones.
Para Romero, esta diferencia refleja la vulnerabilidad externa y muestra que un aumento de reservas por nuevos desembolsos no necesariamente implica una recuperación estructural.
A esto se suma un déficit fiscal cercano al 9% del PIB, que mantiene elevadas las necesidades de financiamiento y la presión sobre las reservas.
El FMI puede aportar liquidez durante la transición, pero, según Romero, no sustituye la generación interna de dólares mediante exportaciones e inversión.
El economista plantea una consolidación fiscal, una estrategia de reconstrucción de reservas y medidas para fortalecer las exportaciones.
También advierte que el desafío será convertir la estabilización cambiaria inicial en una recuperación sostenible de las reservas y las cuentas fiscales.
