La salida del mayor general (Ej) José Adelino Ornelas Ferreira de la Secretaría General del Consejo de Defensa de la Nación (Secodena) no es un simple cambio administrativo. El movimiento, ordenado por Delcy Rodríguez y ejecutado mediante la Resolución 1302, retira de una instancia estratégica a un oficial que durante años ocupó espacios de confianza en la estructura militar y política del chavismo.
El documento, fechado el 11 de agosto de 2026 y suscrito por el ministro de la Defensa, general en jefe Gustavo Enrique González López, por orden de Delcy Eloína Rodríguez Gómez, designa en comisión de servicio al mayor general Jesús Rafael Villamizar Gómez como nuevo secretario general del Secodena hasta el 30 de junio de 2027.
En los hechos, la resolución clausura una permanencia de ocho años de un oficial de confianza de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, en un organismo asociado a la defensa, la seguridad nacional y la articulación del poder civil-militar.
Ornelas Ferreira no era un funcionario ordinario. Su expediente lo ubica dentro de la generación militar marcada por el 4 de febrero de 1992, cuando un grupo de oficiales encabezado por Hugo Chávez intentó derrocar al presidente Carlos Andrés Pérez. Esa pertenencia al universo de los llamados febreristas convirtió a varios de sus integrantes en piezas recurrentes del aparato de poder construido después por el chavismo.
Egresado en el puesto número 7 de la promoción “GB Francisco de Paula Alcántara” de 1986, Ornelas compartió generación con oficiales que luego ocuparon cargos sensibles en la Fuerza Armada y en el Estado. Entre ellos figuran el general en jefe Jesús Rafael Suárez Chourio, excomandante del Ejército y también vinculado al 4F, y el general Carlos Augusto Leal Tellería, exministro de Alimentación y excomandante de la Milicia.
La misma promoción dejó otros cuadros incorporados posteriormente a áreas de gestión pública. El alférez mayor de esa cohorte fue el general de división Ángel Jesús Moreno Gudiño, quien ocupó responsabilidades en Hidroven, la Corporación Socialista del Cemento y la Corporación Venezolana de Guayana. El dato ilustra cómo aquella generación militar terminó proyectándose más allá de los cuarteles.
PIEZA DE CONFIANZA
La carrera de Ornelas Ferreira muestra un patrón: la asignación reiterada a puestos donde se cruzan lealtad política, mando militar e información sensible. En septiembre de 2020, Nicolás Maduro, en sustitución de Jesús Suñarez Chourio, lo nombró jefe del Estado Mayor de la Comandancia en Jefe de la Fuerza Armada Nacional, una posición cercana al despacho presidencial aunque ubicada fuera de la línea formal de mando. Desde agosto de 2019 también figuraba como viceministro de Seguimiento e Inspección de la Gestión de Gobierno.
Antes estuvo encargado del Centro de Estudio Situacional de la Nación (Cesna), fue segundo comandante del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Ceofanb) y jefe del Estado Mayor Conjunto entre 2017 y 2019.
También comandó la Región Estratégica de Defensa Integral (REDI) Capital entre 2016 y 2017, fue inspector general del Ejército, director de Operaciones del Ejército y director de la Academia Militar del Ejército. La secuencia revela una ascensión sostenida dentro del aparato castrense durante los gobiernos de Chávez y Maduro. (Infobae)
