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Falta de industria básica, capital humano e institucionalidad frenó desarrollo de minería

> Las inversiones en el sector, en países vecinos están por encima de los 20.000 millones de dólares hasta el 2033. Bolivia empezó un proceso para brindar seguridad jurídica a los inversores y atraer capitales privados.

Mientras Perú y Chile lideran la producción minera en la región, al igual que Argentina y Brasil, Bolivia se queda atrás por la falta de una industria básica, capital humano e institucionalidad que frenaron el despegue del sector. Ahora, a pesar que empezó al revés la elaboración de una nueva norma, se espera que se llegue a un consenso entre los actores para impulsar una nueva era de la minería en el país.
Para el experto en temas mineros Héctor Córdova, la falta de institucionalidad es una de las principales causas que frena el desarrollo de la minería en Bolivia, mientras Chile, Perú, Argentina, Colombia y Ecuador ofrecen seguridad jurídica a la inversión privada.
La inversión no va donde no le brindan estabilidad y no va ser nacionalizado su capital, los países de la región ofrecen seguridad, pero Bolivia no.
La semana pasada, el presidente Rodrigo Paz nombró como ejemplo a Chile y Perú, países que mueven alrededor de 60.000 millones de dólares anuales, mientras que Bolivia movió esta cantidad de recursos en 20 años.
Destacó el sector minero, en ambos países, que, con inversión pública y privada, mueven sumas significativas, en tanto Bolivia sólo alcanzó a exportar alrededor de 6.000 millones de dólares en la pasada gestión.
Inversiones
América Latina tiene proyectado recibir 239 mil millones de dólares en inversiones mineras hasta 2033, indica un estudio de la consultora PwC, publicado en la página digital https://www.mineriaydesarrollo.com, en noviembre de 2025.
De acuerdo con la publicación, Chile, que representa el 22% de la producción mundial de cobre y el 17% de la producción de litio, recibirá la mayor parte de las inversiones, alrededor de 83,2 mil millones de dólares, de los cuales sólo el 20% se destina a proyectos nuevos.
Entretanto, Brasil tiene proyectado atraer alrededor de 68,5 mil millones en inversiones mineras; Perú espera recibir aproximadamente 54,6 mil millones durante los próximos ocho años, con el 60% de esos proyectos enfocados en nuevos desarrollos y Argentina estima inversiones de alrededor de 33 mil millones, con un 70% del total destinado a nuevos proyectos.
Potencial
Córdova recordó que en la era de Morales, las autoridades iban a mostrar el potencial de la minería en Bolivia a foros internacionales, y captaba la atención de los inversores; sin embargo, los anuncios del exmandatario de nacionalizar empresas, hacía correr a las empresas.
Asimismo, en segundo lugar, mencionó a los avasallamientos a áreas concesionadas a mineras privadas, cuya acción perjudica la imagen del país. Explicó que la gente se agrupa para avasallar y cuando la justicia trata de dar una solución al problema, ellos pasan a convertirse en cooperativas y son defendidos por su organización.
La falta de institucionalidad no sólo es en el sector minero, sino en todos los ámbitos, sentenció.
Hace tiempo, el analista económico Darío Monasterio dijo que la falta de institucionalidad no permite avanzar en el desarrollo del país.
Capital humano
También está la falta de capital humano. Explicó que en 1985 se inició el cierre de las operaciones de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol) y de otras empresas, cuya acción provocó que las universidades no logren captar bachilleres para las carreras de Minas, Metalurgia y Geología.
“Nos hemos quedado sin talento humano. Éramos riquísimos en talento humano hasta el 85. Teníamos ingenieros metalurgistas y de minera, de primera calidad, pero no había dónde trabajar”, sostuvo.
A eso hay que sumar que corrió la misma suerte el Instituto de Investigaciones Minero Metalúrgico, ubicada en Oruro. “Era un faro de referencia en investigación minera metalúrgica en Latinoamérica y el mundo. Desarrollaba tecnología para el estaño, bismuto, antimonio, entre otros”, apuntó.
Las investigaciones eran esperadas y demandadas en el mundo, destacó a tiempo de acotar que el instituto recibía el apoyo de la Comibol.
En la década de los 90 terminó el cierre de la entidad estatal. El instituto también dejó de operar y generar conocimiento; ahora sólo toca importar tecnología e ingenieros de alto nivel para la minería.
Industria básica
Además, otro problema que tiene Bolivia para el desarrollo de la minería, tiene que ver con la ausencia de la industria básica, es decir insumos; por lo tanto, todo se tiene que importar, lo que representa costos para los operadores.
Chile y Perú cuentan con industria básica, sostiene el entrevistado. Agregó que “ambos países nos aventajan en varios aspectos, en talento humano, generación de conocimiento y disponibilidad de insumos locales”.
Por ejemplo, cuando se habla de la industria básica, Córdova explica que, por ejemplo, para el procesamiento de carbonato de litio, se requiere carbonato de sodio de alta pureza. Durante los 53 días de bloqueo, la planta ubicada en la región del Salar de Uyuni, Potosí, no logró importar el insumo y paralizó sus operaciones.
La pandemia también mostró la dificultad que tiene el país en oxígeno líquido debido a que no produce el mismo; el ácido nítrico tampoco se fabrica en Bolivia, mientras el sulfúrico, sí bien hay una planta en Eucaliptos, no opera, porque el producto es declarado sustancia controlada.
“El nivel de desarrollo industrial de un país se mide por el nivel de consumo de ácido sulfúrico”, afirmó Córdova y reiteró que varios de los insumos básicos no producimos en el país.
Reapertura
Por otra parte, después de la apertura de la minería antes de 2005, el ingreso de bachilleres a carreras relacionadas con la actividad minera aumentó, pero todavía no en la proporción que necesita el país, explicó.
Señaló que “se apertura el Centro de Investigaciones Metalúrgicas de Comibol, en Oruro, y aún es pequeño su aporte”.
Cumbre minera
Como se recordará, el Ministerio de Minería impulsa la Cumbre Minera, un escenario para que todos los actores del sector puedan aportar propuestas para avanzar en una nueva norma minera que atraiga capitales privados y se pueda elevar las inversiones y el desarrollo.
Al respecto, consultado al experto sobre si el accionar del gobierno va por el camino correcto o no, Córdova sostuvo que primero él hubiera definido la visión del sector, y fijar qué minería se quiere para dentro de 10, 30 o 40 años. A dónde va y cómo se inserta en la economía boliviana.
Describió que la actividad minera hasta ahora es un enclave, no compra insumos locales, todo lo importa, y se relaciona poco con el medio ambiente. “No queremos esto para nuestro país”, reflexionó.
Pero qué minería requiere el país, tiene que estar definido por la sociedad boliviana en su conjunto, donde participen intelectuales, académicos, organizaciones sociales y municipios. El llamado a organizar el proceso era el Ministerio de Planificación, a partir de ello elaborar el plan.
Además, debía contemplar objetivos estratégicos, programas y proyectos a ejecutarse, anotó y agregó que ahora primero va por la ley, luego por la visión.
Espera que los insumos que recoja el Gobierno, sean la base para definir la visión y luego avance en el marco normativo.
Precios
Mientras tanto, los altos precios de los minerales en el mercado internacional lograron que las exportaciones y la balanza comercial de Bolivia sean favorables, ya que en el primer semestre, el dato del Instituto Nacional de Estadística (INE) señala un superávit comercial de más de 1.600 millones de dólares.
Los altos precios favorecen, sobre todo a regiones que reciben regalías, claro está después del pago de impuestos, detalló el experto.
Sin embargo, observó que teóricamente se recibe 7 mil millones de dólares, pero sólo los dólares que transa Comibol ingresan al Banco Central de Bolivia (BCB), de aproximadamente 800 millones.
Las divisas que obtienen cooperativas y empresa privadas no pasan al ente emisor, y todo se queda afuera, particularmente el oro.
A eso se debe indicar que, del valor exportado, los impuestos y regalías no representan más del 10% del total, ya que el 90% se queda con los operadores.
Por ello destacó el papel que cumple la Comibol, ya que todos los recursos que obtiene por la venta de los minerales ingresan al BCB, a comparación de los operadores privados.
Volatilidad
Por otra parte, la volatilidad del precio de los minerales en el mercado internacional representa un riesgo para la inversión privada. Por ejemplo, el valor de la onza troy de oro en enero de 2026 estaba en 5.500 dólares, ahora el valor bajó a 4.300 dólares, menos 1.200 dólares.
Similar situación pasa con el litio, en noviembre de 2022 la tonelada estaba en 90.000 dólares, hoy el valor está en 23 mil y a mediados de 2025 estaba en 8.000, señaló.
Esa volatilidad de precios de los metales en el corto plazo, es comprometedora, y los empresarios deben analizar con cautela su inversión en el sector.
En minería, desde descubrir hasta que se empieza a explotar de manera rentable, pueden pasar 25 años sin recibir nada. “Quién puede planificar 25 años con la volatilidad de los precios”, preguntó.
Sostiene que los metales críticos pueden ser una alternativa para invertir ante la creciente demanda que registran por parte de la industria tecnológica.
Encuentros
El viceministro de Política Minera, Regulación y Fiscalización, Walter Luis Landívar Castedo, informó, la semana pasada, que la metodología utilizada en la Cumbre Minera es recabar información, primero en reuniones presenciales, luego las propuestas fueron enviadas para su sistematización con ayuda del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Indicó que el proceso marca un antes y un después para la actividad minera. Añadió que ahora buscan abrir el sector a la inversión privada, con el objetivo de aprovechar la tecnología y competir en el mercado internacional.
También buscan que las cooperativas puedan aliarse con inversores extranjeros.
La autoridad fue claro al indicar que buscan avanzar en el desarrollo de la minería sin descuidar el medio ambiente y el cumplimiento de las normas.
Regalías
La Regalía Minera Nacional correspondiente al período enero-noviembre de 2025 alcanzó un total de 1.898 millones de bolivianos, lo que representa un incremento del 27% en comparación con el mismo período de 2024, cuando la recaudación fue de 1.500 millones de bolivianos.
El departamento de Potosí concentra el 63% de la recaudación nacional, con 1.189 millones de bolivianos, consolidándose como el principal generador de ingresos por regalías mineras en el país.
En ese marco, La Paz reportó 402 millones de bolivianos (21%), seguido de Oruro con 151 millones de bolivianos (8%). Asimismo, Cochabamba alcanzó 50 millones de bolivianos (3%), Beni 43 millones (2%), Santa Cruz 38 millones (2%) y Chuquisaca 23 millones de bolivianos (1%). Por su parte, Tarija percibió 1 millón de bolivianos (0,1%), mientras que Pando registró 0,5 millones de bolivianos (0,02%).
Los datos, consolidados por el Servicio Nacional de Registro y Control de la Comercialización de Minerales y Metales (Senarecom), reflejan un comportamiento positivo del sector minero, así como un mayor dinamismo en la generación de recursos económicos por concepto de regalías mineras para los gobiernos departamentales y municipales, contribuyendo consecuentemente al desarrollo regional y nacional.

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