Un 6 de agosto de 1825, Bolivia nace a la independencia absoluta entre rebeliones y resistencia, ligada a la fase final de las campañas dirigidas por Simón Bolívar y Antonio José de Sucre; sin embargo, hoy, a 201 años de su existencia, enfrenta una fuerte crisis económica y busca recuperar su estabilidad con medidas como la eliminación parcial de subsidios a los combustibles, la gestión de créditos internacionales, el reajuste del mercado cambiario y con una fuerte presión sobre el costo de vida.
En 185 años de vida republicana, los constantes intentos de desestabilización han obstaculizado la gobernabilidad y el progreso de Bolivia. Las tensiones entre distintas facciones políticas y las protestas sectoriales han generado un clima de incertidumbre que paralizó continuamente al país, agravando las dificultades económicas en diferentes épocas.
Posteriormente, con los 16 años del Estado Plurinacional, el objetivo era que el Estado se construya en función del poder compartido horizontalmente entre múltiples naciones y pueblos, a pesar del “boom económico” que Bolivia experimentó, la pugna por el control político y económico por parte del Movimiento al Socialismo (MAS) ha relegado a Bolivia a un segundo plano.
Analistas, al respecto, sostienen que esta postura política aplicada por los dos gobiernos del “masismo” paralizó la gestión pública, ha estancado los proyectos estructurales, profundizando una severa crisis económica con recesión, escasez de dólares y problemas de combustibles. Ahora, el país se encuentra en una situación complicada, debido al derroche de los recursos generados por la producción y venta de gas natural.
Según los empresarios, durante las dos últimas décadas las inversiones privadas nacionales y extranjeras mantuvieron un nivel insuficiente, muy por debajo de su potencial, la tendencia ha sido claramente de retroceso, afectada por el deterioro de la seguridad jurídica, la creciente incertidumbre normativa, la excesiva intervención estatal en la economía, las restricciones al comercio y a las exportaciones, la escasez de divisas, la inestabilidad macroeconómica y la conflictividad social recurrente.
La inversión requiere confianza y previsibilidad. Cuando esas condiciones desaparecen, el capital se retrae, se posterga o busca destinos con mejores condiciones. Bolivia tiene enormes oportunidades y recursos, pero necesita generar un entorno que brinde certidumbre a quienes están dispuestos a invertir y generar empleo, puntualizó el presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), Giovanni Ortuño Camacho.
201 años del Día de la Independencia
Bolivia en crisis económica busca recuperar estabilidad
> La economía nacional sufrió una dependencia histórica del modelo extractivista, lo que la hizo vulnerable a las fluctuaciones de los precios internacionales, limitando la diversificación de la industria. > El gobierno del presidente Rodrigo Paz implementó planes de ajuste ante la delicada situación económica del país, mientras diversos sectores productivos exigen mayores certezas.
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