El ESET Security Report Latinoamérica 2026 ofrece una radiografía completa del estado de la ciberseguridad en la región. El estudio se elaboró a partir de una encuesta realizada a 1.563 profesionales de 962 organizaciones en 10 países latinoamericanos, con el objetivo de conocer el nivel de preparación de las empresas y las principales amenazas que enfrentan.
El 80 % de los encuestados trabaja directamente en áreas de seguridad, mientras que el resto corresponde a perfiles no técnicos, lo que permite obtener una visión amplia sobre cómo se perciben los riesgos y qué medidas se están adoptando.
Una ciberseguridad todavía reactiva
El informe revela que la mayoría de las organizaciones sigue adoptando un enfoque reactivo. Aunque el 85 % utiliza firewalls, el 82 % cuenta con copias de seguridad y el 73 % implementa VPN, apenas el 23 % ha incorporado plataformas de Threat Intelligence, esenciales para una detección proactiva. Esta brecha limita la capacidad de anticipar y responder de manera efectiva a las amenazas.
La visibilidad como desafío pendiente
Un dato preocupante es que el 15,4 % de las empresas no puede confirmar si sufrió ataques en el último año, lo que refleja una falta de visibilidad sobre sus entornos digitales. Además, el 25,1 % de las organizaciones que no detectaron incidentes reconoce que podrían haber ocurrido sin ser identificados por falta de tecnología adecuada. En términos prácticos, cuatro de cada diez compañías carecen de la capacidad analítica necesaria para conocer su nivel real de exposición.
El phishing como vector dominante
El phishing continúa siendo el ataque más frecuente en la región, afectando al 73 % de las organizaciones. La ingeniería social sigue demostrando ser una herramienta eficaz para los atacantes, lo que evidencia que la cultura de seguridad es todavía un punto débil. Sectores como Educación (81,4 %), Manufactura (81,1 %) y Banca (79,6 %) presentan una incidencia especialmente alta.
Inteligencia artificial entre innovación y riesgo
La IA aparece como uno de los grandes retos. El 56,3 % de los profesionales considera que facilitará ataques más sofisticados, mientras que el 19,6 % identifica los deepfakes como la principal amenaza. Sin embargo, el 39,2 % de las organizaciones aún no cuenta con regulaciones internas para su uso, frente a un 39,7 % que sí posee marcos definidos. Estos resultados reflejan la necesidad de avanzar en políticas de gobernanza y gestión de riesgos.
Más tecnología no siempre significa mayor madurez
Aunque las empresas han reforzado controles tradicionales, persisten debilidades en áreas críticas. Solo el 57 % utiliza autenticación multifactor, el 36 % implementa soluciones DLP y apenas el 23 % recurre a plataformas de Threat Intelligence. Esto demuestra que la madurez en ciberseguridad no depende únicamente de incorporar herramientas, sino de integrar tecnología, procesos y personas.
El factor humano como eslabón vulnerable
El informe subraya que las brechas no se limitan a la infraestructura. Entre los colaboradores no técnicos, solo el 52,2 % utiliza autenticación multifactor en sus cuentas laborales y el 26,9 % admite no aplicar ninguna medida de seguridad en su teléfono corporativo. Estos datos confirman que el factor humano sigue siendo el objetivo principal de los atacantes y uno de los mayores desafíos para las organizaciones.
El ESET Security Report Latinoamérica 2026 muestra un panorama donde las empresas han avanzado en la adopción de medidas básicas, pero aún enfrentan serias limitaciones en visibilidad, cultura de seguridad y gobernanza de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial. La región necesita fortalecer su capacidad de prevención y respuesta, integrando procesos más proactivos y fomentando una mayor conciencia entre los colaboradores.
Con amenazas cada vez más sofisticadas, la ciberseguridad en Latinoamérica se encuentra en un punto crítico: avanzar hacia la madurez o seguir expuesta a riesgos que pueden comprometer la continuidad de los negocios.
