La Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL) asumirá el papel que anteriormente desempeñaba la Sección de Asuntos Narcóticos (NAS) en Bolivia, tras la reactivación de la cooperación antidrogas entre los gobiernos boliviano y estadounidense.
El restablecimiento del trabajo bilateral fue formalizado mediante una Carta de Acuerdo que contempla una asistencia de 20 millones de dólares para fortalecer la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado transnacional.
Los recursos serán administrados por la INL, dependiente del Departamento de Estado de Estados Unidos, y se destinarán a la capacitación de efectivos, entrega de equipamiento, incorporación de tecnología y formación de unidades policiales especializadas.
El secretario adjunto de la INL, F. Cartwright Weiland, explicó que esta oficina no opera de la misma manera que la Administración para el Control de Drogas (DEA), debido a que no cuenta con agentes encargados de ejecutar arrestos o intervenciones directas.
La labor de la nueva agencia estará concentrada en brindar asistencia técnica, logística y estratégica a las instituciones bolivianas responsables de identificar, investigar, capturar y procesar a integrantes de organizaciones criminales.
Weiland precisó que la INL representa la continuidad institucional de la antigua NAS, que trabajó en Bolivia desde la década de 1980 y dejó de operar durante la administración de Evo Morales. Su retorno marca una nueva etapa en la relación entre ambos países en materia de seguridad.
El programa también contempla procesos rigurosos de evaluación y selección de policías para conformar unidades de confianza, además de entrenamiento en inteligencia y técnicas destinadas a detectar e interceptar actividades ilícitas.
La cooperación apunta a fortalecer la capacidad operativa del Estado boliviano frente a redes de narcotráfico, lavado de dinero y otros delitos transnacionales, bajo el compromiso de respetar la soberanía y las competencias de las instituciones nacionales.
