El Mundial de Fútbol que coronó a España como campeón, no sólo fue una fiesta del deporte, sino un festín de millones de dólares para los países organizadores de este campeonato tanto en la venta de entradas, hotelería, gastronomía, transporte, souvenirs y muchos ítems más.
Además, los equipos participantes llevaron premios económicos en sus bolsas y los jugadores elevaron sus cotizaciones para participar en los principales equipos del mundo.
Lamentablemente, Bolivia no clasificó, y eso, además de la desilusión significó también el no poder haber percibido, por los menos 20 millones de dólares, sólo por participar, como lo comenta, el analista deportivo, Juan Manuel Miranda.
