La continua ronda de ataques cada vez más intensos entre Irán y Estados Unidos, lo que socava aún más el frágil acuerdo de paz provisional entre ambos países y llevó a Donald Trump a amenazar con la violencia, que garantizaría que Irán “deje de existir”.
Ayer, Teherán lanzó ataques con drones y misiles contra Bahréin y Kuwait tras los nuevos ataques estadounidenses contra objetivos en el sur de Irán, además amenazó con una “suspensión total” de las negociaciones para poner fin a la guerra. Trump afirmó que pronto podría llegar el momento en que abandonará las conversaciones y Estados Unidos “terminará el trabajo por la vía militar”.
El presidente de Estados Unidos publicó en las redes sociales: “¡Si eso sucede, la República Islámica de Irán dejará de existir!”.
Kuwait, que alberga una importante base del ejército estadounidense, declaró haber interceptado dos misiles balísticos y que no se habían reportado heridos ni daños, mientras que el Ministerio del Interior de Bahréin aseguró que los ataques iraníes habían dañado un edificio residencial cerca al aeropuerto internacional y que no se habían registrado víctimas mortales.
La reciente ola de violencia se desencadenó por los intentos de reabrir el estrecho de Ormuz a todo el tráfico marítimo sin la supervisión directa de Irán. Esta vía marítima, de vital importancia estratégica, que antes de la guerra transportaba una quinta parte del petróleo y el gas licuado del mundo, fue considerada durante mucho tiempo un paso marítimo internacional.
El Comando Central de Estados Unidos declaró en un comunicado que sus ataques fueron “en respuesta directa a la continua agresión iraní contra el transporte marítimo comercial” y que tuvieron como objetivo instalaciones iraníes de vigilancia militar, comunicaciones, defensa aérea, almacenamiento de drones y colocación de minas.
Washington estuvo promoviendo una ruta marítima al sur y a lo largo de la costa de Omán; mientras que Teherán, cuyo objetivo final es cobrar tarifas por el uso del estrecho, quiere que los barcos utilicen una ruta al norte a través de sus aguas y bajo su control.
Cientos de buques, incluidos petroleros cargados de petróleo, quedaron bloqueados en el Golfo Pérsico debido al cierre del estrecho desde que estalló la guerra. Algunos lograron cruzarlo en las últimas dos semanas, lo que provocó que los precios del crudo caigan a niveles cercanos a los anteriores del conflicto y ha supuesto un alivio para las economías de todo el mundo.
El ejército estadounidense acusó a Irán de violar el alto el fuego el sábado al atacar el petrolero Kiku, con bandera panameña, que transportaba crudo para la empresa energética estatal de Catar. Según sitios web de seguimiento de buques, el Kiku aparentemente intentaba utilizar el corredor sur cerca de la costa de Omán.
Un buque portacontenedores con bandera de Singapur fue alcanzado por un dron iraní mientras transitaba por la misma ruta la semana pasada.
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, reiteró la reivindicación de Teherán sobre el control exclusivo del estrecho de Ormuz durante una visita de Estado a Irak ayer.
En Bagdad, declaró: “Cualquier injerencia en este asunto, cualquier intento de establecer acuerdos nuevos o distintos a los que actualmente mantiene la República Islámica de Irán, solo provocará más complicaciones, retrasará la reapertura del estrecho de Ormuz y aumentará la tensión”.
Para los observadores, Irán está utilizando su capacidad para amenazar el transporte marítimo en el estrecho, no solo como moneda de cambio en las negociaciones con Estados Unidos, sino también para intimidar a los países vecinos y establecer un papel más dominante en la región.
Aragchi también abogó por el establecimiento de un marco de seguridad con los países del Golfo que excluya a Estados Unidos. “Debemos alcanzar un nuevo marco que incluya a todos los países de la región y que no permita la presencia ni la injerencia de ningún país externo”, sostuvo.
Los mediadores de Catar y Pakistán lograron reunir a representantes de Washington y Teherán en Suiza a principios de este mes, pero no pudieron superar las profundas diferencias en temas controvertidos como el futuro del estrecho de Ormuz, el levantamiento de las sanciones a Teherán y el futuro del programa nuclear iraní. Según el memorando de entendimiento firmado a principios de este mes, ambos países disponen de 60 días para ultimar los detalles antes de firmar un acuerdo definitivo.
Los líderes de Teherán y Washington se enfrentan a presiones políticas internas para evitar un retorno al conflicto y, por ahora, parecen comprometidos con un alto el fuego, a pesar de la frecuente retórica belicista.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica se atribuyó la responsabilidad de los dos nuevos ataques de ayer. “Que el enemigo sepa que violar el alto el fuego… conllevará la paralización total de los procesos en curso”, afirmó.
La Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), que controla el arsenal de misiles balísticos de Irán, ganó influencia en el país en los últimos meses. Su mando naval advirtió que las bases estadounidenses en la región “vivirían un infierno en los próximos días”.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Bahréin denunció los ataques, a los que calificó de “una peligrosa escalada que revela que lo que está haciendo Teherán no es un acto pasajero ni un incidente aislado, sino más bien un enfoque deliberado y un patrón sistemático de agresión reiterada contra la soberanía del reino y la seguridad de sus ciudadanos y residentes”. (The Guardian)
Medio Oriente
Fuego cruzado entre EEUU e Irán amenaza acuerdo de paz
> Teherán ataca a Bahréin y Kuwait en medio de los esfuerzos por abrir el estrecho de Ormuz, sin la supervisión directa de Irán.
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