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La selección argentina superó la primera prueba de fuego ante Argelia y ahora tendrá por delante el desafío más complejo del Grupo J, ante Austria (13:00). El estreno dejó mucho más que una victoria: reforzó la confianza del plantel, regaló un Lionel Messi mágico e inexorable y volvió a exhibir una competitividad innegociable.
Messi, a quien no le interesan los récords individuales, está ante la gran oportunidad de convertirse en el máximo goleador de la historia de los Mundiales. Dallas podría ser testigo de otro capítulo dorado en la historia del fútbol mundial. Si Lionel Messi vuelve a convertir dejará atrás a Miroslav Klose y quedará en soledad en la cima de la tabla de máximos goleadores de los Mundiales. Su posible gol número 17 ya huele a historia, es inminente.
Más allá de las medallas que podría colgarse el rosarino, hay algo más que vuelve especial este partido, un gran incentivo de peso. La Scaloneta jugará sabiendo que una victoria puede acercarla a Miami. Y hablar de Miami hoy es hablar de Messi. De la ciudad que adoptó al capitán y de la ciudad que el capitán ayudó a enamorarse del fútbol.
Austria llega entonada y con buen ritmo. En su estreno mundialista superó con autoridad por 3 a 1 a una física Jordania. El conjunto centroeuropeo tuvo que afrontar el debut sin su gran figura. Christoph Baumgartner quedó desafectado de la convocatoria a último momento por una lesión muscular en el muslo derecho. Con su ausencia Austria pierde gambeta, rebeldía y al jugador más disruptivo de todos.
