Llegó el día y quedó confirmado el pensamiento más simplista, pero real: NADA SE COMPARA CON EL MUNDIAL.
La gran fiesta del fútbol tuvo su primer capítulo cargado de color, armonía y un ambiente que regaló un estadio Azteca que se volvíó a vestir de gala para entrar a la historia al ser el primer escenario en recibir un partido inaugural en tres oportunidades.
Es cierto que la ceremonia inaugural no fue impresionante, incluso podríamos haber pedido un poco más, pero soy de los que piensa que todo termina pasando a un segundo plano porque lo importante es la alegría que se vivió en las tribunas y esa batalla que posteriormente libraron México y Sudáfrica, la cual sirvió para poner en pausa todos los problemas que pueden existir alrededor, darse un respiro y permitir que el fútbol empiece a ser lo más importante dentro de las cosas menos importantes.
Por 45 días, un total de 1248 jugadores dan “su vida” por su selección, por su país. Vendrán momentos únicos y las conversaciones que se darán antes, durante y después de cada partido servirán para drenar las emociones que regalar una fiesta que se celebra cada cuatro años y que es sencillamente maravillosa. Porque resulta que esos ‘momentos mundialistas’ se convierten en referencias inmediatas para tu vida y que se van coleccionando poco a poco, trasladándote a un recuerdo grato cada vez que vengan a tu mente, sin importar cuanto tiempo pase. Y para eso me pongo como ejemplo: mi infancia es el capítulo de epilepsia de Ronaldo previo a la final de Francia 98, mi adolescencia significa el cabezazo de Zidane a Materazzi en Alemania 2006, mi etapa universitaria se centra en una España del 2010 que hizo que me gustara aún más el fútbol y el Mundial de Rusia 2018 me traslada a mi primer año como migrante, adaptándome a un país como Bolivia que hoy me va a regalar otro momento imborrable en mi vida: el poder cubrir una Copa del Mundo por primera vez como periodista en la sede del torneo y mi segundo Mundial junto a la que es mi familia, Deporte Total.
Por eso, los mundiales son únicos y no admiten punto de comparación. Vendrán capítulos especiales y mi recomendación es que los guardes con mucho cariño porque los sabrás valorar conforme pasen los años. Disfruta y vive esta Copa del Mundo como más te guste porque te servirán como referencia inmediata para ubicarte que persona eras y como te sentías cuando los recuerdes.
Opinión
El valor real de los mundiales
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