El cierre de rutas no cesa en el país y los transportistas llevan 45 días inmovilizados en las carreteras ante la indolencia de los dirigentes de la Central Obrera Boliviana (COB), los comunarios y seguidores radicales del “evismo” que no permiten el tránsito vehicular, al extremo de dejarlos sin agua, ni alimentos.
Los choferes viven un ambiente indignante porque quedaron atrapados en las carreteras donde su propia herramienta de trabajo se convierte en su prisión. Están obligados a arriesgar su salud, pasar hambre y soportar el frío extremo solo para proteger su único patrimonio, bajo el olvido absoluto de quienes debían protegerlos.
Frente a la inacción de las autoridades nacionales, departamentales y municipales, en medio de la desesperación, los choferes buscan llegar a Cochabamba, Santa Cruz o incluso Tarija, algo que por el momento es lejano debido a los conflictos que persisten, a pesar de que algunas vías fueron despejadas el fin semana.
Los conductores bloqueados en la carretera Oruro–Cochabamba, pidieron urgentemente la habilitación de un corredor humanitario. Asimismo, hicieron conocer que se encuentran sin alimentos, sin atención médica y expuestos al frío, mientras deben dormir dentro de sus motorizados debido a la imposibilidad de continuar su viaje.
También lamentaron que no se visibilice suficientemente la situación que atraviesan en esta ruta, donde permanecen atrapados sin condiciones básicas para subsistir.
Reportaron casos de resfríos y enfermedades estomacales de las personas que se encuentran en esos lugares, situación que se agrava por las bajas temperaturas y la falta de acceso a atención oportuna. Entre la preocupación y el cansancio, los conductores expresaron sentirse abandonados por las autoridades y pidieron una solución inmediata.
