El magisterio urbano de La Paz reactivó sus movilizaciones callejeras con una marcha que partió desde la Casa Social del Maestro con la intención de tomar las principales arterias del centro paceño.
Sin embargo, al intentar pasar por inmediaciones de la Alcaldía —donde cientos de vecinos realizaban extensas filas para comprar pollo distribuido por la comuna—, la ciudadanía reaccionó con silbidos, gritos y reclamos, obligando a los docentes a retroceder y desviar su ruta.
Este tenso episodio evidencia el cansancio de la población civil frente a las constantes protestas, las cuales interrumpen las ya reducidas actividades económicas en una ciudad asfixiada por el desabastecimiento, la falta de gasolina y la crisis social.
Pese al rechazo ciudadano, la dirigencia del magisterio fijó su postura política sobre la crisis nacional, afirmando que una eventual renuncia del presidente Rodrigo Paz no resolverá los problemas del país, bajo el argumento de que cambiar mandatarios sin modificar la lógica económica actual carece de efectividad.
