Pasacalles supuestamente atribuidos a la organización criminal Primer Comando Capital (PCC) de Brasil, con serias advertencias hacia el expresidente Evo Morales fueron instalados en pasarelas de la ciudad de Cochabamba, el hecho sorprendió a transeúntes y generó un estado de alarma entre los seguidores del líder cocalero.
“Evo o es la DEA o somos nosotros. Cumplí tu promesa. PCC”, señala el texto de los carteles que fueron colgados en pasarelas de la avenida Villazón, frente a la Terminal de Buses del municipio de Sacaba, en Cochabamba.
Debido a la alta circulación vehicular y peatonal en el lugar, los carteles llamaron la atención de vecinos y transeúntes, además de una inmediata difusión de fotografías en redes sociales, misma que dio paso a una ola especulativa respecto a la veracidad y procedencia de las advertencias en cuestión.
Las advertencias se dan en un contexto de alta conflictividad social en el país tras más de un mes de protestas, marchas, bloqueos y la intransigencia de sectores afines a la exautoridad para entablar un dialogo con el Gobierno que pueda levantar las medidas de presión y pacificar el país.
Ayer, durante su programa dominical emitido desde la región del Trópico, Evo Morales se refirió a las amenazas en su contra, señalando que espera no sea la última vez que se dirigirse a sus seguidores.
“Estaba pensando ojalá no sea la última vez. Así sea la última vez, este programa debe continuar con cualquier compañero dirigente (…). Digo que ojalá no sea el último programa de parte de Evo ante tantas amenazas desde Estados Unidos y desde el Gobierno”, sostuvo.
Actualmente, el Primer Comando de la Capital es la organización criminal transnacional más grande y poderosa de América Latina. Originada en las cárceles de São Paulo (Brasil) en 1993, opera como un sindicato del crimen con decenas de miles de miembros dedicados al narcotráfico, el lavado de dinero y la extorsión.
Esta organización nació como un grupo de autodefensa dentro del sistema penitenciario brasileño, buscando exigir mejores condiciones de vida y proteger a los reclusos tras brutales masacres carcelarias. Con el tiempo, se transformó en una estructura delictiva sumamente organizada con su propio estatuto y reglas estrictas.
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